Aqui encontraran cosas simples, nostalgia, añoranza, recuerdos personales. Fotos,Anécdotas,Relatos,Recetas de cocina de las abuelas,se amontonan en los estantes sombríos. Pasen,las puertas están abiertas.
sábado, 19 de agosto de 2023
Los jacarandas que plantó el abuelo.
jueves, 4 de mayo de 2023
Ecos de lejos
"Ecos do alén" (Ecos de lejos) es el titulo de una bellísima canción de “luar na lubre” un conjunto de música gallega.
Jamás puse un pie en
Nunca he estado en Galicia pero vaya una a saber que conjuros me llevan en “soños” hasta allí.
Mientras escucho a Luar Na Lubre, transcribo dos viejas recetas de la cocina Gallega.
Esa “cociña” impregno mi infancia con sus olores y sabores. Grelos, nabizas, unto. Almendras, canela. Las castañas asadas, se me antojan todavía. Filloas o freixos o las tortillitas de papa que hacía la abuela, con pocos ingredientes y tanto sabor.
Papas, cebolla, huevos, sal, aceite para freír. Rallaba las papas sobre un repasador (bien limpito) para escurrir el líquido que siempre descargaban. Mezclaba los huevos, la cebolla picadita, condimentaba con sal, agregaba las papas ralladas, dejaba descansar unos minutos. En ese tiempo lavaba el repasador y lo colgaba en la ventana mientras canturreaba en la lengua de sus padres o repasaba los versos de Rosalía de Castro o aquellos que el granadino Federico Garcia Lorca le regalara a Galicia “Bos aires ten unha gaita /sobre do Río da Prata /que a toca o vento do norde / coa súa gris boca mollada”. Recién entonces, comenzaba a freír en la sartén previamente calentada con un chorrito de aceite de oliva (mi abuela usaba oliva, yo también) Colocaba en el centro de la sartén una buena cucharada de la preparación y la aplastaba con la misma cuchara dejándola lo más finita posible. Cocinaba hasta dorar, daba la vuelta, otra doradita y listo!!! Al plato. Si hay papas, hay comida decía la abuela. Las papas nunca faltan en casa.
Las filloas o freixos son panqueques, finitos los primeros, un poco más gruesos los otros, salados o dulces, son típicos de Galicia. Representativos como el pulpo, o la empanada gallega o las “Orellas”. Aquí va la receta de las Orellas (Orejas)
Preparar una masa con 500 grs. de harina común, una cucharadita de polvo royal, una cucharadita de canela en polvo, una pizca de sal, la ralladura de un limón, 100 grs de azúcar, 100 grs. de manteca, 5 huevos, un vaso de leche tibia y una copita de anís. Cuando la masa se despega de las manos la dejamos descansar una hora tapada con un repasador. En el mientras tanto ordenamos la cocina y preparamos la sartén donde las vamos a freír con un buen aceite. Cumplido el tiempo de reposo cortamos pedacitos de masa, estiramos con palote, deben quedar lo mas finitos posibles para llevarlos a freír. Una vez doraditos, los escurrimos en papel absorbente. Antes de trasladar las Orellas a la mesa dejamos caer sobre ellas una lluvia de azúcar impalpable. Las acompañamos con café, chocolate, té o un rico mate. Y que aproveche!
domingo, 28 de febrero de 2021
Sensacion de distancia
sábado, 19 de septiembre de 2020
"Las fotos son instantes de la vida que después no encajan en ninguna parte"
domingo, 29 de marzo de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
jueves, 5 de marzo de 2015
Deepak Chopra
domingo, 31 de marzo de 2013
Volver a "los Guidos"
martes, 25 de septiembre de 2012
miércoles, 22 de junio de 2011
Los fuegos de Junio
Como cada miércoles un sostenido redoble de tambores debiera poner música a este atardecer. La murguita de mi barrio se enciende dos veces por semana (miércoles y sábado) sus fueguitos chisporrotean en la plazoleta, saltan, bailotean, iluminan, se propagan. Pero ha empezado a lloviznar... no habrá murga.
Mientras preparo un tecito recuerdo que:
Allá lejos y hace tiempo en tardes como ésta comenzaban los preparativos de una fiesta removida de la memoria colectiva, desconocida para l@s chic@s que sin afectarles la lluvia, imagino, charlan y matean en algún rincón de la placita.
En el sexto mes del calendario cuando inicia el solsticio de invierno y sobreviene la noche más larga del año llegaban las Fogatas de San Juan, de San Pedro y San Pablo. En la media noche del día 24 se encendían los fueguitos siguiendo una tradición ancestral. En vísperas de San Juan, tía María prendía una luminaria ni bien se presentaban las primeras sombras de la noche. El fuego en los fanales y en las hogueras que ardían en los barrios flamearía hasta el amanecer para mantener alejados a los malos espíritus. Aquellas fogaratas chispean en mi memoria todavía.
Era también era la tarde-noche de "las cédulas de San Juan", un juego que según tía consistía armar parejas. Cada cual escribía su nombre que depositaba en la caja correspondiente “solteras por aquí” y solteros por allá” Luego se sacaban uno a uno los papelitos que llamaban “las cédulas”. Alguien cantaba los nombres de las cédulas y otro anunciaba la ubicación de las parejas que entre aplausos y risas, iban colocándose en derredor de la mesa familiar dónde los esperaba el infaltable chocolate, ideal para esa helada noche invernal que se avecinaba. Participaban jóvenes y no tan jóvenes. Este juego que había llegado desde las aldeas europeas junto a los primeros inmigrantes; armo parejas y alentó enredos que lograron inquietar a unos cuantos. A veces, el azar y otras el fraude decretaba carcajadas sin tregua. Florencio Sánchez periodista y dramaturgo uruguayo (1875-1910) tiene entre sus obras un sainete que lleva por titulo “Las cedulas de San Juan” .
De aquellas noches mágicas dijo Jorge Luis Borges (1899-1986) en Fervor de Buenos Aires “Rojos chisporrotean /los remolinos de las bruscas hogueras;/leña sacrificada /que se desangra en altas llamaradas, / bandera viva y ciega travesura.”
En la última semana de Junio asistíamos a la fogata de los apósteles San Pedro y San Pablo, un festejo que fusionaba la religiosidad con el paganismo.
La tradición oral sitúa las fogatas en la primera mitad del siglo pasado. El barrio fue desde siempre un espacio de participación y de encuentro. Aqui, como en su Gral Guido natal, tía María disfruto de las fogaratas de junio.
Las fiestas de San Juan, San Pedro y San Pablo eran momentos muy esperados del año. La organización corría íntegramente por cuenta de los chicos, pero los adultos despertaban a su niño interior y no escapaban a los festejos. El ánimo se contagiaba a todas las familias del barrio. Se cocían papas y batatas en el rescoldo. El maní calentito rebosaba en los cucuruchos de papel de diario Y de los bolsillos del saco del abuelo brotaban las castañas humeantes que había cocido mi abuela.
Junto con los Carnavales, las “Fogatas de Junio” fueron fiestas muy populares. Todavía en poblaciones del interior del país se conserva la tradición y se realizan las fogatas de junio.
Preparare un fanal, una simple lata con unos trapos embebidos en aceite, la encenderé el viernes 24 y arderá mi luminaria, no será una fogata pero se parecerá. No habrá papas ni batatas, tampoco castañas asadas pero atraído por el fuego, reconquistado por el aroma al chocolate y el sabor de los buñuelitos de batata, que ciertamente cocinaré para halagarlo el espíritu de aquella tradición brillará en el patio de casa.
El fuego, destructor y purificador, alejara las energías negativas asegurando un nuevo tiempo, lleno de buenos augurios.
domingo, 27 de febrero de 2011
Locomotora a vapor clase 8 3341
http://ferroviarias.blogspot.com/2010/02/estacion-general-guido.html
sábado, 20 de noviembre de 2010
“ La vuelta de Obligado” Miguel Brascó.
Recuerdo la primera vez que lo oí, no tenía yo más de catorce años, lo cantaba Alfredo Zitarrosa ( Uruguayo 1936-1989) desde un disco simple que giraba en el Winco, corrían los años sesenta.
viernes, 5 de noviembre de 2010
De la Revista EL AMIGO
PRIMER CENSO EN MONSALVO - 1869
Del 15 al 17 de septiembre de 1869, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se realizó el primer censo de población en la República Argentina.
De acuerdo a ello, también se efectivizó en los Partidos en Monsalvo y en el Tuyú (por aquel entonces unificados bajo la tutela del Juzgado de Paz de Monsalvo).
Es así que, de la página 122, del libro del Juzgado de Paz de Monsalvo correspondiente a los años 1869 - 1870, el historiador Iver E. Gramigna publica en su libro Por los Pagos de Monsalvo (T.I) la comunicación del entonces Juez de Paz de Monsalvo Don José María Peña, respecto del censo.
"Unión; Octubre 2 de 1869.
Al Señor Ministro de Gobierno de la Provincia, Dr. D. Antonio E. Malaver.
Tengo el honor de dirigirme a V.S., adjuntándole una copia del resultado del censo practicado en este Partido y en el del Tuyú, en los días destinados a ese trabajo y participando a V. S. haber ayudado a la Comisión de Censo por todos los medios a mi alcance, en cumplimiento de las disposiciones del Superior Gobierno.
Dios Gde. Á V.S. M. años
José María Peña
PLANILLA
Población de los Partidos de Monsalvo y Tuyú, según el censo levantado en los días 15, 16, 17 de septiembre de 1869.
Varones Mujeres Total
Nacionales…………. 2.342 +1.618 =3.960
Extranjeros……………… 460 +67 = 527
Totales……………………………… 4.487
CONDICIONES ESPECIALES DE ELLA
Saben leer 632 Ilegítimos 531 Mancebos 266 Huérfanos de padre 274 Huérfanos de madre 131
Inválidos de guerra 18 Idem en trabajos 52 Van a la escuela 24 Dementes 11
Sordo-mudos 11 Opas 10 Ciegos 8 Con color 2
Unión; Octubre 2 de 1869
José María Peña
jueves, 12 de agosto de 2010
Los refranes
Alguien pasó por aquí y pregunto por el refrán “Que sabe el burro de confites…”
Igual que para “que sabe el chancho de freno o el avestruz de riendas” la respuesta es: Sin el conocimiento de “la cosa”, sin técnica es improbable hacer algo bien. El burro, el chancho, el avestruz o quien se meta a hacer algo que requiere habilidad, pericia, destreza, maña, arte primero deberá que aprender.
Mientras respondía al visitante recordé esos dichos, frase y refranes que escuchábamos casa.
Los abuelos educaban con refranes y dichos No te dejes arriar con el poncho. No pierdas los estribos; cuando se esta en el potro, hay que aguantar los corcovos. Para saber lo que es empacho, hace falta haber comido. Puede que tronando llueva. No me andes con medios días habiendo días enteros. Sos pura espuma como el chajá, Vamos a ver si lo que pinta madura. No te olvides que más vale trote que dure que galope que canse. No es pa todos la bota e potro, sino pal que la sabe usar.
No hay adversario débil la garúa también moja. No des ni aceptes changüi y si cantas contra flor anda nomás por el resto.
También había palabras, frases colándose en aquellas, siempre recordadas, charlas de sobremesa. Aprontar era la prueba, el ensayo de algo. Mañero era ser perezoso, manganeta era engañar, duro de boca era mal educado, no saber callarse. La hechuría era hacer crueldades, el Chirlo la temida pena o castigo, también una brutalidad, la única capaz de aplicar dicho correctivo siempre fue mamá, papá optaba por la dialéctica. Rezongaba si contradecía entre dientes. Frangollaba al hacer mal la tarea que me habían encomendado. Ligaba cuando tenía suerte y si la fuente rebosaba de tortas fritas era una fuentada.
Refranes, dichos, frases, palabras de las que sólo quedan ecos.
Ensillo el cimarrón que no es otra cosa que cargar yerba en el mate y te cuento – a vos que preguntas por el refrán “que sabe el burro de confites, si nunca fue confitero” - que usualmente lo aplico a mis frecuentes impolíticas intromisiones. Más de una vez sucedió que creyéndome en campo orégano, erre de medio a medio. Entonces esas resonancias a las que suelo llamar casualidades, me aconsejaron sacate las espinas del lomo, desistí del contrapunto y aguantate el chaparrón. Sí querés más claro, echale agua.
miércoles, 11 de agosto de 2010
De nuestra historia
(Investigaciones efectuadas desde los libros del Juzgado de Paz de Maipú por el investigador Juan P. Caputto)
Se defendió con una chancleta.
Maipú, 1 de abril de 1884
Señor Juez de Paz del Partido, Don Liberato E. Alvarez.
En la fecha pongo a disposición del Juzgado a los individuos Rosendo Cejas y Carmelo Pascarelli, por escándalo promovido entre ambos, según declaración de los dos y de los testigos Candelario Cejas y Ramón Averza.
Según lo declarado por el nombrado Pascarelli, dice que al haber sacado un billete de $ 1M/N, para pagar algo que había tomado en la casa de negocio conocida por "Don Venancio", de Venancio Gavarino, el mencionado Cejas se lo arrebató de la mano sin querer entregarseló, sacando enseguida un cuchillo con el que quería pelearlo y que él se defendió con una chancleta que tenía en la mano
Registrados en esta Comisaría por si tenían armas, a ninguno se le encontró nada, pero Cejas confesó que el cuchillo que tenía en la mano lo arrojó en la calle. Los testigos nombrados se encuentran, también, en esta Comisaría, lo que comunico a Ud. a sus efectos.
Dios guarde a Ud.
José Ordoñez - Sub Comisario a cargo de la Comisaría de Maipú.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Sigo aquí
“¿Dónde te habías metido? Todo el rato que duró la tormenta te anduvimos buscando.
-Estaba en el otro patio.
-¿Y que estabas haciendo? ¿Rezando?
- No, abuela, solamente estaba viendo llover.”
Pedro Páramo - Juan Rulfo
Aquí estoy, sigo aqui. Perdí la cuenta de cuanto hace que no visito Gral.Guido. Por supuesto que las telecomunicaciones acortan las distancias, hablo seguido con Marilú…Pero se echa de menos Guido, se añoran sus olores, la “dulzura” de los atardeceres, los “ecos encerrados”
Estoy aquí con una taza cargada de chocolate calentito, vengo de leer el correo, de repasar una y otra vez las fotos que envía mi hermano, que sigue de viaje. Me cuenta que recorrió la península de Istria, visitó Croacia, pasó por la fantástica Venecia. Ya esta de regreso en España, pero antes de recalar en Madrid dónde planeara su próxima travesía, anduvo una vez más por el Valle de Bielsa en el Pirineo aragonés. El viaje del ácrata es interminable.
El olorcito de chocolate invita a cerrar los ojos y recordar aquellas tardecitas de crudos inviernos con repostería casera, algún licorcito y leche con cascarilla. ¡Qué rico! El perfume del cacao aviva los recuerdos, y en las fotos de Venecia resuena aquel primer Long Play de Charles Aznavour que disfruté allá lejos y hace tiempo.
Coincidió con la lectura de Pedro Páramo, la novela de Juan Rulfo. Fue durante las vacaciones de invierno de 1967, tres días antes de volver al colegio. Arrimada a aquella estufa de seis velas alimentada a kerosene, recuerdo que tenía una rejilla en la parte superior que se usaba para apoyar la pava, por lo general ese lugar lo ocupaba un jarro con agua y hojas de eucalipto que aromatizaba el ambiente. Al calor de la estufa leí sin entender nada, respondí las preguntas a los ponchazos y cambie la lectura por el Winco desde dónde Aznavour cantaba para mi “Venecia sin ti” El disco lo había comprado tío Loro, a él le gustaba Aznavour. Tío era muy celoso con sus discos no los prestaba a nadie, sólo él los ubicaba en la bandeja del combinado previo pasarles un paño sobre la superficie, no descuidaba detalle. La púa bajaba lentamente y la romántica voz inundaba el espacio “Que profunda emoción recordar el ayer cuando toda Venecia me hablaba de amor…”. pero sin la presencia de tío no había posibilidad de oir a Aznavour. Fue entonces, que tía María, cómo siempre, intercedió y ese disco pasó a mis manos. Lo gaste de tanto pasarlo. La novela de Rulfo quedo olvidada.
Años más tarde 1973/74 me topé con Pedro Páramo en el subte, alguien, distraído, lo había abandonado en el asiento. Esa tarde al abrir el pequeño libro Rulfo me preguntó “¿Dónde te habías metido? Todo el rato que duró la tormenta te anduvimos buscando.” Me atrapó. Desde entonces esta conmigo, lo presto, lo pierdo, lo vuelvo a recuperar. ¿Dónde te habías metido? Le pregunto. Juan Rulfo responde “Acuérdate, Nos han dado la tierra, No oyes ladrar los perros, Diles que no me maten…” Y entonces voy por más chocolate, introduzco el CD de Aznavour y enciendo esta otra estufa. No hay aroma a eucalipto, ahora la casa huele a lavanda gracias al aromatizador natural “Corona da Bahia”. Algunas cosas no cambian, los cuentos de Rulfo están ahí en “El llano en llamas”, el chocolate continúa despertando los sentidos y yo sigo aquí, en este “patio”, sin olvidar él pueblo donde nació mi padre
lunes, 19 de julio de 2010
Lecturas
El Blog de Juan Carlos
miércoles, 23 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
Relecturas
De “El llano en llamas”
Acuérdate
Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga, ángel maldito" cuando la época de la influencia. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos el Abuelo por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra, que era requetealta y que tenía los ojos zarcos; y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba.
Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.
Acuérdate.
Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinero pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían de recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre músicas y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando; Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
La debes haber conocido, pues era realegadora y cada rato andaba en pleito con las marchantas en la plaza del mercado porque le querían dar muy caro los jitomates; pegaba de gritos y decía que la estaban robando. Después, ya de pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos".
Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron.
Después no se supo ya de ella.
Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en la bolsa: canicas ágatas, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos.
Nos traficaba a todos, acuérdate.
Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió menso a los pocos días de casado y que Natalia, su mujer, para mantenerse, tuvo que poner un puesto de tepache en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas desafinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio, nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepache, que siempre le. quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.
Quizá entonces se volvió malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco.
Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre la risión de todos, pasándolo por en medio de una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo.
Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándonos a todos con la mano y como diciendo: "Ya me las pagarán caro."
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del trapiche, le arrimó una paliza que por poco y lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta por aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en una banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie.
Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina.
Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando todavía estaban tocando las campanas el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos, y la gente que estaba en la iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín, donde se estuvo tendido.
Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.
http://www4.loscuentos.net
martes, 1 de junio de 2010
A pedido vuelven los Refranes y Consejos
II
Le dio otro besito al frasco
y ya azunbao por la tranca,
manotio su barba blanca
y sacudiendo las clinas
dentro a recordar las chinas
que había levantado en ancas.
Aquí ande me ves, -me dijo-
las tuve a tuitas menas:
alazanas y morenas,
querendonas y bagualas,…
Los disgustos de las malas
me los pagaron las güenas.
Por ellas donde he llegado
hice rayar las lloronas,
y les cante en las bordonas
las causas de mis tormentos…
De galopiar contra el viento
se me han ladiao las caronas.
Pero aquel tiempo paso,
y ya viejo y cascarudo
como lomo de peludo
que anda escarbando en la arena
Solo me queda la pena
de haberme gastado al ñudo.
Sin enbargo te he de señalar
pa asigurar tu confianza,
y si de oirme no se cansa
tu atención, precuraré
darte um resuello de fe
a no voltear tu esperamza.
Las mujeres se parecen
lo mesmo que las estrellas
pero, en hallándose ente ellas
la prienda de nuestro amor,
siempre será la mejor
y más bella entre las bellas.
Mas no te fiés sin enbargo,
aunque te digan: Te quiero
debes probarle primero
la firmeza en sus deberes…
palabras de las mujeres
son palabras de pulpero.
Aplicada al disimulo
nadie sabe lo que siente,
y la mentira en su mente
puede más que la verdá:
se afirma en su falsedá
y es la verdá la que miente.
Por eso nunca trates
de escarbar en la maraña
y si una duda te araña
dejála sin aclarar
porque más vale dudar
que conocer que te engaña.
Ansí es la mujer mirada
del derecho y del revés;
pero si vos la querés
no hagás caso de este viejo
y ráite de mi consejo
aunque lo llores dispués.
Una sóla es esta vida
Y aunque es una la verdá
a veces la falsedad
contra ella mesma se empaca
y es triste matar la vaca
de nuestra felicidá.
III
Le dio otro beso al porrón
hasta dejarlo tecleando;
y quedo como buscando
un recuerdo en la mollera
Volvió a manotear la pera
y ansí le siguió pegando:
Yo también quise entre tantas
a una china con tiernura,
y sentí tal amargura
el día que se me jué,
que a dos brazadas llegue
del corral a la locura.
Como es posible canejo,
-dije al probar su mudanza-
que haiga burlao mi confianza
sin darme tiempo a pensar?
y ya emprencipié a chairar
el fierro de la venganza.
Yo te he de encontrar a tiro
pa raboniarte la trenza
y has de pagar mi vergüenza
con la tuya ¡La gransiete!
Encerrado en ese brete
naide sabe lo que piensa.
Pero Dios que es trenzador
que sabe trenzar muy fino
la ladio de mi camino
pa evitar el encontron…
¡Bien haiga tu protección
boyero de mi destino!
Tranco a tranco y sin pensarlo
templé mi propio sonido
hasta que ya de perdido
dentó el querer aflojar,
y me largue a galopiar
por los campos del olvido.
Por eso ensisto, cachorro
y aguantá que me denbande;
nunca dejes que te mande
el entripado del rencor
será muy grande el amor
pero el olvido es más grande.
Pensá pues projundamente
y no lo tomés a broma
que por mucho que nos coma
esa peste endemoniada
la venganza más honrada
es la que nunca se toma.
continuará...
La Biblia Gaucha Ed. 1936
Alberto Vacarezza



