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viernes, 29 de agosto de 2008

...otro nudito en la urdimbre

Cuando el 12/06/08 leí, “Fue muy movilizante encontrarme con mi abuelo en internet, soy Isaías Algañaraz vivo en Quilmes pero toda mi familia está radicada en Ayacucho, tengo a los Villar que son guidenses y hace mucho que no los veo. Mi padre también es oriundo de Guido. En fin, una alegría grande encontrar este pedazo de historia. Felicitaciones por salvaguardar la memoria histórica colectiva” sentí que ataba otro nudito en la urdimbre.
Compartimos bisabuelos, Algañaraz y Madrid y si el cálculo no me falla ocupamos el sexto grado en la línea de parentesco según el Código Civil. ¡Somos familia! y nos reencontramos aquí, aunque ustedes no lo crean.
De chambona vieja tardé en encontrar su blog pero aquí está, se los presento sólo hay que animarse.

Ella

Tengo recuerdo de ella a mis seis años. Seguramente ya la conocía pero no de esa manera.El abuelo estaba enfermo. Papá había faltado de casa varios días porque estaba en La Plata cuidándolo.
Un día de 1977 mamá nos dice: - Chicos, nos vamos a La Plata.Y eso olía a despedida.
Lo único que recuerdo son “los soldaditos” que vigilaban una casa cercana a la sala velatoria, a la salida de esa ceremonia masoquista.
Me acuerdo claramente el estar abrazado a mi mamá incrustándole mi perita entre su hombro y el cuello. Lo lloré.Al abuelo lo enterraron en Brandsen.Enterrar es una manera de decir porque en realidad está en esa especie de edificios de departamentos donde están incrustados contra una pared.Todos tienen los nombres, algunos tienen una fotografía de esa persona que está ahí dentro, otros además tienen la fecha de nacimiento guión fecha de muerte.Además existen otras que tienen alguna frase desgarradora donde expresan todo lo que lo querían y lo que lo van a extrañar. Tus amigos. Tu familia.Flores y más flores. Ausencia de flores. Olor asqueroso de flores.
Olor a muerte de flores que creemos que es el olor a LA MUERTE.Volví a visitar al abuelo, papá de mi papá.Parado al costado de la ruta, haciendo dedo para volver a casa. Estoy en Brandsen y me surgieron ganas, vaya uno a saber por qué de visitarlo.Voy hasta el cementerio. Orientándome por el recuerdo busco su ubicación.Voy pensando las pocas y lindas cosas vividas con él. Añoro lo que nunca jamás sucedió. Momentos que me hubiese gustado compartir.Encuentro al abuelo. Su mirada limpia. Y su nombre: Isaías Algañaraz.
Encontrarme con esa placa que tenía mi nombre me sacudió.
Me quedé mirando esa foto, ese nombre. Mi garganta era un nudo del tamaño del cuello.
Mis ojos se empañaron de recuerdos y de nostalgia de la peor.
Así conocí a la muerte, de la mano de mi abuelo.

http://isalga.blogspot.com/

jueves, 14 de agosto de 2008

Lotería de cartones

…Y cuando jugábamos a la Lotería de Cartones, ¿te acordas? Pregunta mi mamá. Y todas esas imágenes vienen una tras otra soltando aroma a los “Bocaditos de frutas” horneándose.
Mientras “Mechita” aprovecha mi descuido y corta las pocas florcitas que hay en el jardín, las que salvadas de las hormigas, sufren ahora las manos de tijera de mi madre, yo abro la puerta para que el sol entre en la casa vacía. - Claro que me acuerdo digo y me siento en el sillón verde. El sol se mete entibiando el espacio, pasa por entre las sillas, se trepa a la mesa, lánguidamente acaricia el mueble largo que guarda vajilla.
A este mueble María lo llamaba ¿“baiut”? pregunto.
- ¡No, nena bargueño!, corrige mi madre que marcha con el ramito de flores por el soleado pasillo rumbo a casa, la otra casa. Ambas casas ocupan el mismo terreno hoy le dicen Duplex, ayer era una mi casa, la otra la casa de mis tíos.
Estoy en la casa de los tíos, es jueves y hay sol.
El comedor, lugar de reunión en las tardecitas de aquellos fríos inviernos, allá lejos y hace tiempo, donde la Lotería de Cartones se imponía, se ha llenado de este sol de invierno y de recuerdos esta tarde.
- A ver Chica, contá, tiene que haber 40 cartones
- 38,39,40 ¡están todos! María.
- Ahora pongan todas las bolillas sobre la mesa, tienen que estar todas que los jugadores vean, que no hay trampa.
- ¡Están todas!
Sobre la mesa ordenaditas estaban las 90 bolillas de madera
- ¡A la bolsa entonces!, ordenaba tío Loro, encargado de llenar los recipientes con los porotos blancos.
La bolsa de rústica ¿cretona?, con florcitas rojas abría grande la boca para recibir las maderitas numeradas, las mismas con las que se jugaba en la cocina de la casa en Gral. Guido.
Los platitos con porotos, los cartones todo listo para empezar.
Primero repartíamos los cartones dos o tres dependía la cantidad de jugadores.
Y cuando todos o casi todos habíamos ocupado nuestro lugar en la larga mesa del comedor, cumplido al tercer llamado, el Cantor comenzaba sacando de a una bolilla. Cuando le tocaba a tío Loro él alternaba los números con la jerga numérica 48 el muerto que habla, 15 la niña bonita.
- ¡Ambo! Grita alguien. Cotejados los números se abona el ambo
- ¡Cuaterno! Para vos nenita, Alerta María, que vigila mis cartones
- A ver pagador.
El cantor suspende hasta cotejar, paga el cuaterno y reanuda advertido ya de mi distracción, espera el momento justo
- Diga 33 Madrid me dijo ayer el Doctor pero yo desobediente le dije treinta y dos apunta mi padre sabiendo que me falta justo el 33 para…
- ¡Quintina! Grito atropellada
- ¡Estas de racha, Chica!
-A ver cante la quitina… 12, 19, 23, 27, …33
- Pero si el treinta y tres no salió dice entonces Madrid
- ¿Cómo? Vos lo cantaste.
- Revisando che, revisando pide tío Loro
Vuelven a sonar los nombres de los números que ya habían salido, no aparece el treinta y tres. Yo no soy una nenita, ya cumplí los quince pero chispita, me llamaba Fermín Gascue, comienzo a “encenderme”.
- Así no juego más, vos dijiste treinta y tres, ¡lo dijiste, sí lo dijiste! Yo te escuche.
- Vos oíste treinta y tres… pero yo no dije eso. Hay que prestar más atención, aprender a escuchar.
- Señoras, Señores atentos que seguimos
-¿y qué yo no juego más? Pregunto enojadísima
- “Perdón pido a la concurrencia / de una mesa tan variada/ y la invito Señorita a continuar la lotería /saboreando esta delicia que nos convida María.”
- ¡Aplausos para el payador!, pide María
Yo alunada mal, no me sumo al aplauso pero, sigo en la rueda.
¡Cartón lleno! Avisa tío Mochi desde la cabecera de la mesa, está jugando de compromiso, sin ganas.
- ¡Lotería cante pagador!. Cobro y me retiro. Tenemos que “ensayar” La guitarra, siempre la guitarra.
- ¿Otra vuelta?
-Yo me quedo con los mismos cartones, apunta alguno de los presentes.
-Yo paso, vamos a ensayar con Benjamín y Deul dice mi papá.
-Yo los “cambeo”, Negra grita desde su lugar el “infaltable” y bueno de Manuel Sueldo, ese Amigo con mayúscula de esta casa.
Tardes de invierno, visitas, tortas, mate, te con cedrón Lotería de Cartones, en la larga mesa del comedor.
Otras veces era Truco, Chinchón, Mus. Por la noche siempre una picadita criolla, lo que sobraba del "mediodía", empanaditas, buen vino y guitarra, mucha guitarra y aquella milonga corralera que decía: “Le corro con mi manchao / al alazán del Cirilo / y no le pido ni un kilo / como le dio al colorao… Y pa' que seguir narrando / lo que fue aquella carrera / si cualquier hombre de afuera ya lo estará calculando… entre aplausos y sombreros / que se agitaban de gozo /el juez grito sentencioso / puesta nomás caballeros”


¡Va la Yapita, la receta de los Bocaditos de frutas!
100 grs. de manteca / 1 taza de azúcar / 1 huevo 2 y1/2 taza de harina / 3 cucharaditas de royal / ½ cucharadita de sal / ½ taza de leche /½ taza de fruta abrillantada
Se bate la manteca con el azúcar, se agrega el huevo batido se tamizan juntos la harina, el royal, la sal y se agrega a la primera preparación alternando con la leche, Por último se añade la fruta picada y enharinada se une todo bien y se coloca en un molde chato, enmantecado y enharinado, se extiende bien y se espolvorea con azúcar. Se cuece en horno moderado durante 30’ una vez frio se cortan los bocaditos

lunes, 21 de julio de 2008

¡Sí, que se rompa,pero que no se doble!

La frase dicha por del Senador Pichetto no aceptando el cuarto intermedio que proponía el Presidente del Senado, Vice-Presidente de la Nación el pasado día miércoles cumplió el 1 de julio, 112 años, pertenece al padre del Radicalismo, al Dr. Leandro N. Alem el mismo que le escribió a su hijo Lenadro “no antepongas nunca los intereses pequeños o personales a los altos enigmas patrióticos” ó “El deber no se cumple sino haciendo más de lo que el deber manda” Frases que mi padre subrayaba con recogimiento cuando de política se hablaba. Mientras yo retrucaba con ironía “lo que se dice un romántico Don Leandro”
Ese recuerdo fue el disparador para que acometiera la tarea de buscar entre los viejos libros que se apilan en ésta casa, uno en especial que mi padre me había “sugerido” en una polémica sobremesa cuando comenzaban los setenta… y mientras lo hacía recordé lo que había leído no hace mucho en “La Sombra del Viento” de Carlos Ruiz Zafón “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte.”

¡Lo encontré, aquí está!, “Ley 12839 Documentos de Hióplito Yrigoyen. Apostolado Cívico.Obra de Gobierno.Defensa ante la Corte. Buenos Aires 1949”, advertí que de entre sus páginas amarillentas asomaba un pedacito de papel a modo de marca entonces, lo abrí justo allí para leer:
“Pasamos por horas de grandes conmociones y es el momento de condensar los sentimientos patrióticos para que todos los argentinos en el ideal común concurran a la definitiva reparación. Que ella rescate todo lo perdido para que la República retome decisivamente el camino hacia sus grandes destinos.
Ningún momento es tan oportuno que el que atravesamos para mirar lejos y cumplir deberes comunes y solidarios.” Hipólito Yrigoyen Mensajes De Apertura Anual Del Congreso. Exordio del mensaje del año 1919.

Rozo cada palabra “con la yema de los dedos y me quedo leyendo en silencio”

domingo, 13 de abril de 2008

Digo Mazamorra se me endulza la boca


En una artesa viene para unir la familia
saludada por viejos, festejada por niños.
Antonio Esteban Agüero
Si tía María por la noche dejaba “maicito” en remojo, era seguro que al día siguiente había Mazamorra ¡Que rico!.
En el agua en que se remojaba el maíz blanco partido ella comenzaba la cocción a fuego bien lento, siempre estaba la pavota (que no era yo) sino una pava grandota con agua caliente para agregar por si hacia falta a la mazamorra.
El secreto está en cocinarla a fuego bien lento, tiene que hervir por lo menos tres horitas, mezclando constantemente con la cuchara de madera, que no era una cuchara, era un palo según María estaba hecho con una rama de higuera de Gral. Guido. En un “pocillo” de café con agua fría “desleía” ¡Cuánto le gustaba decir esa palabra!... disolvía una cucharadita de bicarbonato y cuando faltaba poco para que se cumpliera el riguroso horario de la cocción, en pleno burbujeo lo agregaba y seguía revolviendo, mientras preguntaba: ¿Dígame sobrina cuál es el secreto de la mazamorra?
-Cocinarla despacito y con paciencia.
-¿y el punto?
-El "maicito" bien blandito y el juguito espeso.
- ¡Muy bien!. Negrita ya podes hacer mazamorra, blandita y blanquita decía mientras me ataba en la cabeza un repasador blanco a modo de pañuelo, y me mandaba a buscar la fuente, aquella fuente enlozada honda que tenía un bordecito azul marino. Yo volvía con la fuente en la cabeza y ella desde la cocina voceaba ¡¡Hay, Mazamorra señores, de la buena, sabrosa, blanca y blandita, alisten las cucharitas!!
Hoy cocine mazamorra, aquellas horas de cocción transcurrían entre leyendas, cuentos, anécdotas… estas de hoy entre recuerdos, buenos recuerdos. No encontré la fuente enlozada del borde azul marino, pero mi mazamorra espera, en un cuenco de cerámica amarillo, a que la bañe con leche y la espolvoreé con azúcar molido.
Digo La Mazamorra
Letra: Antonio Esteban Agüero
Musica: Peteco Carabajal

La mazamorra, sabes, es el pan de los pobres
y leche de las madres con los senos vacíos.
Yo le beso las manos al Inca Viracocha
porque inventó el maíz y enseñó su cultivo.
En una artesa viene para unir la familia
saludada por viejos, festejada por niños.
Allá donde las cabras remontan en silencio
y el hambre es una nube con las alas de trigo.
Todo es hermoso en ella: la mazorca madura
que desgranan en noches de vientos campesinos;
el mortero y la moza con trenzas sobre el hombro,
que entre los granos mezcla rubores y suspiros.
Si la quieres perfecta, busca un cuenco de barro
y espésala con leves ademanes prolijos
del mecedor cortado de rama de la higuera,
que a la siesta da sombra, benteveos e higos.
Recitado
Y si quieres, agrégale una pizca de ceniza de jume,
esa planta que resume los desiertos salinos
y deja que la llama le transmita su fuerza
hasta que adquiera un tinte levemente ambarino.
Cuando la comes, sientes que el pueblo te acompaña
a lo largo de valles o recodos de ríos.
Cuando la comes, sientes que la tierra es tu madre,
más que la anciana triste que espera en el camino tu regreso del campo.
Es madre de tu madre y su rostro es una piedra trabajada por siglos.
Hay ciudades que ignoran su gusto americano
muchos que olvidaron su sabor argentino,
pero ella sera siempre lo que fue para el Inca:
nodriza de los pobres en el páramo andino.
La noche que fusilen poetas y canciones,
por haber traicionado, por haber corrompido,
La música y el polen, los pájaros y el fuego,
quizás a mí me salven estos versos que digo.

jueves, 10 de abril de 2008

Viejos libros. Buenos recuerdos


Don Oscar Eduardo Alende Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, puede leerse en la hoja de la izquierda. Maipuense, agrego yo.

Ismael Moya. Dolorense. Doctor en Filosofía y Letras. Discípulo de Ricardo Rojas. Fundador del Museo de Bellas Artes y la Escuela de Bellas Artes en Dolores, entre tantísimas cosas.
En este Libro Suplemento de la Revista de Educación "Aves Magicas" Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires La Plata, 1958.
Les cuento que hace días busco una foto, dónde está el Doctor Moya dando una charla, por que aunque no me crean yo lo conocí, igual que al Dr. Alende.
En la foto del libro puede verse sobre el margen derecho, el sello del Ateneo Mariano Moreno, dónde se reunían los Radicales. A partir de 1957 siguieron reuniéndose allí, sólo que le agregaron la letra I de la Intransigencia. Han pasado tantos años y recuerdo que aquella división puso de un lado a mis tíos, Radicales del Pueblo, y del otro a mi padre, Radical Intransigente. Se jugaban bromas con los amigos de Gral. Guido, Rulete Gascue, Don Abel, y tantos otros, todos Balbinistas. Mi padre, el único Intransigente. En 1983 "volvió" a afiliarse al Radicalismo, pero esta vez no quedamos divididos, por lo menos los Madrid, todos estábamos encolumnados en Renovación y Cambio…
“Las internas fueron son y serán garantía de democracia en el Partido decía, sabedor, Madrid, a Don Abel Cepeda, lo importante es que esas peleas no traspasen las paredes del comité, por que de hacerlo son capaces de destruir una amistad de años…
-Y vos lo sabes bien, Negro que te fuiste con Alende, y ahora estas de vuelta dijo don Abel.
-Te equivocas Cepeda, yo no vuelvo, para volver hay que irse y yo ¡Jamás me ido! Respondió Madrid"
Esto recordó Edgardo Gascue, en aquel almuerzo, allá Gral. Guido cuando me dijo con un dejo de nostalgia:
-¡Que bueno sería recopilar estas cosas de tu padre, esas charlas imperdibles con Don Abel!
- Aquí estoy Gascue… intentándolo.

lunes, 3 de marzo de 2008

Charlas de sobre mesa III


En la foto Deul Victoriano Madrid (Loro), fue tomada en la puerta de nuestra casa en Gral. Guido ¿año?, 1924 talvez 25, está dedicada de puño y letra a su mamá Isabel Algañaraz de Madrid.
La traigo hoy para ilustrar el relato que sigue. Uno de los tantos cuentos que abuelita inventaba para sus hijos y que mi papá y tía Maria decidieron un día recopilar. Por las tardes entre mate y mate, memoraban y pasaban al papel, más tarde entre risas y alguna lágrima los leian para mí. Pasados por el filtro de los tíos Mochi y Loro, con el último agregado Madrid Viejo (mi papá) quedaba autorizado a "martillarlos" en su vieja y destartalada Underwood.
De aquellas recopilaciones, hoy, rescaté para ustedes
El Toriano
Supo ser el caballo de Carmencito Bienvenido, un picazo, botas con delantal, incansable como el viento. Se habían encontrado en el claro de un montecito de tala espinudo, camino al saladero. El Carmencito andaba traveseando como siempre aquella tardecita. Pronto se hizo la noche, y ya no pudo salir del monte. Allí estaba “como ñandú en el cerco” cuando escuchó la voz.
-Perdió el rumbo y se me asustó Carmencito. No hay cosa más peor que espantarse en medio del monte. Que va para allá, que viene para acá y en un chis lechuza pierde el rumbo. Tiene que aquietarse "mijo". Sintió que le decía, pero no veía a nadie. El miedo ya le desbocaba el corazón cuando oyó el relincho, y un caballo se le apareció de la nada. Cogote de cisne, paradito frente a él.
-¡Cuanto tiene que aprender Carmencito! Dijo la voz. Cómo abriendo el camino, el caballo pasó junto a Carmencito.
-¡Sígame! ordenó. Y él, que del susto se había vuelto obediente, lo siguió sin un reclamo. Pronto salieron del monte, el cielo estaba estrellado y la luna hermosa redonda y brillante. En el claro, el caballo relinchó una y otra vez, corrió en círculos alrededor de Carmencito hasta que se detuvo frente a él, ahora sí podía verlo, lo tenía bien cerquita, ¡picazo botas con delantal! dijo el Carmencito en un ¡ay! de asombró y ¿es usté quien me habla?
-El mismo, respondió el picazo. Monte Carmencito ordenó el botas con delantal, que lo llevo pa` su rancho.
Carmencito estaba mudo, duro como piedra, no podía mover las piernas.
-Vamos repitió el Picazo, no me va a decir que me tiene miedo, y suavemente le dio ese empujoncito necesario. Ya en camino, el caballo se presentó.
-Hace tiempo que lo andaba buscando mi nombre es Toriano. Su Tata, tiene la razón usté ya es un mocito y debe prepararse para cuidar de la caballada, yo estoy aquí para convertirlo en mi discípulo, me oye.
Prendido a las crines de Toriano, Carmencito llegó al patio del rancho. Salió el padre, con el candil a la altura de los ojos, el Carmencito vio el enojo en esos ojos, salto del caballo y corrió a los brazos de su madre
-¿De donde viene, mi hijito? Me tenia muy angustiada dijo la buena de Eduviges
-¡De donde! grito Don Bienvenido, eso quiero yo saber, y antes de que respondiera agregó ¿y con caballo ajeno?.
Mientras le hacia un medio bozal al picazo y lo ataba a un poste, volvió a interrogarlo.
-¿De donde me dice que viene Carmencito?
-Del montecito de Tala. Tata.
-Como siempre traveseando masculló Don Bienvenido, agarrándolo de la oreja, diga que su madre está afligida que de no lo surto ¡caracho! ¡Que me ha salido ocioso Carmencito por que no aprende de sus hermanos, el Cirilo buen amansador, Cleto el mejor entropillador y usté nada, y pa' mal de males me viene esta noche con caballo robado ¡Caracho! Diga que su santa madre está afligida que sino lo surto ‘Caracho!
-¡Y por última vez ¿el caballo de donde lo sacó?.
-El me encontró y me trajo dijo Carmencito.
-Bolacero, no mienta, más. Mañana con las primeras luces vamos a devolver este Picazo, y usté y yo vamos a hablar ¡me oyo!
Por la mañana Carmencito se levantó temprano y al salir al patio vio como su padre rodeaba al caballo, con la galleta del mate en su mano izquierda.
- No tiene marca, mujer decía Don Bienvenido, entregándole el mate a la Eduviges que ya cebaba el siguiente.
-¿Dónde dice que lo encontró?
- En el monte de Tala, Tata, repitió Carmencito
- Me dijo que se llama Toriano
-¡No bolace, caracho!, mire que le va hablar el caballo, y me lo cuenta a mi que nadie mas que yo sabe de criollos en leguas a la redonda
-Él me lo dijo Tata.
-¡Pero que se ha creído usté, mocoso de mandinga! Y ya levantó el rebenque, para surtirlo. Fue entonces cuando relinchó el picazo, de un tirón corto la lonja que lo sujetaba al poste y vino derechito a pararse entre Don Bienvenido y el Carmencito… desde ese día, siempre juntos el Toriano y el Carmencito.
Todo lo que sabía Carmen Bienvenido de criollos, lo aprendió del Toriano y ¡sí que sabia de caballos!. Parecía un doctor cuando se baja en el patio de la estancia y el patrón preguntaba ¿Y Carmen que tenes para decirme?
-Si usted no dispone lo contrario patrón me lo voy a llevar al rocillo moro unos días.
-Hace nomás Carmen.
Y junto al Toriano marchaban con el rocillo de tiro. Cuando volvían el rocillo parecía otro.
-¿Cuánto decís que se te debe Carmen?.
- Nada patrón, todo lo ha hecho el Toriano, yo, solo soy su “Desipulo” Apoyaba la mano en el anca del animal sanado, y le daba una palmada cariñosa ¡vaya amigo!, ya sabe dónde encontrarme.
¡Carmencito! siempre con una ramita de pasto tierno en la boca y unas florcitas de paraíso, o de aromo, o de acacia o cualquier florcita en la oreja izquierda, montado en el Toriano salía con un hasta más ver patrón.
Nube en el ojo, Esparabana, Matadura de la cruz, Gabarro, Anca llovida, Galleta de rodilla, Curcuncho… De todo sabia Carmencito Bienvenido. ¿Caballo loco? En manos de Carmencito volvía hecho, manso y diestro. ¡Cuánto sabía el Carmencito, recordaban los abuelos que lo habían conocido. En las cuadreras, si el Carmencito no llegaba, el Pangare Buey no largaba. Y hasta sus hermanos mayores Cirilo y Cleto lo consultaban al respecto. Es que Carmencito parecía saber hasta lo que pensaban los ccaballos. Usaba un poncho que contaba se lo había regalado el mismísimo Yanquetruz la noche que el Toriano lo llevó a la toldería.
-¡Mirelo que va a ser cierto Carmencito!, No Bolace quiere, 'ya no hay indios en estas tierras! Se reían los parroquianos en el boliche.
-¿De siguro? Preguntaba Carmencito, y el Toriano en la puerta del boliche, cerquita, nunca atado al palenque, pegaba un relincho y en el cielo aparecían todas las estrellas juntitas.
En sus horas libres, que eran todas, trenzaba. Contaba que también, esas “habeledades” se las había enseñado Toriano. ¡Y Sí que sabía de lonjas y sogas!. ¿tientos finos? Los del Carmencito para costurear. ¿trenzas? de criznejas, de alezna, ¿Botones? pastelitos, cimarrones, sureros. ¡Revestidos!, botón de orillo, de todo sabía. Al bozal de Toriano se iban todos los ojos cuando al paso cruzaba el pueblo.
A la sombra de un aromo trabajaba el Carmencito una tarde bajo la atenta mirada de Toriano “Sobre uno, bajo uno, sobre uno… confeccionaba un pasador cayu”. Cuando al galope en una nube de polvo se presentó el Gateado. Desde ese día los tres anduvieron juntos.
Regalaba sus trabajos y a quien quisiera aprender, él le enseñaba "Sobre uno, bajo uno sobre... lazos, revestidos, botón roseta de seis tientos, de todo sabía, ¡muy habilidoso!
Nunca cobraba un cobre, el mejor pago es el reconocimiento decía cuando se despedía montado en el Toriano.
Toriano me ha enseñado, estas son “habeledades” que hay que trasmitir para que no se pierdan jamás de los jamases, por que son nuestras de nosotros.
¡Hasta más ver! Saludaba el Carmencito y allá iban a encontrase con el atardecer en el horizonte los tres Toriano, Carmencito y el Gateado.
-Nadie como el Carmen Bienvenido para asistir a los criollos Don Victoriano créamelo.
Si hasta parece que los caballos le hablan.
Don Juan, barajando la baraja recordó el día que en el Divisadero Carmnecito detuvo una cuadrera a arguyendo que el parejero de Iriart se negaba por que tenía adolorida las costillas.
-Y le hablan doy fe contaba Eulogio copa viene y viene, que había requerido los servicios de Carmencito aquel día que “la baguala, enviudó después de una cuadrera, mejor no ricordar”
-Una tarde de febrero, Carmencito llegó al pueblo montando el gateado. Todos alarmados preguntaron ¿ y el Toriano?
- Lo convocaron de urgencia al Tandil parece que ya no hay más nada que hacer, se cae la piedra que se mueve nomás y Toriano tiene que estar allí, con los suyos.
- ¡Bolacero que sos Carmen! dijeron en el boliche. Mira que el caballo…
Días después todos se enteraban que aquella “siesta bisiesta” de febrero la piedra se cayó nomás. El Toriano no volvió, pero Carmen Bienvenido viajaba con el gateado sin resuello devorando leguas cuando tenía casos difíciles, se encontraban al pie de una piedra desde donde Toriano vigilaba sus dominios y allí Carmen Bienvenido lo consultaba.
Un día Parmenio Cejas, por entonces, uno de los aprendices que seguían a Bienvenido, lo acompañó a Tandil por una consulta y al regresar, con la segunda vuelta de caña Paraguaya ardiéndole en el garguero, acodado en el mostrador del boliche contaba a viva voz que: -¡Tá que está viejo el Carmencito Bienvenido! y pa´ más, loco. Allá en el Tandil no hay “naides, solo piedras y más piedras, nomás” Él viejo Bienvenido hablaba al aire y “de mientras el gateao, ladino, animal que “disprecio” ramoneaba unas matas tiernas. Yo los relojeaba a la distancia y pensaba ¡Qué loco que esta Don Carmencito! De pronto, el gateao pegó un relincho y me miro como riéndose de mi, animal que “disprecio” pensé gateao maligno… Así declaraba ante la atenta concurrencia del boliche, Parmeino Cejas cuando de repente entró Carmen Bienvenido, rebenque en mano y golpeando el mostrador dijo:
-¡Si sos sotreta y marrullero Parmenio Cejas, dispreciarme así al Gateao y llamarme loco a mí, ¡ya no sos más mi aprendiz, menos mi “Desipulo” sentenció… Afuera del boliche contaban los abuelos que el Gateado, cerquita del palenque, nunca atado, relinchó como riéndose y el cielo se llenó de estrellas.
¡Cuánto que sabia de Criollos y de Trenza el discípulo de Toriano, el Carmencito Bienvenido!

sábado, 1 de marzo de 2008

"ese cariño oculto..."

Estoy tan contenta que aquí me tienen hoy otra vez. Primero: Sí María, “El Overito Azulejo” ya lo habias leido en el Pueblo; eso te pinta tal y como sos, no pontificas que me lees, me lees y eso merece un ¡¡Gracias, amiga!! Los cuentos de estas Charlas vienen del Pueblo que Heredé, alli voy en busca de material de allí vuelvo con este comentario que quiero compartir con todos ustedes. Fue tanta la sorpresa y la alegría que lo he leído como “quintacientas veces” diría LaGesio, pero cómo habrán notado, hace varios meses que ella no firma.
Hoy, LaGesio, regresó para susurarme al oído los versos de Miguel Hernadez, esos que a los tíos les gustaba que ella recitara en tardes como ésta tan gris y lluviosa , envuelta en alguna vieja cortina de Voile..."Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a buscarnos a través de toda la tierra"
Vengo brindando desde anoche cuando encontré este comentario en El Pueblo que Heredé…

Querida Liliana Disculpa la confianza, pero uno se pone melancólico, no recuerdo haberte visto pero seguro que paso o pasará, desde el nombre del blog y con comentarios que has hecho traes a mi memoria muchos y gratos recuerdos por lo que te agradezco, me siento mas cerca de la familia, te comento lo que quería hacer hace un año atrás en una presentación de Don Luis Landrisina en su espectáculo "Dentrando pa salir" que ofreció en la ciudad de Haifa (la tercera ciudad de Israel) quería al final del espectáculo saludarlo y decirle que era pariente de los hermanos Madrid. Y no mentía porque soy sobrino nieto de Tulio Madrid, ya que soy nieto de Ursula, lo recuerdo cuando me decía "como andáis queriiiiiido" Yo también he estado en la casa de los Madrid con mi abuela y tu padre y los tíos.Muy lindo y felicitaciones por los blog, los que estamos lejos vivimos de los gratos recuerdos que la rutina de los que allí están va matando por esas cosas del progreso VIO!!!

¡¡¡Rauitol Viturro!!!, dije… grite, tanto que Danii vino a preguntar ¿ pasa algo má? -¡No.. Sí!! el nieto de tía Ucha, Raulito me escribe desde Israel.
La cena, y nuestra sobre mesa giró en torno a Raúl, a quien reconozco, pero poco o casi nada he tratado. Raúl Viturro. Nieto de Úrsula Apesteguía y del Dr. José Viturro. ¡Que alegría, cuánta sorpresa!, más si les cuento que unas horas antes hablaba con Myrtha, mi prima, la hija de Tulio Madrid… sin sospechar que encontraría en el Pueblo este afectuoso comentario de Raúl, “Raulito”… yo le preguntaba a mi prima por Lalo y ella recordó que “Raulito” la había llamado para diciembre. Anoche tarde volví a llamarla para compartir con ella esta alegría.
Con esto quiero mostrarles lo que muchos Guidenses no saben; antes de este Guido, hubo otro donde por ejemplo el único auto, según registro municipal de 1921 pertenecía al Dr. José Viturro, el abuelo de Raúl, que la primera mujer que manejo automóvil por las calles de Gral. Guido fue nada más y nada menos que Úrsula, su abuela, mi entrañable y querida Tía Ucha.
Si Raúl nos encontró es por que en el buscador escribió General Guido, el pueblo donde su papá y su tío nacieron, donde sus abuelos volvieron un día para afincarse en la barranca … si recuerda lo de Landriscina es por que tía Ucha le contaba de nosotros allá en la Provincia de Córdoba, en Bell Ville, dónde ella vivía con Lalo, o talvez en Alta Gracia donde residían Pepe, Electra y los chicos - Raúl y sus hermanas – Estoy muy feliz.
Estas son las hilachitas, los nuditos de la urdimbre de las que tanto y tanto hablo. ¡ los canso, verdad? Pero conocer el pasado ayuda. No a todos nos gusta recordar, hay cosas que creemos que si no se hablan se dan por olvidadas, se borran en el tiempo, se extinguen, pero ellas siguen allí en la memoria de las cosas y un día una palabra, una mirada, un gesto, un perfume desgarran el silencio y aquello que confiamos apagado se enciende y el viento, que siempre está, hace el resto…. ¡Gracias Raúl querido por toda esta alegría!
Y así como el recordó lo de Landriscina, yo voy a recordar algo que mi padre sabia contar.
"Un 31 de diciembre, de aquellos tiempos cuando él literarlmente abria caminos, andaba en su turno, nivelando el terraplén cuando vio en el horizonte envuelto en una nube de polvo acercarse un automóvil. Vaya a saber por que razón decía Madrid, pensó en Ucha y José… para su sorpresa el auto se detuvo frente a la máquina y ellos Úrsula, José, Pepe y Lalo bajaron para abrazarlo. Habían pasado por el campamento, allí les informaron que él estaba en el terraplén y no dudaron en ir a su encuentro y abrazar al amigo aquel 31 de diciembre... Son esos abrazos decía mi padre que al recordarlos borran las distancias.
¡¡¡Gracias Raúl por este abrazo, ojala leas esto, ojala pronto vuelvas a comunicarte, por que olvidaste dejarme su correo !!!

miércoles, 27 de febrero de 2008

Charlas de sobre mesa I




Mientras seguimos esperando que otros Guidenses acerquen sus recuerdos, comparto con ustedes los de mi familia. La foto, una de las tantas que saca mi hermano, documentando que en nuestra familia estos “amigos” ocupan un lugar especial.

"Las Charlas de sobre mesa" las dejó escritas mi padre, demostrando que "los michalicos" han ocupado ese puesto desde siempre.

Cuando lean lo que sigue recuerden que, mi padre sólo tenía estudios primarios cursados en la Escuela Nº 1 de General Guido, como le gustaba decir.

...Chiquito escondido entre pajonales y cañadas, estrechado, entre el espejo de agua de la laguna hacia el poniente y el campo con sus cañadones al naciente está General Guido, nuestro pueblo. Nosotros pasábamos dentro de sus límites el año escolar finalizado éste, emprendíamos el viaje al campo que arrendaba nuestro padre, para pasar allí los meses del verano.Los días pasaban rápido, ni cuenta nos dábamos, la noche nos envolvía con sus misterios y los cuentos de luces malas y aparecidos que se contaban en torno al fogón ¡cuánto miedo! Los más chicos tiritábamos y corríamos a aferrarnos de las polleras de mamá buscando amparo para ese miedo a luz mala que no veíamos alumbrar o al aparecido que no aparecía por ningún lado.
Pero también había otras historias que hoy recordamos como "Los cuentos que nos contaban allá por 1917".


...Medianera de por medio estaba la casa de abuela Damiana Cabello, la mamá de mi mamá, con ella vivían dos hijas solteras Rosalía y Casiana - así la llamaba toda la familia- su nombre Damiana, el mismo de abuelita, quizás por esa razón, a la tía, todos la llamábamos Casiana. Era una narradora formidable, muy buena, tan buena como buena costurera. Cuando se fueron de Guido con su único hijo Adrián, vinieron a vivir a Lomas de Zamora y con Rosalía se dedicaron a la confección y arreglos de camisas, pero esa es otra historia que más adelante voy a contar, la que ahora me ocupa tiene que ver con la Historia familiar del Julián Paredes un gato barcino que vivía en la casa junto a otros tantos de su estirpe. Mamá siempre decía que “la flaca” (así la llamaba ella), hablaba con los animales desde chiquita y siempre estaba inventando “historias”. A nosotros, nos fascinaban sus cuentos, este en particular.

La Prosapia de Julián Paredes
Julián Paredes venga que hay visitas, llamaba parada en el dintel de la puerta de la cocina, -ya viene ustedes pónganse cómodos pedía, mientras "el michalico", con andar lento desperezándose de una de sus tantas siestas pasaba la puerta maullando, se subía en una banqueta bajita, donde había un almohadón de crochet de varios colores. Ella lo presentaba con ustedes Julián Paredes. No sea descortés. ¡caramba!, salude a las visitas, amonestaba. El gato bajaba la cabeza en reverencial saludo, motivo suficiente para que tía sentenciara: distintivo inequívoco de su real origen y gran prosapia, ustedes lo están viendo muchachos y darán fe. Entonces comenzaba a desparramar nombres. Es tiempo de aclarar que muchas veces la oímos contar la Saga de los Paredes, y los nombres que estamos recordando nunca cambiaron. Con la ayuda de mis hermanos hemos rearmado una de aquellas historia para contárselas hoy. Escuchen... El abuelo paterno del michalico Julian fue Don Eufrasio Paredes casado durante la Guerra del Paraguay con Ypacarai Ñandubay hija ella de un Cacique Guaraní, de ese matrimonio nacieron muchos hijos entre ellos Nazario Paredes Ñandubay, Padre del Julián. El abuelo materno fue Ramón Cisneros, la abuela Úrsula Mendoza, de esa distinguida familia, como no podía ser de otra manera, nació la distinguidísima Manuelita Cisneros madre del aquí presente decía señalando al gato que la miraba soltando unos maullidos cortitos. ¿Seguimos entonces Julián con el relato de sus siete largas vidas?, preguntaba y michalico volvía a maullar ¡Ah¡ usted quiere que cuente como nos conocimos usted y yo. Bueno. Entonces comencemos a deshojar su árbol.
Julián Paredes Cisneros nació en los galpones de la Estación del ferrocarril, apenas tenia unos seis meses, su espíritu aventurero lo llevo a explorar los alrededores, corriendo una mariposa trepo el terraplén, siguiendo de cerca un sapo llegó hasta la laguna, y esquivando el vuelo raspante de los teru teru se le hizo de noche y se encontró solito en medio de la Plaza, yo venia con mamá y mis hermanas de la Iglesia cuando lo vi al pie de la palmera grande, él, también me vio y cuando llegamos a casa dos pasos atrás Julián nos venia siguiendo. Lo invite a pasar, no se hizo de rogar, traspuso el zaguán, derecho se vino a la cocina y aquí estamos, levantaba la vista del bordado que tenia entre manos, nos miraba con una sonrisa picarona y preguntaba es así ¿verdad Julián? Y el michalico maullaba ¡creanlo! varias veces maullaba, bajaba de la banqueta, paseaba por debajo del banco largo, arqueando el lomo, buscando nuestras manos para que lo acariciáramos. ¡No, no! decía Casiana riendo a carcajadas, ¡patrañas!, Julián, ¡envidia! o vaya a una a saber que. Esta molesto por ciertos comentarios mal intencionados, contaba tía volviendo al bastidor... y continuaba, a Julián siempre se lo relaciono con lo más rancio de esta sociedad, eso sirvió para que, no hace mucho, le adjudicaran un romance con una de las chicas de Wilson, pero sólo son habladurías del chusmaje, todos en ésta casa, ustedes también lo saben, él está comprometido con Clarita Alegría, hija del viejo Bienvenido y de Marucha Girado. Dicen por allí que la Clarita ya empezó a tejer batitas… ¿le dice algo eso?, preguntaba, mientras el gato otra vez en su almohadon sé hacia ovillo entregándose al sueño... ¡Que resulto bandido Julián Paredes! ¿A las Chicas de Wilson no les habrá prometido casorio, verdad?. ¡Hágase el dormido, nomás!
Bueno sobrinos decía guardando su bordado en un cofre de madera y en voz muy bajita como para no interrumpirle el sueño, al gato, la seguimos en otro momento, él trabaja de noche y hoy interrumpimos su siesta.¿Dónde trabaja tía? preguntamos a coro. En el control y exterminación de toda alimaña dañina. Por su gran valentía muchas veces lo han venido a buscar de distintos lugares, hace poco estuvo en La Quinua, había allí una comadreja que los tenía a maltraer.
¿Y tiene hermanos? ¡Oh, Muchísimos! … son siete, si lo contamos a él ocho. El seminarista Patricio Paredes, nació para cura, vistió sotana desde que abrió los ojitos, zapatos negros y un fino cuello blanco son sus señas particulares durante mucho tiempo estuvo en la iglesia hasta el triste día que se cayó la torre del campanario, desde entonces nadie lo ha vuelto a ver, las malas lenguas, que por aquí hay muchas, más de las que se ven y muy malas por cierto, dicen que el Patricio aprovechó y abandonó el sacerdocio ese día, que lo vieron salir por los fondos hacia la laguna. Allí, en el pajonal vive la Flora Mosquera con las cuatro hijas del Pelado Argüelles, bueno dicen que con la menor anda noviando el Patricio, que esta escondido allí, que en noches de luna se lo escucha llorar y pedir perdón por sus pecados. ¡Mentiras! ¡Infamias! de las lenguas viperinas.
Miren ustedes como son las cosas en pueblo chico… Julián es mayor que el Patricio y anduvo entreverado con la Flora, la misma, si hasta, una noche de luna llena lo desafió el Cirilo Sandoval, más que amigo, su hermano de leche, en el techo de la estación por los amores de ella, de la Flora. Fue terrible, el Julián que nos es de arriar con poncho, imagínense, se fueron a las barbas. Una de las primeras peleas de Julián, volvió maltrecho aquella noche, pero el Cirilo no se la llevo e arriba y todo por nada, una semana después la Flora andaba entreverada con Argüelles. Así las cosas. Juan Cruz Paredes el otro hermano de Julián se fue a Dolores está muy bien ubicado en el Juzgado, si ustedes lo ven lo reconocen enseguida traje negro guantes, polainas blancas, un señorito, no hace mucho estuvo por aquí visitando parientes y presentó a su prometida Ivonne de Avigñon, sí, de familia francesa muy linda, ojos celeste y vestida de blanco, una princesa. Como pueden ver Julián Paredes tiene prosapia. Las cinco Hermanas todas bien casadas Aurorita con Uladislao Hernández, Clemencia con Marquitos Lujan, Rosaura con Parmenio Sierra, Carmen con Emeterio Guevara y finalmente Blancaluz con Idarcielo Galván.
¡Hay linaje, hay prosapia! ¿Quién lo puede dudar?.
¡Ah! ¿Lo del Patricio? habladurías... ¡envidia! ... que en este pueblo de eso hay y mucho.
El bueno del Patricio, viajó a Buenos Aires, justo el día que cayó la torre de nuestra Iglesia, allí está ahora, en la Catedral, a los pies de Monseñor; él nació con la sotana puesta, tiene usted razón Julian, decía mirando al "michalico" que maullaba arqueando el lomo sobre el almohadon de crochet. ¡Acéptenmelo sobrinos, Julian tiene prosapia!

Hasta la próxima con otra de "michalicos"


domingo, 24 de febrero de 2008

...inagotable surtidor de recuerdos

… la búsqueda del libro que les traje el pasado viernes originó un desorden que debí reparar el fin de semana y como siempre esta tarea lleva más tiempo del requerido, música, mates que se enfrían. Demasiada casa vacía, inagotable surtidor de recuerdos…una tarjetita, un dibujo, un pedacito de papel con un trabalenguas… allí está todo

“Si tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto ¡que disgusto! El de mi gusto al saber que tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto.”

“¿Dónde esta es la lata? ¿Qué lata? La lata que enlata el enlatador. El enlatador no enlato la lata hoy, por eso no esta la lata ni el enlatador.”

“María Chuzena su choza techaba y un techador que por allí pasaba le dijo. ¿Maria Chuzena tu techas tu choza o techas la ajena?. Yo no techo tu choza, ni techo la ajena techo la choza de Mará Chuzena”

“El rey de Constantinopla se quiere desconstantinopolizar, quien primero lo desconstantinopolice buen descontantinopolizador será”

“De su plato con trigo tres tigres comen trigo. De su plato de trigo tres tristes tigres comen trigo. Tres tigres tristes trigo comen de su plato”

“Tía Mariana desenmaraña la maraña que enmaraña Don Magaña. ¿Desenmarañara mañana tía Mariana la maraña?

Así pasábamos horas entre risas, adivinanzas, trabalenguas y cuentos pero antes de dar comienzo al cuento propiamente dicho arrancábamos con el…

“Había una vez un pueblo que se parecía a un cuento viruento viruento de pico pico tuento de ponpovirá. Allí vivía una vieja virueja virueja de pico pico tueja de ponpovirá. Ella tenía tres hijos virijos virijos de pico pico tijo de ponpovirá
Uno iba al colegio viriejo viriejo de pico pico tiejo de ponpovirá
Otro iba a la escuela viruela viruela de pico pico tuela de ponpovirá
El tercero tenía gran estudio virudio virudio de pico pico tudio de ponpovirá.
La vieja virueja, los hijos virijos se fueron una siesta de ponpovirá
Y aquí se acaba el cuento viruento viruento de pico pico tuento de ponpovirá, pero no se pongan triste ni hagan bochinche que ya comienza el cuento y este, es de verdad.

Todo esto pasaba en otra casa, a escasas tres cuadras de aquí, por que a esta los tíos Madrid se muraron recién cuando comenzaba 1968. Demasiada casa vacía, inagotable surtidor de recuerdos… y ese perfume a madreselvas y jazmines que endulzan el patio y se meten por las puertas y las ventanas abiertas perfumando soledades de domingo.
Desde la radio me dicen que ya empieza el segundo tiempo de River - San Lorenzo... ¡Golazo de River 2-0 ! y ha comenzado a llover aquí en Banfield. Matecito cebado me voy a la Matera para mostrarles las fotos de los Corsos 2008 en este Gral. Guido que me envió Laura Tredenti.

viernes, 18 de enero de 2008

"Golpeando la puerta de la casa vacía"

“Golpeando la puerta de la casa vacía
No para que me abran,
Para escucharme llamando.”
Responsoriales. Hugo Mujica


Hoy me preguntaron: ¿Por qué La Gallineta?, ¿Por qué ese nombre? y aquí estoy respondiendo.

Cuando supe que mi pueblo heredado, ¡por fin tendría un museo! me puse a trabajar. Así nace el Blog La Gallineta Almacén de Ramos Generales donde la nostalgia y la memoria se dan cita.
Igualito a ese otro, que mis tíos Madrid, montaban en su diminuto departamento, de la calle Palacios, en Banfield, para que yo (consentida) jugara, abrigadita, al reparo de esas cuatro paredes en los fríos inviernos de mi infancia.
Hasta aquel imaginario establecimiento, de Ramos Generales, llegaban, en la voz de mi tía María, Avelina Iarchet, los Landi, los Loubet, los Gascue, los Torme, los Cortes, los Lorente, losVera, Iriart, Troullet, Cepeda, Mapelli, Tejerina, Tolosa y tantos otros nombres y apellidos, que a fuerza de repetirlos se volvían familiares; y mientras yo, torpemente despachaba, ellos, mis tíos, me contaban anécdotas de este su pueblo General Guido, de casas sencillas, de puertas “sin trancas” de amplias galerías. Me hablaban de la cordialidad de su gente, de las noches de Baile ó las kermeses en el Centro Recreativo Cultura, de los partidos de fútbol, de “Mascaritas” y Carnavales imborrables… siempre trayendo a la memoria, los amigos, y la “dulzura de esos atardeceres pampas”, que nunca dejaron de extrañar.
Ellos ya no están, pero, “el viento sopla todavía” y me recuerda que tenemos la tarea de reconstruir el rico pasado, de nuestro pueblo, tenemos que colaborar con el Museo… “golpear la puerta” decir: ¡aquí estamos!, aunque nadie nos responda, aunque la casa nos devuelva silencio, sigamos llamando.
Eso intentamos humildemente desde aquí, no, no es un error, La Gallineta y La Matera dejaron de pertenecerme hace tiempo, ¡por suerte!, hoy es de todos ustedes amigos y compueblanos de Gral. Guido… y si sigo golpeando a la puerta cerrada, solo es para escucharme llamando.

jueves, 10 de enero de 2008

Héctor Barragán " Balestra"

Queríamos saber, ¿Por qué la Escuelita de Fútbol lleva el nombre de Héctor Barragán? Y Miguel, nuestro corresponsal, desde el Km. 249 nos lo cuenta asi:


Escuela Fútbol Infantil “Hector Barragán”¿Porqué se llama Héctor Barragán? Quién es Héctor Barragán ?Muchas personas de la Región se harán estas mismas preguntas, algunos residentes en nuestro querido General Guido también y hasta los niños que hoy lucen orgullosos las remeras con la inscripción de E.F.I.H.B. Cuando escuchan o ven a nuestra Escuelita presentarse en distintos lugares de nuestra región, también lo preguntan.Héctor Raúl Barragán, a quien muchos de nosotros lo conocimos y cariñosamente lo llamábamos “Abuelo” ó “Abuelo Balestra” fue un ser Muy Especial que a pesar de ser una persona con “capacidades diferentes” por su afección física contraída por una enfermedad que afectó su motricidad (las piernas) desde su nacimiento, ello no fue un impedimento para convertirse en un amante del deporte al que llevaba en su sangre y el que practicó y predicó toda su vida. Sus “tres grandes amores”; el deporte, los chicos y el club de sus amores los gauchos de Boedo San Lorenzo de Almagro, dedicó gran parte de su vida a enseñar fútbol y pelota a paleta a todos los chicos de nuestra comunidad por generaciones, muchos de ellos hoy padres, algunos ya abuelos se sentirán identificados, emocionados y hasta un poco melancólicos, si se me permite la expresión al ver que su hijo, nieto, sobrino, etc. viste los colores de la Escuela con el nombre de éste pionero. Creemos que al darle su nombre a nuestra Escuela de Fútbol Infantil, estamos pagando una vieja deuda, la que gran parte de nuestra comunidad mantenemos con él.Héctor Raúl Barragán fue una persona honesta, responsable, carismática y muy particular; desde la portería de su entrañable Escuela Nro 1 se contactó siempre con los bajitos. Los encaminó hacia la sana práctica deportiva del fútbol o pelota a paleta, esos chicos fueron creciendo y no fue por casualidad que muchos de ellos integraran Equipos de Nuestra Localidad o de la Zona. Así desde su trabajo nuestro querido “Abuelo Barragán” nos iba mostrando como en el espejo hacia a donde nos encaminábamos los más chicos.
Nadie como él para contar anécdotas, había que prestarle oído y corazón para no perder la emoción con que las contaba, muchas veces hasta con lagrimas en los ojos le escuchábamos decir: “ese pibe jugó conmigo” al referirse a alguien que se destacaba o ganaba algún Torneo.Hoy el paso del tiempo, no logra borrar algunas frases que marcaron a fuego a generaciones de futboleros locales como: “Hay que cruzar el Aconcagua” (haciendo referencia al cruce del puente) o “Pibe anda a peinar Pingüinos” (frase usada generalmente cuando alguien debía retirarse abruptamente de algún entrenamiento por cometer algún exceso) o el “bueno, a tomar caldo” palabras estas que cerraban la jornada de entrenamiento. Esas frases y algunas que quizás escapan a mi memoria, hoy forman parte de nuestro folklore lingüístico local, cada vez que la oímos, o las decimos, nos asaltan los recuerdos del “Abuelo Balestra” porque siempre en alguna reunión familiar, en algún club, en algún lugar de nuestro querido Guido, alguien las pronuncia y comienza el ida y vuelta de los recuerdos, de las vivencias compartidas junto a él.Hoy habiendo pasado varios años desde mi niñez vienen a mi el recuerdo de los nombres de mis compañeros de la Infancia con quienes compartíamos la misma pasión, el Fútbol y me parece vernos en la cancha vieja, con la mirada atenta hacía “el Aconcagua” (el puente) para ver emerger la figura inconfundible de “el abuelo” y dar comienzo a nuestra practica. No importaba el calor, el frío o la humedad, los lunes , miércoles y viernes era nuestra cita a las 17.30 hs (cuando trabajaba turno tarde en la escuela) o a las 16 has (cuando trabajaba de mañana) y quién no lo recuerda en las crudas tardes de invierno envuelto con su ponchito marrón de vicuña encarando en el ”Aconcagua” ó aquellas, otras, apacibles tardes de verano en manga de camisa y sus llamativos (para nosotros en ese entonces) infaltables tiradores en su vestimenta, siempre impecable de traje azul o negro.Poco a poco fue convirtiéndose en una Institución dentro de nuestras cortas vidas, qué emoción y cuánto orgullo cuando nos designaba en los recreos para hacer sonar la campana avisando que terminaba el recreo, cuanto respeto y admiración nos hacía sentir con solo mirarnos, tal vez hasta muchos soñamos un Super héroe con la cara del Abuelo, envuelto en su guardapolvo gris de fajina. Siempre nos inquietaba su presencia y si se nos escapaba alguna travesura en nuestra mente de niño travieso, nuestra mayor preocupación era “que no se entere el abuelo”, pero mágicamente nada de nuestras vidas escapaba a su conocimiento, y venia el sonrojarnos de vergüenza al sabernos descubiertos por él, primero el reto y después siempre llegaba su consejo.
Sé que muchos estuvieron de acuerdo con la decisión, de que la Escuelita lleve su nombre, otros no tanto, pero en algo coincidimos todos en reconocerle a HECTOR RAUL BARRAGAN, “EL ABUELO”, “EL ABUELO BALESTRA” o como más les guste llamarlo lo mucho que hizo por el deporte de nuestra comunidad y por todos nosotros.
Y para ir cerrando este recuerdo de la vida de nuestro querido y entrañable “Maestro” me viene a la memoria el estribillo de la canción de “el potro Rodrigo”... ¿la recuerdan? Aquella que dice: ¡Como Olvidarla...Como Olvidarla! Bueno me he tomado la licencia de modificar la letra para poder cantar todos juntos:


¡Como olvidarlo! como olvidarlo! Si nos dio de su vida lo mejor / Como olvidarlo! como olvidarlo! Si nos ha dejado huellas en el corazón.
¡Hasta la próxima!
Miguel Capitan

miércoles, 9 de enero de 2008

"Recordando" Por Miguel Capitan

Usando esa maravilla que todos traemos anexado a nuestro existir que es la memoria, que a veces nos juega a favor y otras no tanto; los casi cincuentones como yo, algunos más chicos o más grandes, pero ahí nomás, se deben de acordar de un personaje muy ligado también a nuestro pasado de pueblo tranquilo y acogedor, que rompía un poco la monotonía, que tiene todo pueblo del interior, con sus bocinazos y la algarabía de los ocasionales pasajeros de su Citroën 3 CV color amarillo, que con todo su carisma, amor y simpatía lograba algo que ni nuestros padres podían hacer, que era ir los domingos a misa.
¿Descubrieron a quién estoy haciendo referencia ?... ¿No? Bueno le doy unas pistas más: usaba unos gruesos anteojos de aumento, su físico era muy menudito y envuelto en su larga sotana lo parecía aún más enjuto.
¡Bueno...Bueno! Basta ya de "misterios" el personaje elegido por mí, es el querido y siempre bien recordado PADRE MIGUEL GRIMAUX. ¡Que personaje!. Un hombre bonachón y carismático se escondía detrás de esa sotana, a la que muchas veces arremangaba para prenderse en los "picados" que armaba para "atraernos", atrapados en nuestra debilidad de correr tras una pelota en lo que queríamos asemejar a un partido de fútbol, llegábamos a la Iglesia. Personalmente muy pocas veces voy a la Iglesia, sólo en ocasiones muy puntuales, casamiento, bautismos, comuniones y algún que otro "compromiso social", soy muy arisco para acercarme a la Casa de Dios, creo en Él, y lo hago a mi manera sin que ello me aleje de la comunión con Dios.
He querido compartir con todos ustedes este recuerdo. Me detengo en esta parte de mi vida de niño (9 ó 10 años), éramos una "banda", la banda del padre Miguel ,maravilloso y querible ser que logró "arrearnos" a la Iglesia...
Adonde quiera que Dios te haya mandado hoy a trabajar para su obra, te hago llegar mis sinceros deseos de una vida plena de amor y bendición, y mi eterno agradecimiento porque tu paso por mi vida ayudo a tener momentos muy felices en mi infancia, los que atesoró a lo largo de mi existencia…¿porque, que es la vida?, sino una continua secuencias de momentos y recuerdos de nuestro paso por esta tierra...
Mil Gracias PADRE MIGUEL GRIMAUX . Todo mi cariño para vos.
Miguel Capitan

lunes, 7 de enero de 2008

Mi recuerdo para el poeta Domingo Cioppi

Picoteando, buscando y hurgando encontré el texto que sigue:

“Inauguración de la biblioteca del Instituto Julio Verne; en 2004 y en el marco de la campaña de donación de libros, la hija del desaparecido escritor marplatense Domingo Cioppi donó la biblioteca personal de su padre, con alrededor de 5000 libros (novelas, cuentos, poesía, historia, ciencias, folklore, tango, periodismo, cine, psicología, filosofía, etc.); a partir de entonces, la biblioteca de esta Institución se convirtió en lugar de referencia obligada no sólo para la comunidad escolar, también, para la barrial y, en ocasiones, para la ciudad”

Mientras leía, recordé que entre los papeles de mi padre había cartas y poemas de Domingo Cioppi, yo lo había conocido personalmente. Lo recuerdo ahora con ese poncho sobre los hombros, como también lo usaba mi padre… Aquel compañero de las primeras lecturas allá en General Guido, amigo de los Madrid, declarado defensor de los Derechos Humanos, abanderado de utopías…¿sería el mismo? , me zambullí a buscar esas poesías que se cruzaban con mi padre y compruebo que: ¡es el mismo!
Ustedes los Guidenses jóvenes, no lo conocieron, conocen sí a Elvira su hermana.
Para empezar a conocer a Domingo Cioppi les dejo:
Para un Pago con Guitarras
(Homenaje a Fleury, Mar del Plata, agosto de 1972)

Vengo a buscar un tiempo de nostalgia
Por estos aires libres de la patria

Por el ancho callejón de sina-sinas
De un galope largo
Levantando un viento de jilgueros,
Con un sol que se hunde en el frío
De remotos bañados.
Llegar al lado de la noche,
Con tanta voz ausente,
Con tanto silencio conversado.

Busco al cantor
Que se durmió bajo los talas,
Quiero escuchar su voz,
Que renace a cada noche
En las raíces memoriales de los pastos.
Quiero encontrarme con viejos payadores
Rondando antiguas pulperías
Y silentes fogones apagados.
Fantasmas de la niebla,
Ángeles de la tormenta y el relámpago

Renacer en el canto,
Con voz y con guitarra.

Convoco en estos pagos de Dolores
como en otros tiempos que no han muerto,
al canto para la voz entera,
a los tristes perdidos,
a los estilos y milongas olvidados
que florecieron de la sangre
y la violenta aventura de los hombres
en los lejanos montes
que flotan en el mar del horizonte
más allá de las lluvias y las brumas.

Busco
La sentida madera
Que se repartió en guitarras luminosas,
Busco su voz,
Su queja
Salida de los oscuros ranchos,
Quero hallar de nuevo el pulso
Del cantor invencible
Con su coraje y corazón abiertos

Vengo a buscar los aires libres de la patria,
Como en otros tiempos que no han muerto.

Domingo Cioppi
En la dedicatoria se lee
Para los hermanos Madrid 2/10/77.

domingo, 9 de diciembre de 2007

...con el ángel de María las grandezas celebrad


Ayer mientras empujaba la puerta y entraba a La Gallineta para dejar estas fotos, y proponerles que buscásemos todas las fotos de aquellas Primeras Comuniones, algo falló, así que vamos a intentar de nuevo hoy .

¡Que bueno si pudiésemos hacer una muestra!, con fotos, accesorios, libros, rosarios, guantes, moños, estampitas… ¿Verdad, que sería lindo?.
Lo mió, lo comparto con todos ustedes, así, que como siempre les digo, cuentan conmigo.

¿Cuantos años pueden tener estas fotos?.
Es probable que ochenta o más, una la primera comunión de mi papá, la otra la de tía María.
Siempre que veíamos fotos, a ésta, ella, la dejaba para el final. No me pregunten el motivo, solo recuerdo que hacia eso, y al mostrarla cantaba ¡Oh María, Madre mía, Oh consuelo del mortal, amparadme y guiadme a la patria celestial. Con el ángel de María las grandezas celebrad, trasportados de alegría sus fuerzas publicad… Oh Maria…
y se reía con esa risa tan linda y contagiosa que tenía nuestra María.

Mostraba también el librito de los Actos para antes y después de la comunión y las estampitas que abuelita guardaba

¿Qué dónde, hizo su primera Comunión? En Nuestra Señora de la Merced General Guido, ¿Dónde si no?.
Oh María, Madre mía, Oh consuelo del mortal, amparadme y guiadme a la patria celestial. Con el ángel de María las grandezas celebrad…

viernes, 23 de noviembre de 2007

Abriendo Caminos

Literalmente eso hizo mi padre, mientras anduvo en la vida, abrir caminos mientras trabajaba enVialidad; Somariva, De Carli, Lastiri, Ybarra, son solo algunos nombres que se grabaron en mi disco rígido, hoy reaparecen frente a una caja de fotos que acaba de desfondarse, todas chiquitas, imposibles, en muchas, distinguir “a los atrapados”.
Abrir caminos, pienso mientras recojo estos pedacitos de tanta historia desparramada y los dejo sobre la mesa. Es unir puntos, tejer redes...¿Qué hubiera hecho nuestro Madrid, si estuviera hoy aquí mirando estas fotos y con la computadora tan cerca? La respuesta surge naturalmente, desde la radio, que en esta casa permanece encendida las veinticuatro horas, " La Siesta Inolvidable" recuerda a Adolfo Castelo y pone su voz en el aire, y escucho al inolvidable Adolfo decir “si no quieren entender, es que no tienen memoria”… me apodero de la sentencia y digo, "para entender se necesita memoria", y Nuestro Madrid construyó esa memoria, para cuando necesitáramos buscarlo, pudiésemos encontrarlo, en las cosas simples y entender.
Estaría fascinado con esta tecnología, publicaría fotos, recordaría las anécdotas, nos describiría los lugares con tanta fuerza, que nos ensordecería el ruido del mar en la Cueva de Tigre, en Necochea, chocaríamos con la fuerza del incesante viento de Comodoro Rivadavia; abriríamos grandes los ojos para descubrir en suyos, la Cordillera de los Andes y “comprender entonces, la dimensión de la hazaña de San Martín al cruzarla”. Sentiríamos menos frío por las mañanas cuando recordáramos como eran aquellos fríos inviernos en el campamento cuando “el agua en la palangana se escarchaba”.
Abrió caminos y en las banquinas sembró pacientemente, sabia que regresaríamos algún día para recoger la cosecha; él también lo había hecho a su turno, “es la ley de la vida expresaba, los padres tenemos la obligación de trazar mapas con nuestras experiencias, y entregárselos a los hijos cuando estos empiezan a volar, ellos elegirán las rutas por donde continuar, si se equivocan volverán atrás, más conocedores, buscaran el mapa y retomaran el camino. Así son las cosas… “Para se baqueano hay que perderse una vez”
Olorcito a carne asada salta la pared de la casa vecina, los albañiles descansan, almuerzan, en este Banfield, que están ayudando a cambiar, que crece en altos edificios, pero conserva todavía, el Galpón que ocupó la Empresa Ybarra, o la casa donde vivieron el Ingeniero Capelino con su esposa Mary Lorente; el hermoso altar de la Iglesia de la Sagrada Familia, y los ceibos, los palos borrachos y las acacias de la placita de la Estación, este olor me recuerda cuando nos convocaba a la mesa, colgaba “el chimango” para avisarle a Danii que “la comida estaba a punto”, ajustada la mano en “el cabo blanco” prometía aquello que recordé hace unos días “para mi la cola es pecho y el espinazo cadera menos la pulpa´ el cuarto denmen la presa que quieran”… ¡era así, por que del pollo siempre le tocaba “el fuselaje”…después vendrían las largas sobremesas y “el tiro de la manzana a la punta del cabo blanco” los cuentos, los recuerdos, la memoria.
Y cuando veo el molinillo con el que sábado por medio, rallaba el pan viejo, bolsas “de galleta rallada”, que después compartía con los tíos, la Pita y hasta “ligaban” los buenos vecinos… yo ayudaba, sólo, algunas veces por que él decía que no aceptaba consejos, que era “atravesada como trote de perro” y eso me enojaba. También me llamaba “la comunera” me corregía diciendo “pa´ saber lo que es empacho hace falta haber comido”, “que sabe el burro de confites si nunca fue confitero” “otra cosa en con guitarra, compañera”.
Cuando yo afirmaba “mis amigos” él recitaba por lo bajo a Enrique P Maroni. “Mis amigos son contados / los demás son adulones / que hoy me aplauden y luego me regalan sus olvidos / salvo raras muy honrosas excepciones / yo no tengo casi amigos tengo simples conocidos…” Sabedor que algún día comprenderíamos que el titulo de Amigo no es para todos.
El aroma a las tostadas, recién sacadas del horno, untadas con manteca, su especialidad, el mate siempre apaciguador, las palabras cruzadas, un libro, el silencio, Gardel, Guido, Mar del Plata, Coronel Vidal, Ayacucho, Necochea, Energía, Quequen, Lobería, Bahia Blanca, Comodoro Rivadavia, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza, San Juan; Corrientes, y en “El Toro” todo el chamame; 1971 Villa Angela Chaco Landriscina y familia.
Byrne, Zubercasse, Ripodas, Don Mario Pardo, Montevideo, Cabarcos y Galmes, Lomas de Zamora Azara y Portela, las tías Algañaraz, Chopo, el amigo Hernández, Víctor Abel Jiménez… todo se junta en esta mesa cubierta de fotos. No tengo dudas estas, son las fotos que mi padre hoy subiría al blog, mañana seguiremos recorriendo esos caminos, para continuar acercando fotos y memoria.



martes, 20 de noviembre de 2007

El Cabo de Plata


“Fue en un pial de puerta afuera cortó de un golpe certero el lazo, y salvo la vida del abuelo, desde entonces, el cabo de plata, paso a ser objeto de veneración en la familia”.
¿Habrá sido tan así? ¿O sólo es la "memoria del corazón" la que agigantaba el recuerdo?
"En realidad la vida se la protegió a fuerza de habilidad, destreza y maestría", decían orgullosos “los Madrid” cuando memoraban aquel acontecimiento y se acordaban también de que “abuelita” se persignaba y diciendo… “y a nuestra Señora, que te cubrió con su manto Bernabé, sino no que no contás el cuento”.
No es lo mismo enlazar que pialar, ilustraba mi padre cuando promediaba el relato; "el pial es un tiro de lazo a las manos del animal para volcarlo en su carrera. Quien enlaza tira al cogote del animal, ambos requieren de la destreza y de las habilidades del ejecutor. El viejo Bernabé era bueno para esos menesteres, ¡Gran pialador!"
Entonces venia toda una explicación a cada porque y la prohibición absoluta de desenvainar, el filo del cuchillo, que había salvado la vida al abuelo Bernabé…
-Con estas cosas no se debe jugar, son peligrosas, un descuido y… decía tía María.
-El cuchillo es la extensión del brazo para el hombre de campo, su protección, expresaba tío Tulio, mientras probaba el filo con la yema del pulgar.
-La medida del coraje indico tío Loro
-¡Caracho! había que ser muy valiente para pelear a cuchillo exclamó tío Rojo en aquella sobremesa en la que juntos los hermanos, memoraban estas, y otras cosas.
Tío Mochi fué el encargado de mantenerle el filo, lo hacia sobre la piedra donde con paciencia asentaba también sus navajas de peluquero.

Escribe mi padre "Allá en Guido hubo peleas, memorables, si uno mira en detalle cuando cae la tarde puede ver las heridas por donde sangraba el aire, la noche que un forastero apurando copas se dio el coraje, y gano la calle, arrollado el poncho sobre su brazo paró algún golpe desordenado, nada importante, y en el silencio que quebró al galope, quedaron sin padre unos cuantos muchachitos y sin marido la pobre Albana”
No cabe duda era el comienzo de otro de sus relatos, pero…¿De quién habla?, ¿Cuándo ocurrió?, ¿Quienes eran aquellos muchachitos?, ¿Quién, Albana? Me pregunto frente al borrador… la historia quedó trunca.
En cambio, la del cuchillo que salvó la vida del abuelo, diestro pialador, allá en los pagos de General Guido, está a salvo. Reluciente "el cabo de plata", regresa a su lugar en "el cajón del escritorio".

martes, 6 de noviembre de 2007

Matemática...¿estás ahí?


Hoy 6 de noviembre papá cumpliría 97 años.
El 23 de octubre María, 90.
El 5 de septiembre Deul, 92.
Benjamín el 30 de junio, 95.

La suma da 374...y recuerdo aquella siesta, de noviembre de 1960, María me hacia practicar Matemáticas, las clases terminaban entonces el 30 de noviembre, María se restregaba la manos y el perfume de la crema "Sapolan Ferrini" se abría paso en la habitación de techos altos.

A ver practiquemos dijo...

- Yo tengo 43 años y nací en 1917, Mochi nació 1912, ¿cumplió?
-¡48! Me apure a responder.
- ¡Muy bien! “apuntalo” dijo ella.
- Justo debajo del 43, dibuje el 48…
Mientras, ella continuaba acariciándose las manos.

- Loro nació en 1915 ¿cumplió?...
-¿45? Dude
-¡Bien!, “apuntalo”.
- Ahora, si tu padre nació en 1910 ¿cuantos años cumple hoy?
- Cumple..., hice una pausa, sume el número 50 a mi lista, y con toda seguridad respondí 186.
Las risas de María quebraron la penumbra reparadora de la siesta e hirieron mi ego; me enojé mal (como siempre) exaltada la increpe ¡vos me preguntaste cuantos años sumaban entre todos!… y di media vuelta, abracé la almohada, que olía a lavanda, y así “furiosa” me dormí.

Cuando desperté, María baldeaba el patio, la tacita con arroz con leche y canela me esperaba, tapadita con una servilleta blanquísima...

*Foto 5/09/1981 "Asadito en el Quincho" se festejan los cumpleños de Loro y Silvia, la ahijada de mis padres, la tuca, para todos. Danii, mi hija, ocupa su lugar en el centro. María, delantal turquesa, patitas chuecas. Maruca Tolosa, esa querida amiga que está y estuvo siempre, sacó la foto, recuerda mi madre. El resto de los invitados estábamos llegando tarde. Como siempre.

viernes, 2 de noviembre de 2007

jueves, 21 de junio de 2007

Hoy les traigo estos viejos libros de cocina

y el cuaderno donde mi abuela, Isabel Algañaraz de Madrid, escribió prolijamente recetas de cocina y quiero proponerles que busquen en sus casas, en la memoria de sus abuelas, esas recetas de cocina que con solo recordarlas nos hacen agüita la boca.

Huelo a azúcar quemada, a flan casero, a torta de manzana, a budín de pan, a arroz con leche, a natillas.


De tía María, jugando, aprendí los principios básicos de la cocina. De mi abuela Mercedes “Pita” la técnica y de mi mamá, las mañas.
Con insistencia colores, olores y sabores, estimulan mi memoria, entonces entro en la cocina y ocurre el milagro. Allí, se conservan a salvo los aromas del pan con manteca y azúcar, de las tostadas, del dulce de naranjas; los colores del viejo mantel, el gusto de la sopa que nos esperaba humeando en platos hondos, hondísimos color café con leche, esa sopa a la que le oponíamos toda clase de resistencia pero terminábamos consumiéndola hasta el final Sopa de Papas, de Arvejas, de Verduras, Consomé con pancito tostado cortadito, “sanguchitos” de pan tibio con queso fresco y tomate ¡manjar!.
Y todos los recuerdos se amontonan… y entre todos, rescato una sobremesa en la que, Manuel Sueldo, querido amigo de los Madrid, pidió a puro grito
- ¡Negra! Me tiene que dar la receta del arroz con leche.

- Pero, ¡Sí! Manolito, dijo María, tome nota, apunte, arroz, azúcar…, él la interrumpió
- ¡No, eso ya lo se, Negra! yo quiero saber que le pone Usted.


Y tenía razón Manuel, una receta de cocina es más que ingredientes, es maña, habilidad, maestría; ¡una creación! y María, fue una artista, autora, inventora. “Hacedora de milagros” llamaba, ella, a abuelita Isabel y ¿ella, nuestra María, que hacía?... ¿les cuento? Era un mediodía de diciembre de 1967, sábado o quizás domingo, estaban los tíos recién mudados a su nueva casa, todos colaborábamos acomodando muebles, abriendo cajas, colgando cortinas. María preparaba el almuerzo, papas, cebolla, tomates, huevos duros, una latita de caballa y “mucha lechuga para que no falte el verde”, así armaba la frugal ensalada, cuando de pronto “como carancho a su nido” se presentaron en el pasillo inesperadas, pero siempre bienvenidas visitas. Sin perder tiempo puso en una ollita, agua, sal y cuatro puños de arroz, corto pan tostado en daditos, unas aceitunas negras y aquella escasa ensalada, creció. ¡Sabrosísima!
- ¡a los de la casa serviles, poquito, me ordeno. Y mientras las visitas conversaban, y tío Loro agrandaba la mesa, María picaba albaca y ajito, el agua burbujeaba en la cacerola, un paquete de “Don Vicente”, medio pan de manteca, la ayudarían. Todos, pipones, esperaron el postre, la infaltable y salvadora, lata de duraznos en almíbar.
- cortalos bien chiquitos, así alcanza para todos, mandó, mientras aligeraba el dulce de leche con dos cucharadas panzonas de leche tibiecita y lo agregaba en un restito de arroz con leche que había sobrado de la noche anterior.

Tías, abuelas, madres siempre han hecho algún milagro en la cocina… ¡Vamos a cocinar! les paso
esta antigua receta: Budín de Ambrosía. Se pone medio litro de leche con medio kilo de azúcar, cuando haya hervido se le echan doce yemas, seis claras batidas aparte y la ralladura de un limón, se revuelve esto a fuego vivo hasta que aparece en la superficie un almíbar verde, entonces se coloca en la budinera untada con manteca y se pone a baño de María. Cuando empieza a despegarse de la budinera se le rocía con una copita de Oporto y ... ¡Listo!
¡Que lo disfruten!

Secreto a voces

Hace unos días les comentaba el interés que despiertan en mí las cartas manuscritas. Ésta, que traigo hoy, está mecanografiada, fechada el 18 de Junio de 1946 en Energía Pcia. De Buenos Aires, la conservo por que guardó un secreto, que no fue tal, por que todos lo sabían; la atesoro, por que al repasarla creo oír la voz de mi padre, y por que perdura en este gastado papel, la magia de su decir.
Madrid le escribe a su hermana, a tía María (Negra, para los que aún, la recuerdan en Guido)

“…Te remito adjunto, una copia de tu verso. Me agrada sobremanera tu buen humor y más que nada tu disposición para escribir, no todos tienen la facilidad de escribir rimando; y créeme, es de gran provecho y utilidad para quienes como tú tienen predilección por la ilustración y el buen decir de los vocablos; escribir versos.
Escasas son las modificaciones que yo me he permitido hacerle al mismo, tu lo veras. En esta semana saldrán para esa las otras dos copias que me encargaste…” (Un clik sobre la imagen y podrán leerla completa)

Muchas, fueron las veces, que escuche a Don Abel Cepeda preguntar por el autor de “La pruebista Lolita” y a tía María responder: ¡Vaya uno a saber Abelito! , mientras seguía con su tarea, delantal floreado, patitas chuecas, preparando almuerzos o cenas, cebando rondas, interminables, de mates, elaborando dulcísimos tes, perfumados con hojitas de cedrón y cascaritas de naranjas que en jarrito y con bombilla, rondaban la mesa, para delicia de los comensales. Siempre atenta, a que todos estuvieran servidos, así era María. Don Julio Barragán, se enojaba por que nuestra María nunca se sentaba a la mesa y cuando lo hacia era la última y la primera en levantarse para lavar los platos. Esa María era la misma, que en horas de la siesta escribía en un Cuaderno Laprida de 100 hojas en verso o en prosa.

En una de las tantas sobremesas, Madrid, me puso al corriente de este y otros “tapados familiares”, asegurándome que Don Abel Cepeda sabía, que la autora indiscutible de esas décimas, era “la Negra Madrid”, pero por el respeto que se tenían, (se trataban de Usted) ella, no quería firmar la autoría y Don Abel, decía desconocer al “atrevido rimador”.
Lo publiqué en
http://elpuebloqueherede.blogspot.com pero vale la pena repetirlo.

La Pruebista Lolita

El día 5 de Junio
En la calle Centenario
Se hallaron dos adversarios
Enhorquetados a sus fletes
En eso el más regordete
De apelativo Cepeda
Dijo: Lo único que queda
Por el amor de esta moza
Es Rodiño una carrera
Y así resolver la cosa.

Al ¡vamos nomás! Salieron
Con un desenfreno tal
Que los dos al por igual
Corrían como el Pampero
Puntió, Rodiño primero
Y lindo se acomodo.
Muy pronto se comento
Que éste ganaba la lucha,
Pero ocurrió compañero
Lo que sabrá si me escucha.

Dos saltos, un hamacón
Y patadas del oscuro
Dieron como ya seguro
Lo que estaba por pasar
Cepeda quiso charquear
Pero tampoco lo pudo
Ya era tarde y el oscuro
Se volcó como una tasa
Y rodando lo largo
Como una bola de grasa.

En un ¡Ay!, decir Jesús
La gente se amontonó
Pa` ayudar al que cayó
Que era del sotreta dueño,
También el Circo Porteño
En pleno allí se reunió
Miren lo que sucedió
Por esa hijita de Eva
A quien ni el Diablo la lleva
Y aquí los alborotó

Dolorido por el golpe
Con la voz algo apagada
Dijo: yo no valgo nada
Rodiño, se la gano
En eso allí se llegó
Don Bernabé con un hijo
Y éste de inmediato dijo
Que a su casa lo llevaran
Y que el Doctor lo curara
Si el golpe le había hecho mal

Pero por felicidad
Él mismo dijo: No es nada
Fue con suerte la rodada,
No hay ninguna novedad.
Y así fue, sin más ni más
Que se repuso el enfermo
Y aunque manco y medio rengo
Vencido ya en la esperanza
Caminó rumbo a su Estancia
Muy gauchito, a tranco lerdo.

Autor: Ofelia Isabel Madrid (Negra/María)
Gral. Guido 1946

“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).