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jueves, 20 de agosto de 2009

Romancero Dolorense. de Juan Carlos Sanchez Sottosanto

Obra del Pintor Francés
Francia 1790 1870

V - Romance del mazorquero

Velay, señores, mi historia.
Una historia como tantas,
que por tantas, ni es historia:
es sangre que se abarata.
Crecí entre gauchos y negros,
entre indios y mulatas.
Pero un día como otros
me llamaron a la patria.
Qué era patria, no sabía.
Me dieron fusil y sable.
Aprendí a degollar godos.
Después la cosa es más fácil.
Con godos ya degollados,
para no aburrirse, un día
bandos oscuros surgieron
de la misma bandería.
Fue así que en las montoneras
degollar a uno, a otro
fue seguir como al antojo
de unos cuantos generales.
También degollado he indios.
A veces se me metía
en la cabeza que el rostro
muerto era espejo mío.
Ahora estoy aquí en Dolores.
He degollado unitarios,
señorones, señoritas,
niños, viejos, bicharracos.
No es difícil, la cabeza
suele juirse de un tajo,
y ya no me mete miedo
verla un rato como hablando.
Quizá me quepa eso algún día.
La verdá, ya estoy cansado.
La pampa amarilla y verde
ya me aburre demasiado.
No hay nada más lindo entonces
que el ocaso colorado.
El sol muere cada día.
Y se muere degollado.


Juan Carlos Sanchez Sottosanto
http://sanchezsottosanto.over-blog.es

jueves, 11 de junio de 2009

IV

No destruí los puentes.
Creí que bastaba el otro lado,
el viaje a hurtadillas por la noche,
las huellas en secreto.
Pero estoy hecho a esta llanura
-no le sembré una flor, no abrí ni un surco,
me bastó descubrirla en los crepúsculos,
invertida en su espejo hallar la greda,
los fósiles en polvo, los detritus
de las algas pretéritas.
No supe del arado,
pero sí del yugo donde
los paisajes se vuelven gemelares
a nosotros.
En la ciudad de hierro,
de contiguas sonrisas desvaíbles
en la primer esquina, en el primero
de los excesivos escalones,
dónde está esa llanura sino
en el puente que recorrí en vano,
cuyas ruinas disfrazan su tenaz
persistencia. Recupero
en letargo las flores salitreras
que de mí prescindieron, y los rostros
que sepultos creí, y siguen vivos
como ellas también, hallando humus
en las algas de ayer,
en la greda inversa del crepúsculo.
Juan Carlos Sanchez Sottosanto.
De “medición de la pampa”

“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).