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viernes, 5 de noviembre de 2010

De la Revista EL AMIGO

PRIMER CENSO EN MONSALVO - 1869

Del 15 al 17 de septiembre de 1869, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se realizó el primer censo de población en la República Argentina.

De acuerdo a ello, también se efectivizó en los Partidos en Monsalvo y en el Tuyú (por aquel entonces unificados bajo la tutela del Juzgado de Paz de Monsalvo).
Es así que, de la página 122, del libro del Juzgado de Paz de Monsalvo correspondiente a los años 1869 - 1870, el historiador Iver E. Gramigna publica en su libro Por los Pagos de Monsalvo (T.I) la comunicación del entonces Juez de Paz de Monsalvo Don José María Peña, respecto del censo.

"Unión; Octubre 2 de 1869.
Al Señor Ministro de Gobierno de la Provincia, Dr. D. Antonio E. Malaver.
Tengo el honor de dirigirme a V.S., adjuntándole una copia del resultado del censo practicado en este Partido y en el del Tuyú, en los días destinados a ese trabajo y participando a V. S. haber ayudado a la Comisión de Censo por todos los medios a mi alcance, en cumplimiento de las disposiciones del Superior Gobierno.

Dios Gde. Á V.S. M. años
José María Peña

PLANILLA

Población de los Partidos de Monsalvo y Tuyú, según el censo levantado en los días 15, 16, 17 de septiembre de 1869.
Varones Mujeres Total

Nacionales…………. 2.342 +1.618 =3.960
Extranjeros……………… 460 +67 = 527
Totales……………………………… 4.487

CONDICIONES ESPECIALES DE ELLA

Saben leer 632 Ilegítimos 531 Mancebos 266 Huérfanos de padre 274 Huérfanos de madre 131
Inválidos de guerra 18 Idem en trabajos 52 Van a la escuela 24 Dementes 11
Sordo-mudos 11 Opas 10 Ciegos 8 Con color 2

Unión; Octubre 2 de 1869
José María Peña

Revista El Amigo

amigosmuseokakel@yahoo.com.ar

martes, 9 de marzo de 2010

La historia olvidada

Ayer, alguien (que lamentablemente no se identifico) dejo un link en mi casilla de correo, que me llevó a esta historia que comparto con todos ustedes

El Tercio de Gallegos.
A principios del siglo XIX, cuando la Ciudad de Buenos Aires fue invadida por tropas británicas, un grupo de gallegos crearon un regimiento, cuyo protagonismo excedió el plano de lo puramente militar, contribuyendo a la gestación de Argentina como nación. Sitio al margen inicia una serie de artículos dedicados a este tema que irá presentando en sucesivas entregas.
Por Pablo Rodríguez Leirado


Muy pocas veces en la historia una ciudad se enfrentó y derrotó con tal determinación a un ejército veterano y profesional para defender su propia cultura, su idioma y su libertad. Una vez que una sociedad pasa airosamente por esa experiencia tan dura difícilmente pueda volver a ser sumisa y aceptar ser menospreciada. Por lo menos por un par de generaciones.
Esta historia nace a partir de una institución concebida por uno de los pocos hombres que merece los apelativos de hacedor y padre intelectual de la Argentina como país: Manuel Belgrano.
continúa su lectura en: http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/historia/tercio2/index.html

domingo, 6 de diciembre de 2009

"Memorias del corazón"

UN ALTO EN LA HUELLA
Por Alfredo Pedrós

Era víspera de Navidad; yo viajaba en tren desde Buenos Aires a Maipú a pasar las fiestas; tenía previsto arribar al pueblo a eso del medio día; faltaba muy poco cuando el convoy empezó aminorar la marcha.
Pregunté al guarda que pasaba, me respondió que nos acercábamos al pueblo de General Guido donde íbamos a detenernos unos minutos para levantar pasajeros. Fue cuando tomé el equipaje y decidí bajar ahí, en ese pueblo que conocía y hacía mucho tiempo que no visitaba. Suelo tener estas actitudes afectivas.
Era un día caluroso, se notaba que hacía tiempo que no llovía por el lugar. El camino que unía la estación al centro del pueblo, nunca me resultó tan largo y penoso. De tierra floja y con un polvo de diez centímetros de espesor, avanzaba dificultosamente con una valija en una mano y el saco en la otra – si, de saco y corbata- , mientras cada paso que daba mis mocasines se hundían quemando mis pies y el sol taladraba mi cabeza sin poder evitarlo.
Crucé el puente sobre el arroyo totalmente evaporado, entré en el boulevard solitario y me dirigí rumbo a la farmacia del pueblo. Ahí estaba Juan, mi amigo de la infancia, hoy un reconocido medico en la zona de Quilmes. Fue una sorpresa y un momento tan grato que aún el tiempo no ha podido borrar.
La farmacia era la misma que tuviera el farmacéutico de apellido Franco, cuyo hijo Carlos fue mi compañero de la secundaria en Maipú, donde ambos nos recibimos de Bachiller. Casualmente yo conocí esa casa el día que hicimos una kermes en el club del pueblo para recaudar dinero con destino al viaje de egresados.
Recuerdo que en la esquina había un almacén de un tal Martínez, creo, que tenía una hija muy bonita. Juan me indicó que ahí paraba el autobús que me conduciría hasta mi destino. Por eso no me preocupé mucho por el tiempo. Y decidí quedarme un rato más, hasta las cinco de la tarde en que pasaba la “Costera Criolla”.
Tomamos unos mates y recordamos tiempos pasados. No podía olvidar que de chico mi papá me
llevaba a Guido en ocasión de levantar las muestras de agua, que se retiraban periódicamente del establecimiento de Obras Sanitarias de la Nación y trasladaban a Maipú para enviar por ferrocarril a la capital, junto con las de Labardén y Ayacucho.
Por aquel tiempo sobresalía del establecimiento de agua corriente, la inmensa torre-tanque blanca que se erguía hacia el cielo, el parque prolijamente atendido, lo mismo que la tapia y la vereda que contrastaban con las calles de tierra. Fines de la década del ´50, no existía más asfalto que el de la Ruta Nº 2, mejor dicho hormigón.
La plaza estaba cerrada con alambre de cuatro hilos y molinetes en las esquinas para evitar que algún caballo, vacuno u ovino suelto, pisara los canteros. A comienzos de la década del ´60 supe acompañar en muchas competencias a mi hermano, el ciclista Félix Pedrós, que supo tener buena reputación en la zona practicando dicho deporte. Un amigo de él era el bicicletero local De Filipi, creo que era su apellido, andaba siempre en una moto negra de marca “Gillera”.
Ya conté que el hijo del farmacéutico era mi compañero, pero también lo eran Alfredo Villar que su familia tenía el almacén de ramos generales en la esquina frente a la plaza y el boulevard, otros eran el “cabezón” Gallo; el flaco “Guevara”, hermano de Lucy que vivían en el barrio ferroviario cerca de la estación; y mi querido amigo Ramoncito Trullet, que me había invitado a su casa el día de la Kermes, y su mamá me agasajó con unas inolvidables y exquisitas milanesas con papas fritas, que ni mi vieja las hacía tan ricas.
Volviendo al principio, debo decir que me perdí el colectivo de las cinco, porque no entró, y entonces Juan me tranquilizó diciendo que “Poín”, el hijo del dueño de la farmacia que vivía en Maipú, tenía que venir esa tarde, como a las siete, para llevarse unas cosas; se lo había confirmado telefónicamente. Tenía un flamante y poderoso “Peugeot 404”, pensé: -llegamos en un cerrar y abrir de ojos-.
Si, “Poín” era un Rodríguez Canedo (conocido corredor de autos local), no levantó el pié del acelerador hasta que llegamos, pero habíamos salido de Guido pasada las diez, y era Nochebuena. Yo tuve que llegar a mi casa, darme una ducha, cambiarme, saludar a mi novia que hoy es mi esposa, y cumplir con mi familia. Llegue quince minutos antes del brindis. Y pensar que me sobraba el tiempo… ¡Qué Navidad Señor!
Diciembre de 2009

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Buenas Noticias!!!

Laguna del Mirador (La foto pertenece a J.E. Guebara)

Antaño conocida como Laguna del Carnero.
“Carnero era el lugar donde se arrojaban los cuerpos de los muertos cuando por ser muchos no se les podía dar sepultura”
El nombre se perdió en el tiempo… para todos hoy es La Laguna del Mirador
la buena noticia “ proyectan forestar sus márgenes”
La noticia puede leerse en http://diario.alta-joda.com.ar/2009/11/general-guido-loubet-quiere-forestar-la.html

viernes, 21 de agosto de 2009

"Los Gauchos de Madariaga" de Don Mario Pardo

La letra original (*)
(Recitado, sin canto)
Ya roncan los acordeones
y la boca se me hace agua,
ranchera del buen compás,
mostrando lo que es capaz
un gaucho de Madariaga.

(Canto)

Lindo pago Madariaga
con su paisanada,
su gauchaje flor.
llevales con mi ranchera
la expresión sincera
de mi estimación.
Morochita de ojos negros
que, con tus hechizos,
me han engualichao.
Ya no tengo paz ni calma
solo pienso mi alma,
estar a tu lao.

Estribillo
Lindo pago Madariaga
con su paisanada,
su gauchaje flor.
Y al compás de esta ranchera,
La china que espera
Sueña con su amor.

(Segunda parte)
Cuando suenan los cencerros,
de tropillas entabladas,
los gauchos de Madariaga
se aprestan a desfilar.
Ya nadie puede dudar
que son ellos los que vienen,
porque sus jinetes tienen,
el alma y la estampa
del gran Capitán.


Gracias a Juan (Tito) Naddeo que nos la envía desde la siempre cercana Maipú.


Capítulo XXX del libro "Madariaga,su historia y el país" de Abelardo Costas

Con la Guitarra
a cuestas

Todos los pueblos cantan.
Mario Pardo y los gauchos de Madariaga.
La Tuyusera, valioso aporte al cancionero de Madariaga.
El estilo “Recordando”.
La música popular en otros ritmos.
Coplas y canciones orejanas.
El proficuo refranero Madariaguense.


Todos los pueblos cantan

Todos los pueblos tienen cantores. Pero solo unos pocos, vaya saber porqué magia, inspiran a algunos poetas- del pago o forasteros- tiernas canciones en las que honran a sus casas, su paisaje o sus gentes y que luego sobreviven en la memoria de sus descendientes, ajenos ya a la circunstancia emotiva que originó su creación.

Madariaga es uno de ellos.

Recuerdan viejas crónicas madariaguenses la visita a principio de siglo del payador José Betinotti, el autor de la celebre “Pobre mi madre querida”. En épocas sucesivas con su guitarra a cuestas, vinieron payadores como Luis Acosta García, ya mencionado en otra parte de este libro – los hermanos Granatto y – como lo expresa Velázquez – una pléyade anónima de cantores y cultores de nuestras tradiciones gauchescas.

Raúl Zalguizuri – que sentía pasión por poetas y guitarreros – nos dejó una memorable página en la que refería hechos en los que su prodigiosa memoria competía con la belleza de su prosa.

“Alguna vez hemos señalado – comenzaba su artículo – que Madariaga es una de las poblaciones bonaerenses que más recibió la colaboración de poetas y músicos.”

“Sin hacer el detalle de las ofrendas poéticas recibidas de parte de payadores y cantores trashumantes que en todos los tiempos nos recordaron en sus composiciones, citaremos algunas obras que merecieron ser editadas y perviven en el recuerdo. “General Juan Madariaga”, marcha militar de Pablo González Amorin. “Recordando” (Oyendo el pericón) de Juan del Monte y Pablo González Amorin. “Himno al Gral. Madariaga” de Ángel Cotonat y Rafael P. Velázquez, “La Tuyusera”, ranchera del guitarrista dolorense Orlando Urruspuru y el afamado letrista Ismael R. Aguilar, “Canto a Madariaga de Afner Gatti, autor del conocido tango “Serpentinas de Esperanzas”; “Zamba del Tuyú” de Lucio Eber Jorge y Juan Carlos Rolón. “La Risueña” ranchera de Alberto Zappaliti; “Canto al Divisadero” de Ángel Montes; “De Madariaga” huella, de Lucio Eber Jorge e Hialmar Alberto Castillo y “A Madariaga” tango de José Dames, Juan Carlos Rolón y Juan Tomás Luques.

Zalguizuri, advierte en su enjundiosa nota que ha esta lista debería agregarse el aporte que en aquellos años había producido el interprete sureño Argentino Luna.
“Sin duda alguna el máximo cantor de todos los tiempo de las cosas madariaguenses”

Mario Pardo y “Los gauchos de Madariaga.”

Estimaba Zalguizuri, como otros muchos madariaguenses, que sin dudas la composición que más había contribuido al conocimiento popular de nuestra ciudad, ha sido la famosa ranchera de Mario Pardo (*) “Los gauchos de Madariaga”, cuya original historia hemos relatado en el capítulo anterior.

Luego de una exitosa y brillante actuación en Madariaga, en aquel año de 1923, cuando la visión de aquellos peones ecuestres que regresaban de una feria le inspirara su famosa ranchera, ya de regreso en la Capital Federal, grabó su reciente creación para Disco Nacional Odeón, acompañado por dos guitarras. Quedando registrado con el número 6664A (**)

Sigue contando Zalguizuri, como conoció personalmente a Pardo, circunstancias en que el autor de la querida ranchera le reveló las cusas que le impulsaron a componerla.

“En noviembre de 1973 recibimos la visita de Don Mario A Pardo a quién acompañaba don Santiago Rocca, espíritu de excelencia con cuya amistad nos honramos. Fue en esa ocasión que Pardo reveló a muchos madariaguenses las circunstancias que inspiraron la música y sus versos.

En esa oportunidad Pardo aprovechó para agradecerle a Zalguizuri que se debiera a él la sugerencia de haber adoptado su célebre ranchera como música oficial de la Primera Fiesta del Gaucho, que como se recordará, llevó por nombre “Amojonando tradiciones tuyuseras”.

En aquella ocasión, nos dijo don Mario que los tiempos habían quitado actualidad a la letra – revela en su nota Zalguizuri – y por lo tanto había confeccionado otra que nos cantó acompañado de guitarra. El nuevo canto ahora expresaba:

Vienen los gauchos cantando sus cuitas
vidita
y en sus vidalitas entonan
sus himnos de paz y labor
como si fueran jinetes de Guemes.
valientes que a nada le temen
demuestran su gaucha destreza y valor

--------------------------------------------
(*): Mario Pardo no solo ha sido un compositor inspirado y feliz, sino un gran maestro de la guitarra. Quizás el grado mayor de reconocimiento que le ha tributado el mundo musical argentino esté dado por la circunstancia de haber dirigido en el Teatro Colón de Buenos Aires un conjunto de cien maestros de la guitarra en una velada de gala.

(**): En la otra cara con el Nº 6664B, estampó por primera vez un tango, “Ema”, un solo de guitarra, inspirado en los encantos de una joven niña madariaguense, muy hermosa, cuya aristocrática belleza impresionaba al artista.

jueves, 20 de agosto de 2009

Romancero Dolorense. de Juan Carlos Sanchez Sottosanto

Obra del Pintor Francés
Francia 1790 1870

V - Romance del mazorquero

Velay, señores, mi historia.
Una historia como tantas,
que por tantas, ni es historia:
es sangre que se abarata.
Crecí entre gauchos y negros,
entre indios y mulatas.
Pero un día como otros
me llamaron a la patria.
Qué era patria, no sabía.
Me dieron fusil y sable.
Aprendí a degollar godos.
Después la cosa es más fácil.
Con godos ya degollados,
para no aburrirse, un día
bandos oscuros surgieron
de la misma bandería.
Fue así que en las montoneras
degollar a uno, a otro
fue seguir como al antojo
de unos cuantos generales.
También degollado he indios.
A veces se me metía
en la cabeza que el rostro
muerto era espejo mío.
Ahora estoy aquí en Dolores.
He degollado unitarios,
señorones, señoritas,
niños, viejos, bicharracos.
No es difícil, la cabeza
suele juirse de un tajo,
y ya no me mete miedo
verla un rato como hablando.
Quizá me quepa eso algún día.
La verdá, ya estoy cansado.
La pampa amarilla y verde
ya me aburre demasiado.
No hay nada más lindo entonces
que el ocaso colorado.
El sol muere cada día.
Y se muere degollado.


Juan Carlos Sanchez Sottosanto
http://sanchezsottosanto.over-blog.es

lunes, 3 de agosto de 2009

“ SONRIA , QUE JUGAR HACE FELIZ ...”


Breve historia de juegos y juguetes
Por Germán Robles
Revista El Amigo
Los juguetes en nuestras vidas tienen una connotación especial, es imposible separarlos de la relación familiar, del afecto de un mayor hacia un niño, del despertar de la imaginación y de determinados lugares familiares.
Alguna vez se comenzó a jugar, y siempre, aunque de diferentes maneras se siguió jugando, es una buena y saludable costumbre así que después de leer estás líneas


“ SONRIA , QUE JUGAR HACE FELIZ ...”
Germán Robles - Maipú: Julio de 2009


y agende la nueva dirección de la Revista Electrónica Amigos del Museo Kakel Huincul de Maipú http://www.naddeo.com.ar/

domingo, 26 de julio de 2009

"Recuerdos del pago"


Florece en mi pensamiento
el recuerdo que entrevera
fogones amanecidos
y evocaciones camperas.

De lonjas cortando el viento
en baguales reservados
de jinetes aguerridos
y domadores mentados.

Estribillo
Que no caigan en olvido
las tradiciones camperas
que sigan amaneciendo
los fogones y las yerras.
Mi verso tiene el consuelo
de que sirva como lanza
para que abra corazones
a costumbres de mi patria.

Mate amargo, asao con cuero
empanadas y amasijos
usanzas tradicionales
que mi pago ha tenido.

Al ocaso de la tarde
algún payador genuino
improvisaba en guitarra
vidalas , gatos y estilos.

Recuerdos del pago
Aire de triunfo
Música: Javier Bravo

lunes, 22 de junio de 2009

Ferro-Carril del Sud

Anuncia la próxima salida del tren a Mar del Plata
P. Constitución 6.45 AM
parando en estaciones intermedias.
Arribo a E. Velásquez 1.20 PM.
Buscando datos sobre la Estación Velásquez del Ferrocarril del Sud
( Nombre con el que hasta 1896 se conoció la Estación de General Guido) Escribí algunos mail. Desde http://www.todotren.com.ar/resondió Juan Enrique Gilardi y hasta me envió este horario de 1893 “una gentileza de Marcelo Arcas de Tandil que tiene un blog llamado "Rumbo al Sud". aclara Juan Gilardi.
Gracias a estos nuevos amigos que ya invitamos a este humilde almacén de ramos generales.


Haciendo un clik sobre la imagen podrán apreciar con claridad los horarios y los nombres de la Estaciones

jueves, 11 de junio de 2009

IV

No destruí los puentes.
Creí que bastaba el otro lado,
el viaje a hurtadillas por la noche,
las huellas en secreto.
Pero estoy hecho a esta llanura
-no le sembré una flor, no abrí ni un surco,
me bastó descubrirla en los crepúsculos,
invertida en su espejo hallar la greda,
los fósiles en polvo, los detritus
de las algas pretéritas.
No supe del arado,
pero sí del yugo donde
los paisajes se vuelven gemelares
a nosotros.
En la ciudad de hierro,
de contiguas sonrisas desvaíbles
en la primer esquina, en el primero
de los excesivos escalones,
dónde está esa llanura sino
en el puente que recorrí en vano,
cuyas ruinas disfrazan su tenaz
persistencia. Recupero
en letargo las flores salitreras
que de mí prescindieron, y los rostros
que sepultos creí, y siguen vivos
como ellas también, hallando humus
en las algas de ayer,
en la greda inversa del crepúsculo.
Juan Carlos Sanchez Sottosanto.
De “medición de la pampa”

viernes, 5 de junio de 2009

La revista electrónica


El Amigo de Mayo ya está en línea acercándonos lecturas interesantes, un Faro destellando recuerdos y la buena noticia que ahora podemos visitar a nuestros Amigos del Museo Kakel Huincul también en http://wwwelamigo.blogspot.com.
¡¡Felicitaciones!!

martes, 5 de mayo de 2009

Recuerdos de Maipú

... la importancia de poner a salvo relatos, crónicas, poesía, memorias. Llegó el Boletín de Mayo y se vuelve inevitable la lectura, del Correo de Lectores , se disfruta la carta de la Sra. María Rosario Santilli contando la historia familiar de ese vestido de novia negro, sin el miriñaque, que perteneció a su abuela; el viaje de Adamo en el Génova, el arribo al Hotel de Inmigrantes… y pide la Sra. Santilli que la ayuden a recordar las estrofas faltantes en este hermoso poema que guarda en su memoria

Recuerdos de Maipú

Luciérnagas brillantes, bailando en las callejas

olor a manzanillas holladas al pasar
croar en los zanjones de ranas saltarinas
y el canto de los grillos en la noche estival

Estos son los recuerdos del quieto pueblecito

que pasan fugazmente, queriendo retornar,
sin comprender que ahora, las luces de mercurio
dibujan el progreso sobre el viejo solar.

¿Que fue de, la preciosa glorieta de Acevedo?

hurtando al cocotero su fruto agridulzon
...??????????????????????????????????????.?
La autora de esta preciosa e incompleta poesía fue nada mas ni nada menos, con su maravilloso intelecto, que nuestra querida profesora de geografía, entre otras cosas, la señora Nieves Garciarena de Avalos. Me gustaría saber si alguien publico, en su oportunidad, esta poesía, y si no lo han hecho, por favor traten de encontrarla en sus hijos, y darla a conocer, pues es bellísima, en la cual reflejaba el Maipú, con su glorieta, la plaza Alvarado, la avenida de los Naranjos, entre otras cosas. Que muchos no conocimos. Muchas gracias.


“Sólo una cosa no hay. Es el olvido”. Dice un poema de Jorge Luis Borges. Vayan al encuentro de la Revista electrónica de Amigos Museo Kakel Huincul , pídanla, disfrútenla. Y ojala pronto podamos conocer la poesía completa.


Gracias Amigos!!!

jueves, 30 de abril de 2009

Reanudamos una gratificante tarea: Tender puentes



Hace varios días Claudio escribió contándome que tenía familiares en Labarden, que le gustaría reencontrase con sus tíos y primos. Me puse en marcha… el 23 de abril La Directora de Cultura de la Municipalidad de Gral. Guido Maria Marta Vargas nos hizo la gauchada, envió el teléfono de la tía Nelia, lo que sigue lo cuenta Claudio

La verdad agradecido por lo suyo el domingo estuve en LABARDEN con mi tía, mi tío y estuvieron mis primos Walter y Mónica después de 30 años vi a LABARDEN cambiada para bien, algunas cosas gastadas por el tiempo, pero a mi me trajeron tantos recuerdos de mi infancia, esperaba las vacaciones de invierno y las de verano y me pasaba todo ese tiempo con mis tíos, me acuerdo en la época que uno veía pasar el tren por las tardes echando humo 2 veces por semana, también fui a visitar a mis otras tías y primos , me sentí tan gratificado, espiritualmente renovado, me volví el mismo día por asuntos de trabajo pero ahora sé que pronto volveré, y a ud. súper agradecido por preocuparse por un pedido que hizo uno y demostrar que clase de personas viven en LABARDEN le mando un abrazo de parte de mi familia y mío.

Gracias Claudio por compartir con nosotros esas vivencias de un tiempo que resiste en tu corazón.
Yo no soy de General Guido, lo heredé; en la Iglesia del Sagrado Corazón de Labarden, el recordado Padre Chavez Paz bautizó a mi hija.
No soy de Guido, llevo años sin regresar a Labarden, quedan en la zona familiares, algunos amigos y en lo profundo las raíces.

martes, 28 de abril de 2009

Escribe Diego

Del pueblito familiar en el que viví a la ciudad ignota de hoy, han pasado casi 3 décadas.
Este video, sencillo, lo compartió una amiga de allá y se los comparto (como dicen los chicos) para que tengan un cachito más claro algo acerca de mis nostalgias...
Diego Sachella
Pd: Lleva audio.


miércoles, 22 de abril de 2009

INVITACION

Estimado(s) amigo(s)Nos es grato ponernos nuevamente en contacto con Uds.para enviarles una invitación que encontrarán en : http://ladobled.com.ar/invitacion.jpg
Saludan cordialmenteP/Amigos del Museo Kakel Huincul de Maipú
Juan R Naddeo
Presidente
María del Carmen Villarreal
Secretaria

martes, 7 de abril de 2009

La Maestra de la Patria



El Amigo, todos los meses, nos trae lecturas interesantes sobre la Historia de Maipú, su Gente, sus Instituciones.
La publicación mensual de los Amigos del Museo Kakel Huincul me ha “desasnado” en muchos temas, ésta de abril me cuenta que su Jardín de Infantes, al igual que el de nuestro Gral. Guido, estuvo de festejos y que lleva el nombre de la perseverante educadora Rosario Vera Peñaloza. (1873 1950)
Y mientras leía me pareció escuchar el piano de Ariel Ramirez y en la voz de Mercedes Sosa esos versos de Felix Luna que rescataron a Rosario Vera, de esos olvidos tan nuestros.
¡Bienhaiga! niña Rosario
todos los hijos que tiene,
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!
Con manos sucias de tiza
siembras semillas de letras
y crecen abecedarios
en tu corazón maestra.
Yo sé los sueños que sueñas
Rosarito Vera, tu vocación,
pide una ronda de blancos delantales
frente al misterio del pizarrón.
Tu oficio, qué lindo oficio,
magia del pueblo en las aulas.
Milagro de alfarería
sonrisa de la mañana.
Palotes, sumas y restas
tus armas son, maestrita,
ganando mansas batallas,
ganándolas día a día.

Hagan clik Lean El Amigo de Abril

jueves, 19 de marzo de 2009

La Central

El e-mail dice: Es de un dolorense,y habla de Dolores, pero ¿cuántas historias así habitan esos pagos,¿no,Lili?
Lo comparto
Diego Sachella

La Central.

Tuve la infancia normal de un pibe de clase media de los años 60-70.
Un buen recuerdo de esa época es la panadería “La Central”. Era fantástica: con una caja registradora grandota que tenía una manija al costado, unas facturas inolvidables, como nunca volví a probar en mi vida, igual que los merengues.
Aprendí a cruzar la calle yendo a la panadería que quedaba a dos cuadras y me acompañaba mi perro Flipper, que se llamaba así por el delfín de la tele; tenía un ojo negro y me defendía cuando querían pegarme.
Yo al principio debía pararme en puntas de pié para llegar al mostrador y me metía entre la gente para ganarles el turno, hasta que una vez una señora me dijo: “Vos estás después de todos nosotros”. Fue la mayor vergüenza de mi vida.
La gente se amontonaba en forma caótica sin formar fila ni sacar número por orden de llegada, así que se armaban unas trifulcas como para quedarse a verlas toda la mañana.
Había tres empleadas: Rosita con una voz finita a quien yo quería como si fuese mi tía pero nunca me animé a decírselo; una chiquita Mari y una gorda fenomenal que le decían “Gorda” y no me acuerdo cómo se llamaba.
La dueña era una mujer inmensa, Pona, con lentes que de tanto aumento, los ojos le quedaban reducidos al tamaño de dos porotitos, y miraba las tortas cuando las envolvía con ganas de comerlas, al igual que los billetes cuando le pagaban. Pona era famosa porque siempre se ganaba los premios de las rifas.
Había también una enana que era igualita a Pona pero chiquitita, daba impresión. Se tejía cada historia entre mágica y tremenda alrededor de esa enana que para qué le voy a contar.
También estaban los hijos de la Pona, unos gigantes que entraban, sacaban plata de la caja y se iban.
Pero el personaje central era Basilio, un hombre como de treinta años, de anteojos inmensos, corbata, camisa blanca y pantalones calzados arriba de la panza, que retaba a las empleadas, sonreía a la gente, y trataba a la Pona como si fuese la reina de Inglaterra.
Muchos años después, cuando conocí a sus hijos, me enteré que Basilio era el nombre y no el apellido. Nunca más conocí a alguien que se llamara Basilio.
Una vez nos llevaron a los nenes del jardín de infantes a conocer la panadería por dentro, y era de otro mundo, con muchísima gente de blanco y en el centro una especie de plato inmenso con unos dedos de gigante mecánico que mezclaban el engrudo. Alguien me dijo: “Mirá si te caés adentro”, me dio mucha impresión, pero aguanté valientemente las ganas de correr a que la maestra me diera la mano. Todavía me resuenan los gritos de la Pona: “¡Fíjense qué limpieza!
Me acuerdo de los operativos comandos que organizábamos para robarnos los caramelos que caían al piso de las carameleras que estaban al costado: siempre me pregunto por qué no se los pedíamos. Mi hermano me enseñó una manera espectacular de trabarme las piernas para fingir una caída y así agarrarlos, pero cuando la intenté todo el mundo se dio vueltas a verme y no pude manotear ni uno, así que había que atarse los cordones en ese lugar, más fácil y disimulado..
Las tortas, en cambio estaban mucho más resguardadas, porque estaban en una heladera con triple vidrio, y decían que era para que a los ladrones les diera más trabajo robarlas.
El kilo de pan valía dos setenta, pero yo a mamá le decía que valía tres diez, así tenía una factura asegurada. Mi vieja nunca se dio cuenta del engaño.
Fue el primer lugar en tener cartel luminoso, con luces de distintos colores para cada palabra que prendían y apagan todo el tiempo. Decían que el que hacía ese trabajito era Basilio durante toda la noche, y una vez le pregunté si era verdad. Se rió a las carcajadas pero nunca me contestó si era cierto o no.
Era la mejor panadería del mundo. Una vez fuimos a la capital a la casa de unos amigos de mis padres y llevamos una torta de “La Central” y los amigos dijeron que nunca en su vida habían comido una torta tan rica, y nosotros orgullosos, pero en realidad, ya lo sabíamos, porque venía gente de todos lados a comprar allí, siempre había personas desconocidas.
Y los empleados nunca dejaban de estar contentos, daba alegría verlos, era como si jamás hubieran tenido un problema, al igual que los de atrás, los de blanco, que salían por el portón del costado, siempre a las risas, fumando y haciendo chistes

Nunca supe ni cuándo ni de qué murió la Pona, porque yo en ese tiempo me había ido a vivir a la capital de la provincia, y las noticias llegaban de tercera o cuarta mano y generalmente distorsionadas.
De Basilio se decían varias cosas como que se había jubilado o se había muerto de tristeza o ambas cosas, y de las empleadas nadie sabía nada y a nadie le interesaba. Los panaderos de la cuadra se habían ido a otras panaderías.
Decían también que les habían ofrecido fortunas por sus recetas, pero que habían hecho un pacto de no revelarlas jamás

Volví años después con el título de Veterinario y el cargo de Inspector de Bromatología, un trabajo útil pero antipático.
Hacía inspecciones en frigoríficos, mataderos y todo lugar donde se vendiera comida.
Y un día debí hacerle la inspección a “La Central”.
Ya desde afuera no me gustó la fachada, despintada, con las cortinas metálicas bajas y el viejo cartel luminoso roto y un poco torcido.
Adentro no había nadie, casi no había pan en las bandejas y en la heladera de los postres, sólo una torta de aspecto dudoso.
Al pasar por al lado de las carameleras, miré, vi que estaban vacías y una, faltaba.
Nos atendió un moreno siniestro con bigotes grandes y cara de malos amigos que en seguida llamó al dueño, uno de los herederos de Pona, quien nos dejó pasar de mala gana.
No voy a detallar el estado en que se encontraba la cuadra porque me parece de mal gusto, sólo diré que había por todas partes cucarachas vivas y muertas; y cuando hice un comentario, se acercó el heredero con una sonrisa y me dijo: “Las estoy matando con esto”, mostrándome un frasco de un insecticida muy potente. “Es peor el veneno que las cucarachas” respondí.
Cuando vio que el desenlace era inminente me suplicó: “Si me clausurás, me matás de hambre”
Pensé que estaba tan gordo que iba a encontrar otro trabajo antes de agotar todas las reservas, pero el chiste no me hizo gracia.
En ese momento creí escuchar los gritos de Pona : “¡Qué limpieza, qué limpieza!”, las carcajadas de Basilio, se me aparecieron las miradas de Rosita y la Gorda, me acordé del amontonamiento de los clientes, de la cantidad de panaderos saliendo en sus bicicletas.
Me sacaron del trance los ojos de las inspectoras que me miraban como diciendo: “De vos depende”.
Cuando puse en la puerta la faja de clausura, tenía un nudo en la garganta.


Marcelo Roqués


miércoles, 11 de marzo de 2009

... los caminos conducen a Dolores

Hace varios días recibí un e-mail que decía: "De casualidad entre a tu blog "El Pueblo que heredé", mi familia materna es de apellido Madrid (…) muchas gracias, espero su respuesta."
Ni falta hace que les cuente, le escribí resumiendo lo poco que conozco de nuestra historia familiar y Cristian, así se llama este nuevo amigo y por qué no pariente Respondió:
"Es muy probable que seamos familiares entonces porque mis bisabuelos y tatarabuelo eran oriundos de Dolores y después se fueron a vivir a la zona de Verónica, Punta Indio, estaban en la estancia "Luis chico" (hay una milonga de Hector del Valle llamada: "La cancha del vigilante" que habla de eso y de Felipe Madrid, mi bisabuelo), yo vivo en en Bavio, es un pueblito cercano a La Plata, a 40 Km., tengo 21 años… mi bisabuelo Felipe Madrid y mi bisabuela Ángela Peluso."
Qué me quedaba por hacer… ¡¡¡Correcto!!! buscar la letra de la milonga, no fue nada fácil… pero mis “aladas” casualidades ayudaron, y hoy, que la lluvia me tiene encerada, al colocar en el buscador La cancha del vigilante de Héctor del Valle. ¡Apareció! Aquí está

Por Punta Indio una orilla, prolija se apisono
La cancha que se trazo alizada de conchilla
Ahí la gente de golilla y de apostadores puebleros
Carreristas verdaderos caían a doblar las latas
Jugando todo a las patas de los buenos parejeros.
Haciendo al río un afronte, contra “Luis Chico” a un rincón
Se hizo la marcación, junto a la vera del monte
Nadie se fue en un apronte sobre la apuesta constante
Y allí en la pista brillante, la yegua mas parejera
Bajo a hacer una carrera al puesto del vigilante.
Bajo de unos tabaneros, una cantina tablón
Reunía gente a montón hablando de parejeros
Entre términos camperos, se apostaba otra carrera
Otro en 200 de afuera buscaba siendo un convite
Otro pedía un desquite a partida o a bandera.
Desde Payro, de Pipinas, de Vieytes y Magdalena
Buscando la plata ajena, andaban las manos finas
Excesivas disciplinas exigían lo apostado
Porque a la gente a rodeado, de jugadores la esencia
Y entre ellos la gran presencia del gaucho don Juan Tirado.
Cuenta la gente campera que DON FELIPE MADRID
Caía a la cancha de allí cómodo en su jardinera
Una yegüita varera traía atada al descuido
Y en cuando algún atrevido en 200 desafiaba
Les copaba la parada y el caso era pan comido.
Gervasio Barrios, “El sapo”, y “El riojano” de Verónica
Armaron la frase armónica pintoresca que destaco
En estos versos no escapo de la historia verdadera
En los 300 de afuera dieron usuras fatales
Tenían dos yeguas iguales y trampearon la carrera.
Y entro en la depositada el viejo Chanfle ahí nomás
Carrerista tan capaz cayó manso en la volteada
Su caballo no hizo nada, mas de uno lloro sus penas
“El sapo” a viveza plena, de pesos se hizo una troja
Le mostró la yegua floja y le gano con la buena.
Corrieron ahí haciendo arte, con el cuadrero mas brioso
Montando Floro Reinoso, y entre otros “Pelacho” Iriarte
También como un estandarte mi canto quiere cantar
Nombrando al que supo entrar a la cancha muy gallardo
Al gran tordillo de Pardo, y al moro de “El turco” Chard.
Ernesto Landa refleja, jugándose a su alazán
Y apostando a su tarzán, Lertola también festeja
Guliermo con “La coneja”, Pueblas con su colorada
La bandera preparada hizo flamear Justino Arce
Cuando llego a complicarse una dudosa largada.
Vieja cancha de cuadreras, donde apostó el jugador
La plata del tirador de cien jornadas enteras
Las carreras más ligeras, se iluminaron de fé
También la suerte de pie, pinto a un ganador de gloria
Pero todo es una historia de un tiempo que ya se fue.
La Cancha del vigilante de Héctor del Valle
http://milongascamperas.blogspot.com/

martes, 3 de marzo de 2009

Pasando Revista

Llego El Amigo de Marzo; la Revista electrónica de los Amigos del Museo Kakel Huincul de Maipú.
En este Número: Trabajos e investigaciones: Don Enrique Sundblad, primer Juez de Paz de Monsalvo investigación El Amigo
Galeras y Mensajerías en el Partido de Maipú (segunda parte) Por Juan P. Caputto -
Reseña de vendedores ambulantes que venían. Por Carlos Santarone.
Cuentos Seleccionados; Abismundo - Monólogo del Fuego Por María Noelia Ibáñez
La Ronda Por Luis Odescalchi.
Todo lo que escriben sus lectores: ver
¡¡¡IMPERDIBLE!!!
“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).