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jueves, 6 de noviembre de 2008

La poesía Gauchesca de Norma Montenegro

El gaucho

Rudo, audaz independiente
el gaucho no tuvo dueño,
bello ideal era el sueño
que lo mantuvo vigente.
Como el indio, cabalmente
amaba la libertad,
la pampa y la soledad
cimentaron su coraje
y fue dejando el mensaje
de su férrea voluntad.

Montó caballos salvajes
para moverse a su antojo,
hizo gala de su arrojo
sin distinción de pelajes.
Vivió en rústicos parajes
sin más ley que su valor,
supo jugarse el honor
con el filo del cuchillo,
sin hacer el más sencillo
alarde de vencedor

Sobre la extensa pradera
está llegando el progreso
y su sombra en retroceso
con sabia paciencia espera.
No ha de morir su quimera
por que fue un hombre capaz,
como fiera montaraz
se defendió de la muerte
y apostó todo a la suerte
de una existencia veraz.

Gaucho: Mi canto florece
con su sentir más profundo
y es en mi verso errabundo
donde tu ser prevalece.
Mi corazón se estremece
por que mirando a lo lejos,
sobre encantados espejos
se vislumbra tu figura,
trote y trote por la hondura
de los caminos añejos.

Norma Ester Montenegro


¡Gracias Norma! por estar siempre junto a nosotros.

lunes, 23 de junio de 2008

...esa eterna sonrisa



Querido Carlos Gardel
Tango
Letra: Norma Ester Montenegro
Música:

Al barrio “del Abasto” te trajo el destino
en sus adoquines resonó tu andar,
jugaba en tu cara esa eterna sonrisa
aquella que supo al mundo conquistar.

Morocho y bohemio del centro al suburbio
las luces del tango hiciste brillar,
sutil pentagrama trazó tu silbido
con notas que sólo tu podías lograr.

Para todos “El morocho”
“El troesma” “El Zorzal”
la canción fue tu camino
melodía de arrabal.
Le cantaste a Milonguita
su berretín y ambición
y al amor de la percanta
por las luces de neón.

Hoy están de duelo los vates porteños
recorren absortos la fría ciudad.
La cita, en “Abasto ”para estar en punto
a la hora en que vuelve tu duende a cantar.

Tu historia fue un sueño doliente en la bruma
de esta Buenos Aires que no ha de olvidar,
tu voz hecha tango querido Carlitos,
quedó entre nosotros, por siempre ha de estar



Nota:
Pedí a Norma la Música y me respondió “Es fresquito todavía no tiene música y por ahí cuando lo vea algún músico me pide cambiar algo. Un abrazo y gracias. Norma”


Favorecidos por esta consideración somos nosotros los que decimos
¡Muchas Gracias amiga virtual Lavallense!

domingo, 15 de junio de 2008

De nuestra colaboradora y amiga Norma Montenegro

Papá

Tenías la mirada buena, pura,
de los seres sencillos y derechos,
el corazón abierto a las gauchadas
porque el amor te desbordaba el pecho.

Rememoro los días en que eras
sostén para mis pasos inseguros,
diseñando las huellas de mi infancia
y empeñoso afirmando mi futuro.

Caminé de tu mano hacia la escuela
y acompañaste mi ilusión de novia
pero vientos de tedio se llevaron
lo más bello que tuvo aquella historia.

Te marchaste muy pronto Padre mío
no pudiste gozar de tu vejez
mas del cielo me guías y sonríes
por que sabes que te amo como ayer.

Norma Ester Montenegro

martes, 13 de mayo de 2008

Norma Montenegro, nos dice


Era el amor

El reflejo más dorado
de la tarde en agonía,
sobre la tierra ponía
su matiz acostumbrado.
Un silencio enamorado
tu presencia acariciaba;
mi corazón palpitaba
acelerado y ansioso
y delataba dichoso
el amor que lo embargaba.

En tus ojos fulguraban
las chispitas del lucero
y perfume de romero
tus mejillas exhalaban.
Tus manos suaves tomaban
el ramo sencillo y fino
que acentuaba el femenino
donaire de tu figura
enmarcada en la frescura
de tu vestido de lino.

Bajo la espesa glorieta
que formaban las glicinas,
intuiciones repentinas
me declaraban poeta.
Y mostraba esa faceta
murmurándote al oído,
un poema algo atrevido
que sonrojaba tu cara
haciendo que me quedara
a tus encantos rendido.

En la noche al regresar
contemplando las estrellas,
veía que todas ellas
alumbraban mi pensar.
Te había podido besar
en una forma tan pura
que colmado de ternura
al verme correspondido,
era un tizón encendido
por la pasión que hoy perdura

Norma Ester Montenegro

viernes, 18 de abril de 2008

Los Tamarindos

¡Que lindo es abrir el correo y encontrar tantos amigos! Miren esto lo dejo Norma Montenegro la Poeta de Gral. Lavalle

Querida Liliana, el martes estuvimos con Celia Saia en un concierto que organizó ella , yo puse mi granito de arena recordando a mi pueblo a través de mi poesía para dar marco al momento en que ella cantó CERCOS DE MADRESELVA , salió lindo y ahora tengo ganas de compartir esto que leí entonces . Un beso Norma



Soneto a los Tamarindos

Los viejos tamarindos con sus tallos rugosos
agitaban sus ramas en alas de la brisa
y caían las flores de manera imprecisa
alfombrando la tierra con colores vistosos.

Testigos en mi infancia de momentos ociosos
cuando un libro en las manos cumplía la premisa
de acercarme a los versos que leía sin prisa
imaginando historias de amores venturosos.

En tardes otoñales a sus troncos ataba
una cuerda muy firme para saltar dichosa
en tanto mis hermanos de una forma amistosa

jugaban a la mancha hasta que el sol entraba.
En el patio de antaño que en mi recuerdo asoma
están los tamarindos exhalando su aroma.
Norma Ester Montenegro
Gracias Norma, no sé si los de la foto se parecen a tus tamarindos, son los que encontré para ilustrar tu poesía y la voz, maravillosa, de Celia Saia. Un Abrazo

martes, 8 de abril de 2008

Tradición

Sentimiento hecho pasión
donde la patria se asienta,
origen de una cultura
que'n ancas del tiempo yega,
y es histórico pasao
con telúricas leyendas.
Es revoleo de lazo
esperando campo afuera,
pa'encerrar en una armada
los brazuelos d' una yegua;
olor a cuero quemao
pa'la época de yerras.
Domingo de pulpería,
juego de truco, ginebra,
encuentro de payadores
con sus musas de poetas;
rudo retumbar de cascos
en emotivas cuadreras.
Es el rastro que dejó
la legendaria carreta,
que'n su tránsito al presente
condujo el progreso a cuestas,
pa'formar la patria grande
en histórica epopeya.
Es carrera de sortijas
en una fiesta campera,
contrapunto de malambo,
bailar el gato, la hueya,
es chiripá y bota 'e potro
y el tintín de las espuelas
Es montar un redomón
y reservar campo afuera,
acampar en campo razo
en noche de luna yena;
asao que se dora al fuego
entre lágrimas de peya.
Jinete sobre un bagual
demostrando su destreza,
poncho pampa vertical
con marcadas guardas negras;
rancho que invita a yegar
con una abierta tranquera.
Es gaucho bien empilchao
pa'lucirse en una fiesta
abanico de gaviotas
sobre el tajear de la reja;
es rasguito de guitarra
y una milonga campera.
Es el eco del cencerro
que hace tintinear la yegua,
galope de mate amargo
fraternizando en la yerba;
los versos del Martín Fierro
y la poesía gauchesca.
La tradición no se agota
en este acerbo de temas,
tradición es sentimiento
que muy adentro se lleva,
y es patrimonio sagrao
pa'l que idolatra su tierra.

Juan Carlos Pirali
Primer Premio en Bagé, Brasil 2005

martes, 25 de marzo de 2008

"La Unión" El Diario de Gral. Guido


D. Raimundo Clemente. Nació en San Sebastián, España el 15 de marzo de 1876. LLegó a la Argentina a los 16 años de edad y se radicó en Guido.
El 24 de enero de 1909 fundó el periódico La Unión, que dirigió hasta su muerte en 1949.
A principio de 1951 La Unión continuó con la dirección del hijo político de Clemente, D. Juan Osvaldo Aphat, con la colaboración de su esposa Aída Clemente, hija del fundador.
Atte.
Juan Carlos Pirali

jueves, 20 de marzo de 2008

FE DE ERRATAS


Colocamos este recordatorio en la Matera y vean ustedes que interesante lo que sucedió:

Estimada Liliana, leí que el próximo 28 de marzo festejarán el aniversario de fundación de Guido. De acuerdo con lo que he investigado, esa fecha no es la real, pues la Ley 1.629 que autorizó la "creación de 12 pueblos", entre ellos uno para cabecera de Vecino, fue sancionada el 18 de mayo de 1883 y promulgada el 28 de mayo, creo allí hubo una equivocación en la grafía y en vez de mayo se tomó marzo. Yo le mostré una vez al Intendente Loubet la ley, pero como ya está la placa con esa fecha quedó así.
Otro pequeño error está en la fecha de creación del partido de Vecino. No fue el 20 de diciembre de 1839, sino el 25 de diciembre de ese año. El 20 de diciembre el coronel del Valle presentó la propuesta de formación de nuevos partidos de campaña a Rosas y éste, firmó el decreto el 25 de diciembre, y sabemos que sin la firma de Rosas nada tenía valor.
Atentamente
Juan Carlos Pirali

jueves, 14 de febrero de 2008

...el aroma simple de un clavel del aire.


Una Flor

Hoy he visto caído
un clavel del aire
y en su flor azulina
detenida la tarde,
en un viejo recuerdo
de patio con azahares.
Una casita humilde
orientada a la ría,
con el techo de chapas
que mojaba el rocío.
Una higuera ofreciendo
sus frutos dulces, suaves
y en el tronco de un tala
las florcitas del aire,
que juntaba mi abuela
antes que marchitasen
para adornar doliente
la foto de su madre.
Aún resuenan las voces
de mis hermanos riendo
camino de la escuela
en mañanas de invierno.
Con inquietud de niña
jugaba a la rayuela
y apresaban el tiempo
mis ojos y mis trenzas.
De regreso al pasado
mi corazón renace,
con el aroma simple
de un clavel del aire.

Norma Ester Montenegro

miércoles, 13 de febrero de 2008

La Justicia que llega tarde...




La fotocopia llegó de la mano de nuestros vecinos los "Amigos del Museo Kakel Huincul Maipú"

Y como siempre digo conocer la Historia ayuda a comprender.

La Justicia nunca puede conformar a las partes en conflicto, para unas será buena, maravillosamente justa, para las otras mala, perversamente injusta...

Pero la Justicia cuando enmarañada en el "papeleo" del procedimiento llega tarde no es justicia y a juzgar por la nota que van a leer, nuestros problemas de hoy vienen ...


"De aquellos Años

En el partido del Vecino (Maipú) por noviembre de 1855 era Juez de Paz Don Francisco Madero, para esa fecha tuvo conocimiento de una muerte y para proceder a levantar el sumario de prevención en ejercicio de las funciones que tenían entonces los Jueces de Paz, en materia policial remitió una nota al alcalde del cuartel 5º (¿Labarden, actualmente?) dándole instrucciones y en consideración de la necesidad de averiguar el cuerpo del delito, teniendo presente que el comisionado Feliciano Hidalgo, era “persona Inteligente” le indicaba que acreditara si estaba realmente muerta la victima que se llamaba Bonifacio Paz.
En cumplimiento de ello el alcalde que firmaba Feliciano Idalgo, levantó la siguiente acta Siguiendo la orden que recibo del Sr Juez de Paz. Pasé inmediatamente a la pulpería de don Serapio Quintana donde se hallaba el cadáver de Bonifacio Paz y examiné las heridas que tenía este, y el lugar donde estaban y encontré ser dos puñaladas dadas con cuchillo las que tenía entre el estomago y el ombligo por las cuales asomaban las tripas, siendo estas las que ocasionaron la muerte que firmo el presente en la casa de Serapio Quintana 27 de noviembre de 1857.
El Autor de la muerte había sido un tal Rafael López que se fugo comunicando al Juez dicha fuga, el Dr. Navarro Viola (que había sido amigo de Vicente López y Planes) remite desde su juzgado de Dolores una comunicación al Dr. Francisco Madero en su campo de “El Vecino” indicándole que averigüe “para que rumbo tomó, si salió del Estado o si escapó para las frontera de los indios” los antecedentes de este viejo sumario de los primeros sustanciados en los Tribunales de Dolores quedan allí terminados, lo cual patentiza que el Delincuente no fue apresado nunca y tampoco nunca más se tuvo noticias de él."
Importante: la nota(que carece de valor histórico pues no dice de donde se sacó y no tiene la fecha impresa del diario)pero que sirve para ilustrar al lector sobre nuestra historia en común.El Juez de Paz es el mismo que años más tarde fundaría Maipú en terrenos, de El Vecino,anexados por decreto,para fundar el pueblo. Ya ven como nuestras raíces parten del mismo lugar. Un saludo de Amigos del Museo kakel Huincul de Maipú.

martes, 12 de febrero de 2008

Romance de Kakel Huinkul


I
Estaba el fiero Kaquel
alertas, y firmes los ojos;
de la laguna el espejo
brillaba su plata al sol,
y la lontananza inquieta
danzaba en sordo rumor.
¿Qué ruido extraño le tiene
al pampa el ojo avizor?
Duermen callados y quietos
los viejos talas del monte,
pereza que da el verano,
pereza, sueño y calor.
Bajo un cielo como un lampo
de luminoso rigor,
una bandada de garzas
hunde los aires, veloz;
y en el bajo pajonal
que a la loma borda y come,
se ha abierto paso el venado
que es ligero corredor.
El indio, al verlos, inquieto
a su pesar se tornó,
y su mirada se alarga
hacia un lugar allá al norte,
donde el polvo en densas nubes
está oscureciendo el sol.
Kaquel levanta la mano
y pasándola en el rostro
borra del fiero entrecejo
gruesas gotas de sudor.
Al aire blandió la lanza
girando a un golpe su potro,
y su estridente alarido
en el bajo resonó.
Llevaba como una flecha
del monte la dirección;
y sus ojos se saltaban
y le abrazaba el calor.
El monte ya puesto en guardia
sus mil lanzas asomó.

II
Caravanas de caballos,
fusiles, sables, galones
y chaquetas coloradas
que tiemblan con la emoción
del clarín que está a degüello
sonando con clara voz.
Dando frente a los soldados
Y derrochando valor,
La lira de altivos pampas
al galope se tendió.
Pronto a la llanura inmensa
sacudió claro temblor,
y ya en los sables desnudos
se fue enrojeciendo el sol.
Florecieron las tacuaras
en el sangriento vellón,
y cantándole a la muerte
la boleadora silbó.
Terribles se hunden las lanzas
- hay sables con más furor –
melancólico el clarín,
vibra tocando atención
y nuevamente a degüello
con más coraje y valor.
El aire se carga y tiene
en el pesado bochorno,
un tufo fuerte y muy acre
de polvo, sangre y sudor.
Es duro aquel entrevero,
sin más testigos que Dios;
la indiada con alaridos
se comunica rencor
cargando desesperada,
más el cristiano redobla
su empeño por la partida
y a los fieros pampas pone
con irresistible empuje
en derrota y dispersión.
Lanzan ayes los heridos,
la sangre en el suelo corre
y están rojizos los pastos,
la tierra, el aire y el sol.
La laguna se despierta
y el monte de la alta loma
ha visto llorar los talas
y está en grande confusión.
Las polvaredas se acercan
Y el monte es todo clamor.
Kaquel del rudo combate
Fue el último que escapó.

III
En el toldo de Kaquel
la blanca cautiva llora,
porque en su pecho se baten
la alegría y el dolor.
Diez años de toldería
que a su hogar la arrancó
el pampa que la hizo suya,
que así es la ley del malón.
Amante sin nunca amar,
Sufrida, porque sufrió,
La libertad ahora viene
Más nunca vendrá el honor.
Estos pensamientos daban
a la cautiva aflicción,
cuando de un salto a su lado
Kaquel allí desmontó;
los ojos tenía bajos
y le temblaba la voz,
que a los que tanto lloraba
así, sin tardar le habló:
- Cristianos todo ganando,
indio perdiendo, peor…
mujer que ahora tiene y quiere
también – y el pampa calló
y ella, en sus ojos al ver
valiente resignación,
secó su llanto y al punto
con esto le contestó:
- Mis hijos son los tuyos
y tú que eres mi señor,
tendrán entre los cristianos
mi leal ternura y amor.
Yo rogaré ante los míos
que os reciban con razón
de ser leal y valiente…
Mas el pampa replicó
alzando grave ademán:
_ Kaquel no quiere favor,
los huincas valientes, sí
pero a mí nadie mandó.
Y rápido a la cautiva
sobre su caballo alzó,
que era huir con los dispersos
al parecer su intención.
Sorprendida ella: Mis hijos!...
con grande furor gritó.
En ese momento entraba
al monte la expedición
y al verlos un miliciano
con su fusil disparó.
La bala partió certera,
su brazo el indio aflojó
y rodando por el suelo
no tuvo un ¡Ay! de dolor.
La cautiva lanzó un grito
que desplomó su razón
y con la lanza del muerto
el pecho se atravesó.
Se llegaron los soldados
y hasta hubo investigación,
más la muerte de la blanca
cubrió por siempre su honor.
Allí en Kaquel la columna
desprendió una guarnición,
se pobló luego el paraje
y más de un siglo pasó;
un siglo sin una noche
de triste recordación,
noche que fue de venganza,
de sangre y desolación…
¡Ay si pudieran contarla!
Más nadie sobrevivió.


Autor Augusto José Bialade

Colaboración de http://ladoblede.com.ar/ "Amigos del Museo Kakel Huinkul Maipu Prov. de Buenos Aires"

viernes, 8 de febrero de 2008

Las fotos de Laura Tredenti

Las fotos, que están viendo las envía una "Guidense por resulta". Su nombre: Laura Tredenti, sobrina nieta de una Maipuense.
-¿Cómo es esto?
- Ofelia Barrios de Vera, de ella hablamos es oriunda de Maipú, pero un día llegó a Guido a trabajar en la Oficina de Rentas y… Continuará
será Laura, quien nos contará esta y otras muchas historia, yo, nada más, las voy a acomodar en las estanterías de este, nuestro almacén, que a juzgar por lo que viene comienza a derramar memoria.


Nevada en Guido julio de 1955 en el centro de la foto Obdulio Vera (tío abuelo de Laura) a su derecha de traje oscuro, Ramoncito Rojas.


Inundaciones de 1940 la Esquina de Bazzigalupi dice Laura y yo acepto



Inundaciones de 1940. Esta foto, está tomada por un Profesional de la fotografía el Sr. Aphat.

Ya ven, "a causa de Rentas" una Maipuense llegó a General Guido, se casó con un Guidense y "de resultas" Laura Tredenti.

¡Gracias Laura, gracias por sumarte, gracias por estar allí, gracias por compartir!

miércoles, 6 de febrero de 2008

Herencia de las abuelas

Las fotos, todas Patrimonio de fe de Abuelas Guidenses, los versos pertenecen a nuestra colaboradora y amiga, oriunda de General Lavalle, Norma Montenegro




El regalo de mi abuela

En las notas escritas en su diario
perdura su recuerdo en forma plena
y la evoco rezando la novena
con las cuentas sagradas del rosario.

En mis manos está el devocionario
que mi tardía fe recién estrena
cumpliendo su deseo. Y siento pena
por que añoro su amor tan necesario.

Deshojando los días sutilmente
presiento que me guía su sonrisa
y al notar que la vida marcha a prisa

la concibo de un modo diferente.
Su anhelo tuvo digno corolario;
también tengo en mis manos...su rosario.

Norma Ester Montenegro

lunes, 4 de febrero de 2008

"Convecinos"

Cuando abrimos La Gallineta la idea era archivar fotos, recuerdos anécdotas de nuestro pueblo General Guido pero sucedió que con el correr de los días se fueron sumando amigos “convecinos” y rápidamente les hicimos un lugarcito, así acercamos a Norma Ester Montenegro, invitándolos a que conozcan su trabajo, la enlazamos permanentemente.

Los amigos del Museo Kakel Huinkul de nuestra vecina Maipú llegaron para quedarse con el Boletín, hoy Febrero 2008, y en sus interesantes notas han tenido la gentileza de publicar uno de mis tantos recuerdos ¡Gracias vecinos!

Ahora les dejo a Griselda Garcia Cuerva, ya la han leído en La Matera donde colabora seguido, esta vecina de Dolores que llegó a nosotros de la mano de otro Dolorense colaborador de estos espacios, Diego Sachella; Griselda no tiene página pero, seguramente pronto la tendrá mientras tanto aquí les dejo estos, sus


Recuerdos


Es una tarde gris
pero bañada en luz
con hermosos recuerdos
que acarician mi alma.
Miro fijamente el cielo
y viajo en una nube
donde la voz de mi abuela
es un dulce canto.
Sonrío con mis primas
en un rincón del patio
cuando las miradas cómplices
revelan nuestros secretos.
Alrededor de una enredadera
nos encontramos con un hada
que promete llevarnos
a un paraíso soñado.
Una fina llovizna cae
empapando el jardín
pero las ilusiones abren
las puertas del sol.
Algunos pétalos de rosas
se dispersan con el viento
y brillan las utopías
en nuestro juego infantil.

María Griselda García Cuerva

viernes, 1 de febrero de 2008

Cuando las palabras se vuelven imágenes

Y mientras esperamos a los Guidenses, (están sin Internet) les propongo conocer a nuestra querida Norma Ester Montenegro.
Saben, muchos me han escrito después de escuchar en la encantadora voz de Celia Saia, la hermosa letra “Cercos de Madreselvas” todos me comentaron más o menos lo mismo, todos, sin excepción, utilizaron la palabra "emoción" para describir lo que sintieron frente esas las imágenes que volvían en el tiempo.

Aquí les dejo otro texto para ver...por que lo que Norma escribe, se ve, se huele, se oye, y termina enredándose en el corazón como "las serpentinas del corso de la Mitre"



Las campanas de mi pueblo

De mi pueblo recuerdo las campanas
que Manuco tocaba diligente
anunciando las misas diariamente
con un dejo de honor. Y son mis ganas
de volver a escuchar esos sonidos

que me instan a pensar que tal vez luego
del pasado retornen con mi ruego
y en mi alma permanezcan detenidos.
La iglesia con la imagen venerada

de la virgen oidora de plegarias,
fueron en mi niñez destinatarias
del sentir de mi fe consolidada.

El tiempo transcurrió y aunque lejanas
en mi mente resuenan las campanas.

©Norma Ester Montenegro

Iglesia Nuestra Señora de la Merced

General Lavalle Prov. de Buenos Aires

miércoles, 30 de enero de 2008

"COMLOIPI - IAPA"

Hoy como siempre los amigos maipuenses acercándome esos "cachitos" de historia compartidos Hoy Juan Naddeo me envía la biografía de Don Justo P Saenz (H); entonces, le digo que voy a contar porque lo nombro tan seguido en mis escritos y aquí estoy recordando las siestas de aquellos lejanos veranos de mi infancia cuando de la mano de mi tía llegaba Baguales y su voz dibujaba en la penumbra de la habitación lo que con maestría Don Justo, había escrito Mientras tanto yo imaginaba que en ese momento, talvez, en el corazón del Vecino, en sus campos "La Protección" donde supo haber una pulpería, donde todavía quedaban viejos mojones que marcaban el antiguo camino real ese señor al que llamaban Justo P Saenz ,hijo, escribía cuentos para que mi tía los leyera para mi. El Rastreador “apuntaba” tío loro desde la otra habitación “léele El Rastreador”.
- No, léeme “El de las once y ocho, justitas” pedía yo.

- “Cosas de perros” reclamaba tío Mochi, en tanto preparaba las “herramientas” para concluida la siesta, cortar el pelo de tío Loro y de mi papá como cada domingo.
– No, que ese me asusta María “El de las Once” dale…

“Costa del Arroyo Grande. Campos que se quiebran y ondulan en alegre sucesión de cerrilladas abruptas y lomas de suave comba. Monte natural que el dueño del paisaje desparrama a los cuatro vientos, los distintos matices de su verde, escalando las alturas hasta posesionarse de ellas rellenando las hondonadas con quince especies arbóreas, apretadas en tupidez de almácigo como anhelosas de ocultar el tesoro de los cursos de agua y arraigando sobre aquellos extraños verdugones roquizos que empotrados en los faldeos, semejan yacentes animales prehistóricos.”

No, no tengo tanta memoria, tengo el libro La tercera Edición de Baguales Ediciones Anaconda Florida 251 Buenos Aires Año 1942, abierto en la pagina 95. Sesenta y seis años tiene esta Edición y aquí está cincuenta años después en mi siesta y créanme si les digo que cuando abrí el libro buscando el cuento aparece marcando la página la vieja tarjetita que están viendo, en el anverso se ve un sello, dos manos que se juntan en un saludo, es el logo de la Peña COMLOIPI-IAPA, a la que soliamos ir, la familia completa, allá por los sesenta... Y entonces pienso en “las casualidades” que acompañan, que llenan los silencios y los espacios vacíos, que aparecen, siempre aparecen… vuelvo a leer la tarjetita y digo: La Biografía de Don Justo, me llevo a buscar el libro y dentro del libro encontré la tarjetita y en ella la palabra exacta para designar a este Maipuense y en él a los amigos del Museo Kakel Huincul, que tanto colaboran con la memoriosa gallineta…
“COMLOIPI-IAPA” ¡GENTE AMIGA!. ¡Gracias Juan Naddeo!, ¡Gracias Maipú!


"Investigaciones de El Amigo.

Grandes Escritores de la literatura gauchesca nacional que desarrollaron parte de su actividad desde Maipú y Gral. Guido
Hoy: JUSTO P. SAENZ (h)
Biografía.

Por Matilde B. de Sáenz. *
Miembro de una familia llegada a la Argentina en el siglo dieciocho, Justo P. Saenz (h) nació en Buenos Aires en 1892, sus padres fueron Justo P. Saenz y Dalmira Quesada.
Escribano y deportista, Justo P. Saenz repartía su tiempo con sus viajes a Maipú donde residía temporariamente hospedándose en el viejo Hotel “Vasconia” (Alsina y Lynch) desde donde viajaba a su campo, ubicado en el Partido de Gral. Guido, llamado “La Protección”.
Entre la gente de nuestra ciudad era muy apreciado por su cordialidad y buen trato, pudiéndoselo observar por las tardes ubicado en el cruce de la calle Alsina con la actual Autovía 2 donde concurría munido de su reposera permaneciendo por espacio de varias horas leyendo los diarios capitalinos de “cara al pampero” como le gustaba decir en su lenguaje culto pero siempre autóctono.
Hombre de campo y estudioso apasionado de las costumbres y tradiciones de nuestra gente, escribió numerosos libros costumbristas; “Pasto Puna” (1928) – “Baguales” (1930) – “Cortando Campo” (1941) – “Equitación Gaucha” (1942) – “El Pangaré de Galván” (1953) – “Los Crotos” (1966) – “Pampas, Montes, Cuchillas y Esteros” (1967) - y “Blas Cabrera” (1970) (edición póstuma)
Tradujo al castellano “Los Caballos de la Conquista” de Robert Cunninghame Graham y “Un poblador de las Pampas” de Arthur Seymour.

Colaboró en diarios y revistas como “La Nación”, “Clarín”, “El Hogar” y “Caras y Caretas”.
Murió en Buenos Aires en 1970 a la edad de setenta y ocho años"

(*) El Amigo agradece a la Sra. Matilde B. de Sáenz, nuera del escritor,
y socia de nuestra Institución, quién, a nuestro requerimiento gustosamente aceptó colaborar con esta publicación, haciéndonos llegar la biografía conjuntamente con la donación de libros, de una de las personalidades de la “gauchesca” de nuestro país, que supo desarrollar gran parte de ella desde nuestra ciudad.)

martes, 29 de enero de 2008

Aquellos Carnavales.

Hoy nuestra amiga, "la Poeta de Gral Lavalle", Norma Montenegro nos dejó este regalo.


Cercos de madreselva
Vals
Letra Norma Montenegro
http://ar.geocities.com/poetanormaester/
Música Javier Bravo
Canta Celia Saia

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Mi General Lavalle pueblito centenario
perfuma mi recuerdo el aroma de tu greda,
cercos de madreselva , jazmín de primavera
añosos tamarindos, la ría y la ribera.
Conservas en el tiempo tu antigua tradición
y al viejo saladero evoco en mi canción,
viajaban las noticias con promesas o lágrimas
surcando los caminos en la Galera e’ Dávila.

Estribillo

Flameaba el pampero los ponchos encerados
que al galope tendido llevaban los arrieros.
Detrás de mil quimeras se fue mi corazón
añorando el regreso que nunca se cumplió
Mi General Lavalle te canto desde lejos,
quizás esta distancia se acorte alguna vez
y vuelva una noche buscando aquel recuerdo
presente en la nostalgia que en mi siempre vivió..

Del álbum de aquel tiempo, rescato de mi niña
su risa en la vereda escapando de la siesta
la plaza de un tal Galo, la sala de Rufina
la iglesia de Manuco y el patio de la escuela.
Al corso de la Mitre en noches de Febrero
llegaban las comparsas, lentejuela y satén
serpentina enredando el alma de las mozas
en sana algarabía viviendo el carnaval
.

¡Gracias Norma!

sábado, 12 de enero de 2008

La Leyenda de Kakel Hincul


Gracias a los Amigos del Museo Kakel Huincul, Maipú Prov. De Buenos Aires, recuperamos esta copia de La Leyenda de KAKEL de Augusto J. Bialade *, Publicada en el Diario “La Voz”, viernes 27 de Enero de 1922 - Nº 5.675.
(Rescatada en el Boletín “Ecos del Museo”, Nº 1 y 2 Marzo-Abril 2002)

"Es su canto un gemido blanco, suave, que se pierde en los pajales, murmurando vanas quejas:
I) Brama quejumbrosa la laguna musicando cánticos extraños al agitar violentamente los juncales, y en las altas barrancas, los ombúes danzan al compás del huracán. Echa la borrasca sobre el monte, sobre su espeso y misterioso manto.
Y el ronco ulular del viento resuena lúgubre en la espesura… como si el extenso monte de Kakel Huincul, fuera teatro de una báquica orgía de ánimas en pena. Y extendida a sus pies como un fiel guardián, brama la gran laguna musitando extrañas quejas...
II) Cuentan extrañas historias...
Dicen que cuando la tempestad ruge en las tinieblas de la noche, se oye una voz de hombre que canta en la lengua salvaje de una antigua raza indígena una melodía triste…suave. Y es su canto un gemido… de eco plañidero que recorre la espesura y rodando en las barrancas va a perderse en los pajales… y hay otros que aseguran que lo han visto. Es un pampa tan altivo como fiero y en las claras noches de luna vaga errante sollozando y aprieta fuertemente una cruz contra su pecho.
III)Cuentan extrañas historias…
Era el cacique Kakel, el indígena aguerrido y valiente que hollara estos lugares, así como el más temido y más sanguinario. Su voluntad era ley y su destreza y bizarría famosa hasta los confines de la llanura. Contabase de él las más grandes proezas y las más crueles expediciones. Sus malones llegaron hasta las márgenes del Salado y de uno de ellos... es como llegó a habitar en su toldo una joven blanca.
Maltratada, castigada cruelmente, besaba humildemente su crucifijo, su único amparo y su esperanza.
Pero pasaron desfilando los días uno a uno, incendiando en colores de grana las aguas de la laguna, y se iluminó de lleno la luna muchas veces…Y es entonces cuando el amor operó uno de los mas grandes cambios, trinaron sus mágicas plantas y al son de ellas abrieron sus marchitas corolas las flores.
Los ojos negros de la joven cristiana penetraron como saetas de fuego hasta el alma del feroz guerrero reblandeciéndola.
Y el cacique Kakel dejó de serlo, se hacía la voluntad de la cristiana, y el indio enamorado besaba todos los días el crucifijo de la joven blanca.
No hubo mas escenas de sangre, las aguas de la laguna nunca se tiñeron de rojo…
Y el amor siguió reinando desde su trono de alegrías…
IV) Hasta que un día…
Una gran nube de polvo flotaba en la lejanía del horizonte. Y la indiada armada lanzó su temible grito de guerra y aguardó la llegada de los blancos.
Chocaron los sables en las lanzas con ímpetu terrible, rodaron cuerpos ensangrentados y las aguas de la laguna se tiñeron de carmín. El cacique Kakel despertó como de un sueño, una tremenda herida de sable abría labios sanguinolentos, en su hombro. Miró a su alrededor, la mayor parte de sus guerreros yacían muertos, y la joven blanca había desaparecido de la toldería en que había sido reina.
Lloró amargamente su destino, el que un día fuera el gran cacique Kakel… sus lágrimas cubrieron abundantes y rodaron como perlas hacia la laguna…
Sus ojos se fijaron en un objeto, era el crucifijo que la cautiva le enseñaba a adorar. Y así fue como besando el sagrado símbolo las aguas de la gran laguna Kakel Huincul lo recibieron en su seno.
Esta es la leyenda que corre de fogón en fogón, en una extraña historia, que cuando la cantan en la espesura del monte, los bramidos del huracán, semejan una triste melodía de
amor."

*Augusto José Bialade nacido en Gral. Guido en 1903,
Autor, entre otras obras del Romance de Kakel Huincul (también, salvado del olvido por los amigos maipuenses, que publicaremos en breve)
En Diciembre de 1972 Ediciones Los vientos publica su novela “El camino es Largo”. En Julio de 1973 llega a nuestra casa, con el libro dedicado donde puede leerse "a los amigos Madrid, muy afectuosamente del compueblano y autor de este relato que no olvida a Guido y sus viejos tiempos" Augusto J. Bialade. Ese día, en aquella "sobre mesa", fue la última vez que yo lo ví, ¿volvió otras?... seguramente, sí, era su visita, esperada en nuestra casa, charlaba mucho con mi padre y con mis tíos. Su libro autografiado, me consta, lo recibieron otros Guidenses, entre ellos: Don Abel Cepeda, "Pancho" Mapelli, ( amigos entrañables de mi padre) y otros cuyos nombres ahora se me escapan. De aquel día es la anécdota de "la espadita" que publiqué el 16/05/07 bajo el titulo "los Juguetes también cuentan historias" y recibió, allá por octubre, el comentario de una sobrina del Dr. Bialade, que mucho agradezco. Ahora el Sr. Juan Naddeo, Presidente de los Amigos del Museo Kakel, recibe de otro familiar de Don Augusto Bialade, el Dr. Fahey, "El Romance de Kakel", y tiene la gentileza de acercárnoslo... sumar "como las piezas de un rompecabezas" para seguir armando nuestra historia, la que nos pertenece, la que compartimos hoy, con nuestros vecinos maipuenses, como ese "cachito" de las aguas de la gran laguna Kakel Huincul.

“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).