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viernes, 18 de julio de 2008

Escritores Guidenses (Segunda Parte)


Mi Perro fiel
de Julio Jaimez

Yo tengo un perro, es mi amigo
Que me cuida y me defiende.
Cuando lo llamo el me entiende
Y viene a mi lado corriendo,
Y si me quieren pegar
Se enoja y muestra los dientes.

El es muy bueno y valiente,
Cuida mi casa atento
Y cuando alguien hace el intento
De entrar así sin golpear
Se les planta en la tranquera
Y no los deja pasar.

Por eso mi perro fiel
Yo te quiero homenajear,
Tratando de dibujar
Lo que fuiste en mi vida,
Y hoy que se te va la vida,
Que ya estas viejo y lento,
Me olvido de muchas cosas
Pero de vos yo me acuerdo.


La tropilla de Marfetán
De Diana Marfetán

Ayer recibí una oferta
Para comprar mis caballos,
El doradillo y el bayo
Y también el lista tuerta.
La madrina media inquieta
Andaba en el cebruno.
El alazán y el lobuno
Son todos una maravilla
Y vaya nombrando la plata
Para comprar mi tropilla.

Dejemos la plata a un lao
Que yo los quiero probar
Gritó don Marfetán
Y para empezar a ensillar
Puede traerme el gatito,
Tengo un recao preparado
Para probar uno a uno
Y para que traiga el lobuno
Aquí le traigo el bozal
Dijo Juancito Marfetán

La verdad que sus caballos
A mi me han llenao el ojo,
Y por fin voy a cumplir un antojo
De desfilar en un bayo.
Justamente acá lo ayo
Ya que tanto los campié,
Aunque a veces me he quedado a pie
Pero eso ya no importa
Lo que ahora les diré
En una forma sencilla
Es que hoy verdaderamente
Me he quedao a pie
Por que vendí mi tropilla


A estos amigos, a tantos otros "compueblanos" que escriben, pintan, realizan artesanías los invitamos a mostrar sus trabajos desde aquí, o en nuestra Matera de Guido.
Ustedes, como Diego se preguntan cómo llega a mis manos este ejemplar “si la primera tirada de la Antología tiene un destinatario privilegiado las escuelas y bibliotecas publicas de la Provincia de Buenos Aires”

Me lo regaló la Profesora de Educación Física. Secretaria del CEF de Gral. Guido, mi querida Juliana Martinez, y me pareció que debía compartirlo con todos ustedes. Trece son los municipios que participan de esta antología a saber Balcarce, Dolores, General Alvarado, General Lavalle, General. Madariaga, General. Pueyrredon, Maipú, Mar Chiquita, Municipio de la Costa, Pinamar, Tordillo, Villa Gesell y nuestro General. Guido.

¡la pucha que es linda nuestra gente paisano!


Aquí encontrarán información de interés cultural de nuestra hermosa provincia y el mapa interactivo de las regiones culturales http://www.ic.gba.gov.ar/

jueves, 17 de julio de 2008

Escritores Guidenses (Primera Parte)

Entre otras cosas me traje desde Gral. Guido este libro, prologado por Alberto Hernández, Presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, que se terminó de imprimir en Imprenta El Faro – Mar del Plata en el mes de diciembre de 2007.
Transcribo dos, de los cuatro escritores Guidenses seleccionados.
Mi pueblo

El camino polvoroso
sediento de urbanidades
me somete, me sostiene añoso
en su vientre de soledades.

Se alejan nubarrones
y rápido un viento húmedo
resuelto en unos pocos mojones
precipita su silbido.

Al trote llegan los sueños
enredando la mañana
con unos pocos libros sin dueños
y alguien me mira desde la ventana.

Ventana de aquella escuela
que murmura sus recuerdos
apretando en sus pupitres tinta,
nostalgia escudada en grabados.

Siento el frío de las casa
húmedas de un gran olvido
y silencio, como esas dos plazas
con juegos echando sus quejidos.

Centro del pueblo, del mío
lunes mueves presuroso
tus calles, viernes corres con brío
y domingo descansas, mi GUIDO.

Maria Inés Tochi



LABARDEN

Surges aquí…
En este lugar,
Como quizás te soñaron
Quienes perfilaron
Tus primeras formas;
Minúsculo pueblo escondido
En la placida quietud
Que te rodea.
Surges así…
Vivo y palpitante
En la sangre de tu gente;
Impreso en la húmeda retina
De jóvenes y viejos
Surges ahora…
Desafiando los embates
Del tiempo y los olvidos,
Cobijando en tus raíces
Frustraciones y alegrías
Surges así…
Hoy como ayer,
Mientras los últimos
Rayos del crepúsculo
Se desvanecen,
Bañando mansamente
Tu silueta

Laura LLull

martes, 15 de abril de 2008

¡agrandamos la mesa... llegaron Los Cohen!

Ayer contaba en la Matera que había encontrado a la familia Cohen, "los Cohen" que habían vivido en Gral. Guido. Esta mañana hablé con Rafael Cohen y otro nudito sumamos a la urdimbre de la historia de nuestro General Guido. No seré yo la que cuente la infinidad de recuerdos de la familia Cohen, serán ellos mismos, aquí les hacemos un lugarcito, ¡agrandamos la mesa...llegaron los Cohen!
Rafael, me decía que pasó por Guido el 7 de marzo… y ahora al escribir esta fecha, recuerdo ese día como emblemático ¿Saben por que? Ese día cumplía años Cototo Jaurena y no hubo un solo siete de marzo que los tíos y mi padre, no recordaran su cumpleaños, su ternura, su abrazo afectuoso.
Pero volvamos a Rafael Cohen, el pasado 7 de marzo, llegó hasta la Escuela Nº 1, habló con la Sra. Directora, dejo una de sus película para los chicos, recorrió las calles del pueblo, pasó por la que fue su casa, casa que donaron, en un gesto que los enaltece. ¡Cuantas cosas desconocemos!.
Estos, pedacitos, recortes, fotos, anécdotas que desde aquí nos empeñamos en juntar hacen a la historia de nuestro pueblo, el de ustedes por origen, el mió por herencia.
En unos días más las colectividad judía festejara “Pésaj”. Quizá, haber reencontrado a la familia Cohen en esta fecha sea otro mensaje de mis amigas “las Casualidades”; talvez éste sea el momento, la oportunidad de sentarnos todos alrededor de esta mesa, en familia, porque a pesar de las diferencias somos una familia, la familia Guidense, y compartir por que de eso se trata.
¡Gracias Fernanda!
¡Gracias Rafael!

sábado, 29 de marzo de 2008

Cuando alguien pasa y dice:


Que bueno ver algo en la red de un pueblo tan lindo y q´ tantos recuerdos de mi infancia me trae. Mi tío era el panadero de ahí, el gallego Gervasio Fernández.

Yo dejo todo y respondo

Date: Fri, 28 Mar 2008 17:00:25 -0300
Gracias, muchísimas gracias por tu visita. Si tenes alguna anécdota, un recuerdo que quieras guardar en los estantes de nuestra Gallineta ¡bienvenido! mi nombre es Liliana, y como digo siempre no soy de Guido, pero me pertenece por herencia Tu mensaje reconforta y ayuda a cargar pilas y seguir. Gracias. Buen fin de Semana. Liliana

La respuesta no se hace esperar, aquí está. Sin la autorización de quién firma la publico por que en este breve texto hay "retacitos" de esa historia que desde aquí humildemente intentamos que ustedes los que viven hoy en Guido recuperen. La historia está en las calles, en cada casa, en cada ventana, en cada banco de la plaza, en la arruga de los viejos en “la dulzura de los atardeceres pampas” en el saludo amigable, en la bronca contenida.

Me duele Gral. Guido, más de lo que ustedes imaginan, si no fuera por una promesa, el aliento de algunos amigos ya hubiese cerrado este Almacén de la memoria. Cuando la tristeza me gana, cuando el silencio me aturde llegan e-mail como el tuyo Alberto y todo vuelve a empezar.

Liliana
UUUUUUUUUUU q´ bueno tu respuesta. La verdad, anécdotas tengo un montón, desde q´ me buscó medio pueblo cuando tenía 4 años hasta armar algunos “Bolonquis” en el Guidense Cycles Club!!! Ahora, que paso mas seguido por la ruta, voy a parar para recordar aquellas épocas, los corsos , los bailes de carnaval , ¡los mocos q me mandaba como buen porteño pato criollo! …Recuerdo a personas de las q´ nunca voy a olvidar, Machito Fuentes, Cachuso, el Doc López, el Vasco Arruti, Canilla, Melena, el jeep de Grosso, Teodora, el Curita, el viejo Cepeda, el buenazo de Cototo, Cachulo, los paseos en la Chevrolet de mi tío con el delincuente de mi primo al volante, las tardes en el Cultura o en el Deportivo...¡¡¡pará Y las chicas!!! ...Que buena época que lo parió. Va mi abrazo para ese Pueblo, esa Ciudad a la q tanto recuerdo.
Alberto
Gracias Alberto, muchísimas gracias por este recuerdo, Gracias en nombre del Pueblo de General Guido.

lunes, 18 de febrero de 2008

Postales de nuestro pueblo II


Hoy les propongo recorrer nuestro pueblo por las páginas de "El Camino es Largo"
El autor de esta novela, (relato, como le gustaba decir a él) es el Dr. Augusto J. Bialade, nacido en Gral. Guido en 1903, hijo de Don Augusto Pedro Bialade, Jefe del Registro Civil y de Juana Cambiaggi, Maestra.
La familia Bialade vivió en Guido hasta 1916, en ese año se trasladaron a Dolores.
"El Camino es largo" fue editado en Diciembre de 1972 por Ediciones "Los Vientos" Buenos Aires.
…Sofrenó al tobiano colorado y se quedo mirando a lo lejos la llanura dorada por el sol de enero, aquel montoncito de árboles, casas y ranchos blanqueados, que eran como un mojón en la planicie, interrumpiendo en un pedacito la firme pegazon de la tierra con el cielo. Sobre el verde oscuro de las arboledas apuntaba hacia arriba la torre cuadrilonga de la humilde iglesia, pintada de blanco y terminada en una pirámide de cuatro caras iguale.
Hacia el oeste, ocultos casi por el resplandor del sol declinante y semitapados por nubes de jejenes, los montes de la Quinua y de Newton parecían en la distancia pequeños accidentes de la corteza terrestre. Más para este lado, el de Santa Catalina era un apezuñamiento corto y deforme, y sobre la costa oeste de la laguna del Carnero el viejo caserón de El Mirador con un descarnado eucalipto que visto desde lejos semejaba un vendedor de globos. Comenzó a reconocer los demás montes y poblaciones que salpicaban el llano de viruelas verdes y grises, más acá y más allá. Los Nogales, Kaquel, Pichimán, el puesto de los Betti, la tapera de la Posta Vieja con la marca honda de sus derruidos zanjones, y una veintena más de manchas en los que bailaba un recuerdo, asomaba un nombre o revivían algunas caras en el florecer de sus pensamientos.”
Pagina 289.

…el tiempo no es más que una sensación de distancia entre nuestras ideas del presente y los reflejos de las percepciones de otras épocas. Comenzaron a pasar como en un caleidoscopio los paisajes que vistieron sus ojos de niño con los frescos colores que presta la edad a los ventanales del alma engarzada en un cuerpo también fresco. Las calles polvorientas, las veredas de tierra o ladrillos, bordeada de manzanilla florecida en botones blancos y amarillos, las altas casuarinas de la plaza y los matorrales de las barrancas de la laguna, volvieron a su imaginación con los tonos que en una memoria tensa por la emoción del acercamiento, dibuja el lápiz intencionado de los presentimientos.
Encendió un cigarrillo, expiró largamente el humo y taloneando suavemente a su cabalgadura siguió andando al tranco en dirección al pueblo que de a poco se iba agrandando por sobre las orejas erectas y movedizas del caballo. La huella ancha y blanqueada de polvo, serpenteaba por el camino muy poco transitado que viniendo de las Barrancas Coloradas y La Unión, se recostaba sobre la laguna antes de entrar a la población, ara desembocar en la ancha calle que la enhebra de punta a punta. Tras de unos ranchos disimulados por álamos de altos plumeros, aparecieron las tapias bajas y vencidas del pequeño cementerio, con pobres monumentos blancos y las cruces de hierro asomando como un plantío visto por encima de la pared de ladrillos sin encalar, caídos en partes.
Detrás, el vasto espejo de la laguna cortaba en redondel el horizonte hasta mostrar al otro lado una orilla baja, de pastizales verdes, pareciendo que la llanura entraba despaciosamente en el agua. Bandadas de cisnes ponían en el contraluz del solazo de aquella tarde, el movedizo punteo de las alas blancas entreverado con el rosado plumaje de espátulas y flamencos…” Pagina 290

…siguió al tranco por la calle ancha y polvorienta. Estaba anocheciendo por detrás del largo edificio de la Municipalidad un resplandor rojizo interrumpía la tinta oscurecida del cielo. Al pasar frente a la plaza, justamente al filo de una calle que moría en las vías del ferrocarril, vio a la luna llena asomando su disco redondo y enorme por una ranura de los campos lejanos, extendidos sobre cañadones y duraznillares quien sabe hasta donde. Miró a la mano derecha la iglesia de paredes blanqueadas y su torre cuadrada, en cuyos altos anidaban los lechuzones y los murciélagos. En el despacho del cura una luz amarillenta alcanzaba apenas a pintar los vidrios pintados de blanco. Más allá la confitería con algunos parroquianos sentados en la vereda y luego uno aquí y otros más lejos, algunos negocios echando con sus luces humildes un poco de claridad hacia fuera. Mentalmente los fue recorriendo. La farmacia del pueblo, la sastrería de, ¿quién? Ya no se acordaba del nombre; lo de Echaniz, el almacén de Gallo, la tienda del turco José y la panadería, la última esquina antes de tomar el terraplén bordeado de sauces verdes y copas lloronas que conducía a los puentes de madera tendidos sobre el arroyo del Carnero. A medida que subía, el pueblo se alargaba a su frente en una sola calle, mientras que las casas desparramadas n el anochecer se empequeñecían y achataban. Ya estaba en el puente. Debajo, el agua estancada brillaba a esa hora silenciosa copiando los resplandores dispersos por los cielos todavía, y el camalote rojizo extendía grandes alfombras opacas sobre su superficie. Unos silbidos salían ocultamente desde las achiras y las malezas acuáticas que festoneaba el camino junto al agua dormida. El arroyo, crecido se ensanchaba después de la boca barrancosa de la laguna hasta alcanzar más de una cuadra de anchura remojando las bases del alto y alambrado callejón que unía a dos de las tres partes del pueblo.
Al desembocar en el otro lado miró en la dirección que le había indicado Saiz, alcanzando a distinguir entre un resplandor mortecino que salía del rectángulo alargado de una puerta a la bacía colgada de la parte de afuera.
-Aquí debe ser –se dijo.
Llegado, desmontó atando el caballo a un alambre tenso entre dos palos y entro en la barbería.Pagina 299

jueves, 7 de febrero de 2008

Milonga de dos amigos que demostraron ser gauchos

Compartimos esta Milonga con nuestros vecinos los "Amigos del Museo Kakel Huincul"(curadores de la foto que vemos) y le damos así la bienvenida al Blog Maipuense.

Estos versos de Justo P Saenz están dedicados al Dr Sbarra y al Escribano Olano, dos amigos suyos, que en 1959 llevaron a cabo un viaje a caballo desde La Plata al "corazón de los pagos de El Vecino" "para darle una sorpresa a Justo de aparecernos en "La Protección" haciendo el viaje por el viejo camino de Ranchos a Ayacucho con tropilla por delante..."
Emulando aquel que en 1847 había realizado un inglés llamado Willian Mc Cann.
" Yo poseía -cuenta Olano a Moncaut- una tropillita compuesta por un gateado (El Gato), un gateado overo (El Chimango), un azulejo overo (El Cielito), un tobiano negro (El Gallito), un picaso overo (El Hormiga), un lobuno overo (El Chajá), un malacara pampa (ElGuri), y un zaino malacara (El Peligro), en total ocho caballos entablados con una yegua madrina de pelo gateado con las crines ruanas...La Guaripola"... "fijamos como fecha de partida el 17 de noviembre de 1959..."

Texto y versos extraídos del libro Pampas y Estancias de Carlos Antonio Moncaut. Editorial El Aljibe City Bell año 1978



Nolo Sbarra; Lito Olano;
el campo os rinde homenaje
y quiere que de este viaje
quede un recuerdo galano.
Nadie dirá de que en vano
habeís mostrado la entraña
porque yo he de darme maña
para hablar de una excursión
que, de todo corazón
la considero una hazaña.
¡Grite el Chajá vigilante!
¡lancen su alerta los Teros!
¡qué vienen dos caballeros
¡la tropilla por delante…!
¡Salúdelos el juncal
inclinándose a su paso!
y en un susurrante abrazo
estréchelos el pajal
¡Que los platee la luna
y el rocío los bautice,
y que al cruzarla se erice
el cristal de la laguna.
¡Alce el vuelo el mirasol
dándoles la bienvenida!
y la perdiz, escondida
les cante al salir el sol.
Que la menta su fragancia
les mande en calida oleada
y el tropel de una manada
suene aplauso en la distancia.
¿Muéstrenle los calzoncillos
Los ñanduces gambeteando!
y háganle rueda, rumiando,
¡las vacas y los novillos!
¡Ábranse los nubarrones
que tapan el firmamento
y anuncie su arribo el viento
zumbando en los cañadones!...
Bien montados; primavera;
llanura verde y tendida.
¿puede darse en esta vida
conjunción más lisonjera?
El ¡pacatá! del galope
los espíritus renueva
y el pensamiento se eleva
al más exaltado tope.
Con los caballos en fila
Cruzaron por “El Venado”…
abajo: el Río Salado
al frente: el Partido e’pila
Y su alegría no es poca
cuando allá en el horizonte
divisan clarito el monte
de “San Antonio” de Rocca.
Otra vez sobre la huella
va la madrina gateada…
de nuevo la caballada
trota afanosa tras ella.
Hay un tobiano, un picaso,
dos gateados y un overo
y un malacara estrellero
ligero como balazo.
Bien gordos están los pingos
más, no se puede pedir…
y en lo que toca elegir
difícil hacer distingos!
De pronto se despatarra
volcándose por entero
aquel gateadito overo
que monta Noel Sbarra.
Por suerte, nada ocurrió
y aunque no “salio parado”
el hombre muy bien librado,
de aquel trance resultó.
Ya llegan al Camarones
no sin bastante trabajo
por que marchan viento abajo
y hay jejenes a montones
En casa de Bolontrade
consiguen darse un descanso
y comerse un rico ganso
que a tomar vino persuade.
Ese sol está que tuesta
pero siguen la porfía…
y al rancho de Echeverría
arriban a media siesta.
Gauchos a carta cabal
los Echeverría son.
ambos puro corazón
y trato amable y cordial
De allí al Puente del Ochenta
sobre el mismo Canal Nueve,
el galope les fue leve
según Olano me cuenta
Ese pago es “El Sartén”
hoy estancia de Fernández
próximo a lagunas grandes
del mismo nombre también.
Muy mentada pulpería
aquella de “El Sartén” era
y posta de la galera
que de Dolores salía.
Quieren hacerlos quedar
allí, pues con gran razón
piensan que a “La Protección”
con luz no van a llegar
Pero ellos, ¡cabeza dura!
al rato nomás montaron
y al galope continuaron
su viaje por la llanura.
Y otra vez los cañadones
puro junco y barro blanco
los fuerzan a andar al tranco
recogiendo los talones.
En el rancho de Ceballos
cerca de una mostacilla,
detienen a la tropilla
para mudar de caballos
Nolo agarra un tobianito
para parar muy mañero
Y en un lindo azulejo overo
ensilla enseguida Lito.
Crecido, según se ve
un arroyo se desliza
pero sin ninguna prisa
lo cruzan a volapié.
Llegaron a “Sermón Chico”
con el sol muy bajo ya
mientras la tropilla va
abriéndose en abanico.
Les falta aun una legua
para entrar en “La Esperanza”
y a fin de andar sin tardanza
toman del tiro la yegua.
Cerró la noche y los dos
rumbeadores sin abuela
¡se encuentran frente a la escuela
como por gracia de Dios!
A lo lejos ladra un perro…
se ve el farol de una casa
y siempre al trote acompasa
el tañido del cencerro.
¡Cuándo llegaremos! Clama
Noel un poco cansado…
¡nos tenemos bien ganado
baño, cena y buena cama!
Mas no le contesta Lito
que ya dio con la tranquera
cantando una chacarera,
un triunfo o un estilito.
A camino Real bien ancho
cayeron por fin los dos
saludando en alta voz
a Borges que está en su rancho
Y tras un galope breve
y con no escasa emoción
llegan a “La Protección”
a punto de dar las nueve.
Mucho amigos he sentido
no haber estado yo allí
pero un compromiso aquí
me tenía retenido…
¡Que alegrón hubiera sido
recibirlos en la estancia!
y obrando bajo la instancia
de un afecto muy sincero
charlar los tres el día entero
sin la menor discrepancia.
y a puestos en ese tren,
y a puro asado y guitarra,
don Olano y don Sbarra
lo hubieran pasado bien.
En fin, amigos, ya ven…
ésa era mi intención.
espero que otra ocasión
vuelva a guiarlos al camino
al Partido del Vecino
Estancia “La Protección”
Justo P. Saenz (h) 12/12/1959

viernes, 18 de enero de 2008

"Golpeando la puerta de la casa vacía"

“Golpeando la puerta de la casa vacía
No para que me abran,
Para escucharme llamando.”
Responsoriales. Hugo Mujica


Hoy me preguntaron: ¿Por qué La Gallineta?, ¿Por qué ese nombre? y aquí estoy respondiendo.

Cuando supe que mi pueblo heredado, ¡por fin tendría un museo! me puse a trabajar. Así nace el Blog La Gallineta Almacén de Ramos Generales donde la nostalgia y la memoria se dan cita.
Igualito a ese otro, que mis tíos Madrid, montaban en su diminuto departamento, de la calle Palacios, en Banfield, para que yo (consentida) jugara, abrigadita, al reparo de esas cuatro paredes en los fríos inviernos de mi infancia.
Hasta aquel imaginario establecimiento, de Ramos Generales, llegaban, en la voz de mi tía María, Avelina Iarchet, los Landi, los Loubet, los Gascue, los Torme, los Cortes, los Lorente, losVera, Iriart, Troullet, Cepeda, Mapelli, Tejerina, Tolosa y tantos otros nombres y apellidos, que a fuerza de repetirlos se volvían familiares; y mientras yo, torpemente despachaba, ellos, mis tíos, me contaban anécdotas de este su pueblo General Guido, de casas sencillas, de puertas “sin trancas” de amplias galerías. Me hablaban de la cordialidad de su gente, de las noches de Baile ó las kermeses en el Centro Recreativo Cultura, de los partidos de fútbol, de “Mascaritas” y Carnavales imborrables… siempre trayendo a la memoria, los amigos, y la “dulzura de esos atardeceres pampas”, que nunca dejaron de extrañar.
Ellos ya no están, pero, “el viento sopla todavía” y me recuerda que tenemos la tarea de reconstruir el rico pasado, de nuestro pueblo, tenemos que colaborar con el Museo… “golpear la puerta” decir: ¡aquí estamos!, aunque nadie nos responda, aunque la casa nos devuelva silencio, sigamos llamando.
Eso intentamos humildemente desde aquí, no, no es un error, La Gallineta y La Matera dejaron de pertenecerme hace tiempo, ¡por suerte!, hoy es de todos ustedes amigos y compueblanos de Gral. Guido… y si sigo golpeando a la puerta cerrada, solo es para escucharme llamando.

jueves, 10 de enero de 2008

Héctor Barragán " Balestra"

Queríamos saber, ¿Por qué la Escuelita de Fútbol lleva el nombre de Héctor Barragán? Y Miguel, nuestro corresponsal, desde el Km. 249 nos lo cuenta asi:


Escuela Fútbol Infantil “Hector Barragán”¿Porqué se llama Héctor Barragán? Quién es Héctor Barragán ?Muchas personas de la Región se harán estas mismas preguntas, algunos residentes en nuestro querido General Guido también y hasta los niños que hoy lucen orgullosos las remeras con la inscripción de E.F.I.H.B. Cuando escuchan o ven a nuestra Escuelita presentarse en distintos lugares de nuestra región, también lo preguntan.Héctor Raúl Barragán, a quien muchos de nosotros lo conocimos y cariñosamente lo llamábamos “Abuelo” ó “Abuelo Balestra” fue un ser Muy Especial que a pesar de ser una persona con “capacidades diferentes” por su afección física contraída por una enfermedad que afectó su motricidad (las piernas) desde su nacimiento, ello no fue un impedimento para convertirse en un amante del deporte al que llevaba en su sangre y el que practicó y predicó toda su vida. Sus “tres grandes amores”; el deporte, los chicos y el club de sus amores los gauchos de Boedo San Lorenzo de Almagro, dedicó gran parte de su vida a enseñar fútbol y pelota a paleta a todos los chicos de nuestra comunidad por generaciones, muchos de ellos hoy padres, algunos ya abuelos se sentirán identificados, emocionados y hasta un poco melancólicos, si se me permite la expresión al ver que su hijo, nieto, sobrino, etc. viste los colores de la Escuela con el nombre de éste pionero. Creemos que al darle su nombre a nuestra Escuela de Fútbol Infantil, estamos pagando una vieja deuda, la que gran parte de nuestra comunidad mantenemos con él.Héctor Raúl Barragán fue una persona honesta, responsable, carismática y muy particular; desde la portería de su entrañable Escuela Nro 1 se contactó siempre con los bajitos. Los encaminó hacia la sana práctica deportiva del fútbol o pelota a paleta, esos chicos fueron creciendo y no fue por casualidad que muchos de ellos integraran Equipos de Nuestra Localidad o de la Zona. Así desde su trabajo nuestro querido “Abuelo Barragán” nos iba mostrando como en el espejo hacia a donde nos encaminábamos los más chicos.
Nadie como él para contar anécdotas, había que prestarle oído y corazón para no perder la emoción con que las contaba, muchas veces hasta con lagrimas en los ojos le escuchábamos decir: “ese pibe jugó conmigo” al referirse a alguien que se destacaba o ganaba algún Torneo.Hoy el paso del tiempo, no logra borrar algunas frases que marcaron a fuego a generaciones de futboleros locales como: “Hay que cruzar el Aconcagua” (haciendo referencia al cruce del puente) o “Pibe anda a peinar Pingüinos” (frase usada generalmente cuando alguien debía retirarse abruptamente de algún entrenamiento por cometer algún exceso) o el “bueno, a tomar caldo” palabras estas que cerraban la jornada de entrenamiento. Esas frases y algunas que quizás escapan a mi memoria, hoy forman parte de nuestro folklore lingüístico local, cada vez que la oímos, o las decimos, nos asaltan los recuerdos del “Abuelo Balestra” porque siempre en alguna reunión familiar, en algún club, en algún lugar de nuestro querido Guido, alguien las pronuncia y comienza el ida y vuelta de los recuerdos, de las vivencias compartidas junto a él.Hoy habiendo pasado varios años desde mi niñez vienen a mi el recuerdo de los nombres de mis compañeros de la Infancia con quienes compartíamos la misma pasión, el Fútbol y me parece vernos en la cancha vieja, con la mirada atenta hacía “el Aconcagua” (el puente) para ver emerger la figura inconfundible de “el abuelo” y dar comienzo a nuestra practica. No importaba el calor, el frío o la humedad, los lunes , miércoles y viernes era nuestra cita a las 17.30 hs (cuando trabajaba turno tarde en la escuela) o a las 16 has (cuando trabajaba de mañana) y quién no lo recuerda en las crudas tardes de invierno envuelto con su ponchito marrón de vicuña encarando en el ”Aconcagua” ó aquellas, otras, apacibles tardes de verano en manga de camisa y sus llamativos (para nosotros en ese entonces) infaltables tiradores en su vestimenta, siempre impecable de traje azul o negro.Poco a poco fue convirtiéndose en una Institución dentro de nuestras cortas vidas, qué emoción y cuánto orgullo cuando nos designaba en los recreos para hacer sonar la campana avisando que terminaba el recreo, cuanto respeto y admiración nos hacía sentir con solo mirarnos, tal vez hasta muchos soñamos un Super héroe con la cara del Abuelo, envuelto en su guardapolvo gris de fajina. Siempre nos inquietaba su presencia y si se nos escapaba alguna travesura en nuestra mente de niño travieso, nuestra mayor preocupación era “que no se entere el abuelo”, pero mágicamente nada de nuestras vidas escapaba a su conocimiento, y venia el sonrojarnos de vergüenza al sabernos descubiertos por él, primero el reto y después siempre llegaba su consejo.
Sé que muchos estuvieron de acuerdo con la decisión, de que la Escuelita lleve su nombre, otros no tanto, pero en algo coincidimos todos en reconocerle a HECTOR RAUL BARRAGAN, “EL ABUELO”, “EL ABUELO BALESTRA” o como más les guste llamarlo lo mucho que hizo por el deporte de nuestra comunidad y por todos nosotros.
Y para ir cerrando este recuerdo de la vida de nuestro querido y entrañable “Maestro” me viene a la memoria el estribillo de la canción de “el potro Rodrigo”... ¿la recuerdan? Aquella que dice: ¡Como Olvidarla...Como Olvidarla! Bueno me he tomado la licencia de modificar la letra para poder cantar todos juntos:


¡Como olvidarlo! como olvidarlo! Si nos dio de su vida lo mejor / Como olvidarlo! como olvidarlo! Si nos ha dejado huellas en el corazón.
¡Hasta la próxima!
Miguel Capitan

miércoles, 9 de enero de 2008

"Recordando" Por Miguel Capitan

Usando esa maravilla que todos traemos anexado a nuestro existir que es la memoria, que a veces nos juega a favor y otras no tanto; los casi cincuentones como yo, algunos más chicos o más grandes, pero ahí nomás, se deben de acordar de un personaje muy ligado también a nuestro pasado de pueblo tranquilo y acogedor, que rompía un poco la monotonía, que tiene todo pueblo del interior, con sus bocinazos y la algarabía de los ocasionales pasajeros de su Citroën 3 CV color amarillo, que con todo su carisma, amor y simpatía lograba algo que ni nuestros padres podían hacer, que era ir los domingos a misa.
¿Descubrieron a quién estoy haciendo referencia ?... ¿No? Bueno le doy unas pistas más: usaba unos gruesos anteojos de aumento, su físico era muy menudito y envuelto en su larga sotana lo parecía aún más enjuto.
¡Bueno...Bueno! Basta ya de "misterios" el personaje elegido por mí, es el querido y siempre bien recordado PADRE MIGUEL GRIMAUX. ¡Que personaje!. Un hombre bonachón y carismático se escondía detrás de esa sotana, a la que muchas veces arremangaba para prenderse en los "picados" que armaba para "atraernos", atrapados en nuestra debilidad de correr tras una pelota en lo que queríamos asemejar a un partido de fútbol, llegábamos a la Iglesia. Personalmente muy pocas veces voy a la Iglesia, sólo en ocasiones muy puntuales, casamiento, bautismos, comuniones y algún que otro "compromiso social", soy muy arisco para acercarme a la Casa de Dios, creo en Él, y lo hago a mi manera sin que ello me aleje de la comunión con Dios.
He querido compartir con todos ustedes este recuerdo. Me detengo en esta parte de mi vida de niño (9 ó 10 años), éramos una "banda", la banda del padre Miguel ,maravilloso y querible ser que logró "arrearnos" a la Iglesia...
Adonde quiera que Dios te haya mandado hoy a trabajar para su obra, te hago llegar mis sinceros deseos de una vida plena de amor y bendición, y mi eterno agradecimiento porque tu paso por mi vida ayudo a tener momentos muy felices en mi infancia, los que atesoró a lo largo de mi existencia…¿porque, que es la vida?, sino una continua secuencias de momentos y recuerdos de nuestro paso por esta tierra...
Mil Gracias PADRE MIGUEL GRIMAUX . Todo mi cariño para vos.
Miguel Capitan

lunes, 7 de enero de 2008

Mi recuerdo para el poeta Domingo Cioppi

Picoteando, buscando y hurgando encontré el texto que sigue:

“Inauguración de la biblioteca del Instituto Julio Verne; en 2004 y en el marco de la campaña de donación de libros, la hija del desaparecido escritor marplatense Domingo Cioppi donó la biblioteca personal de su padre, con alrededor de 5000 libros (novelas, cuentos, poesía, historia, ciencias, folklore, tango, periodismo, cine, psicología, filosofía, etc.); a partir de entonces, la biblioteca de esta Institución se convirtió en lugar de referencia obligada no sólo para la comunidad escolar, también, para la barrial y, en ocasiones, para la ciudad”

Mientras leía, recordé que entre los papeles de mi padre había cartas y poemas de Domingo Cioppi, yo lo había conocido personalmente. Lo recuerdo ahora con ese poncho sobre los hombros, como también lo usaba mi padre… Aquel compañero de las primeras lecturas allá en General Guido, amigo de los Madrid, declarado defensor de los Derechos Humanos, abanderado de utopías…¿sería el mismo? , me zambullí a buscar esas poesías que se cruzaban con mi padre y compruebo que: ¡es el mismo!
Ustedes los Guidenses jóvenes, no lo conocieron, conocen sí a Elvira su hermana.
Para empezar a conocer a Domingo Cioppi les dejo:
Para un Pago con Guitarras
(Homenaje a Fleury, Mar del Plata, agosto de 1972)

Vengo a buscar un tiempo de nostalgia
Por estos aires libres de la patria

Por el ancho callejón de sina-sinas
De un galope largo
Levantando un viento de jilgueros,
Con un sol que se hunde en el frío
De remotos bañados.
Llegar al lado de la noche,
Con tanta voz ausente,
Con tanto silencio conversado.

Busco al cantor
Que se durmió bajo los talas,
Quiero escuchar su voz,
Que renace a cada noche
En las raíces memoriales de los pastos.
Quiero encontrarme con viejos payadores
Rondando antiguas pulperías
Y silentes fogones apagados.
Fantasmas de la niebla,
Ángeles de la tormenta y el relámpago

Renacer en el canto,
Con voz y con guitarra.

Convoco en estos pagos de Dolores
como en otros tiempos que no han muerto,
al canto para la voz entera,
a los tristes perdidos,
a los estilos y milongas olvidados
que florecieron de la sangre
y la violenta aventura de los hombres
en los lejanos montes
que flotan en el mar del horizonte
más allá de las lluvias y las brumas.

Busco
La sentida madera
Que se repartió en guitarras luminosas,
Busco su voz,
Su queja
Salida de los oscuros ranchos,
Quero hallar de nuevo el pulso
Del cantor invencible
Con su coraje y corazón abiertos

Vengo a buscar los aires libres de la patria,
Como en otros tiempos que no han muerto.

Domingo Cioppi
En la dedicatoria se lee
Para los hermanos Madrid 2/10/77.

viernes, 14 de diciembre de 2007

El encuentro

Esta foto, ya la han visto, la he mostrado junto a otras, también de casamientos.
Pero hoy la traigo nuevamente para ilustrar otra historia.

Primero voy a contarles, que ésta mañana mientras esperaba en la fila del Banco Provincia, la persona que me precedía, de ojito leyó el encabezado de la factura y sin preámbulos me preguntó si tenía parientes en la Ciudad de Maipú, antes que respondiera agregó… hace años conocí allí un tal Madrid.

- Puede ser dije, un primo de mi padre vivió allí con su familia se llamaba Jorge.
-Se llama enmendó el señor, el que yo conocí, se llama, es un muchacho joven, (con cero diplomacia, el caballero, señalaba mi edad) lo traté bastante cuando hacia mi trabajo en la ruta 2.
¡Sí, ese Jorge Madrid de Maipú es hijo de Yingo!, es mi primo, estamos en la línea colateral pienso. Pero nada digo, al desconocido conversador que sigue hablando sin parar, pasa de Maipú a Coronel Vidal, de allí se va para Ayacucho, General Lamadrid, Coronel Dorrego… y menos mal que llegó mi turno, por que si no, todavía andamos pueblo a pueblo.

El encuentro sirvió para que volviera a casa reflexionando sobre el tiempo, el que pasa rápido marcado en los almanaques, el que nos persigue con facturas a pagar, el que se mide en los relojes, el del afuera; el otro tiempo, el que lentamente nos empuja a las orillas de la nostalgia, el que nos confina a la continuidad de recuerdos repetidos, es el tiempo del adentro que medimos en las viejas y desteñidas fotos, que nos recuerdan que el parentezco se establece por lineas y grados.
Volví a casa y aquí estoy buscando esa foto… sucede que no nos conocemos, con éste Jorge Madrid, digo mientras reviso la caja de fotografías, busco esa, que no encuentro, es de su hermana, paradita sobre el banco de la Plaza en Maipu, enviada por tío yingo, a mi padre “Jorgito, venia en camino”. No los conozco, nunca nos hemos visto personalmente. Entonces, pienso en Pepe Seresini, en su esposa Beba, en Martin, su hijo; voy a Guido, y ni siquiera paso a saludarlos; los tíos y especialmente mi padre me sermonearian por tamaña descosideración. A Elina, casi no la recuerdo.
El parentezco se establece por lineas y grados, mejor que yo lo puede explicar el Doctor Martin Seresini... pero la prolongación del abrazo, los trazos prolijos y parejos de una carta, refuerzan esos lazos. Los viejos sabían de estas cosas. Nosotros los que estamos en la línea colateral, hijos de primos, hemos descuidado el vínculo.
Los frios del alma, se arropan con mate, los olvidos con memoria.
Me detengo en la casa, que está allí, en una de las esquinas del pueblo. La casa que todos conocen, frente a la carpinteria de Pancho Loubet.
Fue hace años, muchos más de los que ustedes pueden recordar la casa del matrimonio Madrid Brigñole, (los de la foto) Los abuelos, entre otros, de este Jorge, que hoy un desconocido me nombró en la fila del Banco Provincia, a 300 km de distancia, es que para “las casualidades” no hay distancias
Los Madrid Brigñole, tuvieron nutrida descendencia, pero a diferencia de los otros Madrid Algañaraz o Algañaraz Madrid, de los siete hijos, seis fueron mujeres y solo un varón, Jorge, (Yingo).

En la foto Mercedes (la más alta), Natividad (Nata, la mamá de Pepe, la abuela de Martin Seresini) y Beatriz (Baty, sentadita, la inolvidable y servicial enfermera de la Sala de Primeros Auxilios).

Sigo recordando la casa solariega, con olor a malvones, a patio recién regado, aquel banquito en el que me sentaba, quietesita, mientras tía María conversaba.
Recuerdo la vez que nos quedamos a dormir. Nosotros, papá, mamá, mi hermano y yo siempre nos quedamos en casa de tío Yingo, pero una vez, sólo una vez, me quedé en casa de tía Rosita, con tía María. Recuerdo esas sabanas blanquísimas, las fundas, almidonadas, y ese perfume…a glicinas.

Cuando voy a Guido y veo la casa no puedo verla como ustedes, yo la huelo fresca, a patio recién regado, a malvones y a glicinas.

Me quedé en el tiempo interior, con la sonoridad de sus voces, con la alegría en esa cocina, con el verde de las puertas de la rinconera, con las sabanas almidonadas, con el viejo y querido Poly, con la Ita, siempre alocada riendo a destiempo y a carcajadas.
Una de las últimas veces que visité la casa, me detuve, en la habitación, entrando por el zaguán, a la derecha, allí estaba la buena tía abuela Rosita, ya muy viejita, por la ventana entre abierta se veían las rejas, que hoy me han dicho están en las ventanas del Museo.
A tío Yingo dejamos de verlo cuando se mudo a Maipú, él mantenía con los tíos y con papá correspondencia, así fue como llegó la noticia de su casamiento, alguna foto y tantos etcéteras.
Vuelvo a mirar estas viejas fotos y me detengo en Tía Nata, chiquita, con su cabello encrespado y esos moños, es la niñita de la izquierda. La miro y escucho a Don Abel Cepeda decir, al verla acercarse cruzando la plaza… “si hay una santa en este pueblo, esa es Natividad Madrid de Seresini" ¡Que mujer buena! exclamó Don Abel y con una reverencia la saludó ¡Buenas Tardes Señora! Y ella, con esa sonrisa permanente, le respondió, apoyando su mano sobre el brazo de mi padre: "vio usted qué que lindo Abelito la preciosa visita de los primitos", y dirigiéndose a papá agrego "los espero mis queridos, esta noche con una picadita”; todo en diminutivo, todo chiquitito. Tenía razón Don Abel, nunca de su boca se pudo oír un reproche, una queja, una critica. Una verdadera cristiana, nuestra querida e inolvidable tía Nata.
Así eran los moradores de esa casa de la esquina, que ustedes hoy ven tapera, que en mi memoria es un laberinto de recuerdos, donde la imagen de la buena Baty empujada por el viento, con su guardapolvo sobre el brazo rumbo a la salita de primeros auxilios que describe mi padre, se superpone con la caramelera llenita de dulces cristalitos de menta... "sirvase uno hijta, sirvase una mi reinita".

Esa casa que yo recuerdo pegadita a la Unión Telefónica, frente al Taller del querido Julio Vera, fue la casa Madrid-Brigñole cuando Guido era otro Guido, cuando los recuerdos y las nostalgias eran de otros, cuando la muerte era ajena y tan lejana.

Hoy un desconocido nombró a un Madrid, habló de Maipú... el tiempo interior giro las nanecillas del reloj y la memoria hizo el resto.

viernes, 2 de noviembre de 2007

viernes, 5 de octubre de 2007

Las Mirabilis de Don Abel...

Sorprendida escuchaba a Alejo durante un almuerzo en casa, cuando contaba, con mucha pasión, una increible historia sobre Don Abel y las "reina de la noche", como él las llamaba...

Decía "el Negro" que cuando Don Abel mateaba en el Puesto de Cepeda, ahi a escasos metros de la casa de mis viejos, no solo observaba la naturaleza, que siempre le guiñaba un ojo sino que también se le ocurrían nuevas experiencias para su tierra... siempre plantó mirabilis, de color fucsia, tirando a bordó, traía los gajos prendidos y las plantaba en el campo, cuando parecía que la planta tomaba fuerzas para empezar a crecer y perfumar las nochecitas de primavera, las mirabilis se secaban... Así, muchas veces, sistemáticamente las mirabilis de Don Abel, se secaban...
Hasta aquí, nada es sorprendente, no todos tenemos la misma suerte con las plantas, de hecho yo nunca pude tener "cretonas" porque siempre se me morían, y no porque no las cuidara, en fin...
Alejo retomó la historia, luego de tomar un trago para seguir animando el alma, entonces la cosa se puso interesante. Contó que por debajo de un tímido huequito, en aquella casa blanca donde descansan nuestros muertos, crece una desfachatada e impune "reina de la noche".
Y si, en todos los cementerios crecen flores, pensamos todos, acodados en la mesa, atentos al relato.
Alejo prosiguió diciendo: -¡Es increible! y no lo van a creer pero, por una abertura en la tierra, entre el cemento y la granza, en la tumba de papá, crece una enorme "reina de la noche" todas las primaveras.
A quienes no conocíamos la historia de que a Don Abel se le secaban las Mirabilis que plantaba no nos pareció sorprendente y Alejo aclaró la sorpresa expresando su desconcierto sobre estas cosas que la naturaleza y la sobrenaturaleza nos acercan para hacernos reflexionar.
Las Mirabilis de Don Abel, impecables, sin cuidados, sin riegos, sin caricias; acuden cada primavera desde su propio centro para recordarle que trascendemos a nuestra vida y que aunque ya no estemos, aún nuestros deseos pueden hacerse realidad.

La vida no le dio a Don Abel las Mirabilis que deseaba, pero quizá alguien las riegue en silencio, alguien les hable por él, alguien les corte los hierbajos dañinos y se las regale cada primavera para recordarle que aún después de haber vivido pudo tener sus "reina de la noche"...

Cuando pasen por la tumba de Don Abel, párense a contemplar las mirabilis, acarícienlas, háblenles quizá desde sus pétalos podamos decirle a él cuanto lo quisimos...

jueves, 4 de octubre de 2007

La Mirabilis

Primavera las “Buenas Noches, o Damas de Noche”, se han adueñado de mi jardin favorecidas por esta lluvia han desbordado con total impunidad los canteros; mientras las circunscribo, recuerdo que la primera vez que alguien las nombró "Mirabilis" fue Don Abel Cepeda… " me ha dicho un amigo que las llaman Mirabilis", dijo mientras recordaba que cuando era chico, en esas noches serenitas y llena de olores… “ entre sueños, distinguía la fragancia sutil de esas florcitas".
Don Abel Cepeda, solía decir frases cargadas de poesia como… “la dulzura de los atardeceres pampas”, … o recitar a León Felipe, o a Almafuerte de un tirón, o plagiarlo para jaranear con mi padre… como en este pedacito de papel por él manuscrito que mi papá guardó entre sus cosas, aquí se los dejo, la letra de Don Abel Cepeda y la de Madrid viejo, juntas… y aquí va la anécdota, estaban en la cocina de casa charlando los dos… y Don Abel desafiando la memoria de mi padre pidió una hoja de papel y escribió “ Si te caes 10 veces te levantas otras 10-otras 100, otras 5oo, no serán tus caídas tan violentas ni por ley serán tantas” entonces lo entregó para que mi padre lo leyera, conocedor de la memoria del amigo. Madrid, corrigió como se observa en el papelito y con lápiz.
-¡Estas viejito, pero todavía tenés memoria Negro, dijo Cepeda... y le quito el papel para continuar escribiendo “Eso decía Almafuerte. Ahora yo pienso de acuerdo a vos, (a mi no) que se equivocó Almafuerte Son caídas para siempre” y se lo devolvió a mi padre… y la cocina de Belgrano se llenó de risas.
Ese, Don Abel, era el mismo que despidió a nuestro abuelo Bernabé Madrid con estas palabras.
"Dolorosa misión la mía; despedir para siempre al amigo que se vá, en este caso más aún, por que más que un amigo se nos va un padre. Pareciera que el destino, como en la antigua mitología griega; para festejar el día de la tradición, eligiera en su holocausto su victima dilecta, y así esa madrugada fatal para nosotros nos lo arranca de la vida. Con el se apaga uno de los auténticos fogones de la tradición que irradiara por tantos años su luz y su calor. Don Bernabé; que allá en el cielo junto a tus familiares y amigos encuentres en las dulzuras de los atardeceres pampas, tu hermoso caballo overo, y en él galopando por los pagos de la tranquilidad y la paz; quiebre el pampero el ala de tu sombrero negro y nos deje ver desde aquí abajo tu sonrisa de siempre".

Entonces, cuando una viaja en el tiempo, vuelve a leer estas cosas, mira alrededor… comprende por que los Madrid decidieron en su momento que "el recado del abuelo Bernabé y sus banquitos de cadera volvieran a Gral. Guido y quedaran en manos de los hijos de Don Abel Cepeda"

Vuelvo al Jardín, a mis plantas, a controlar "las Mirabilis", y te dejo el espacio María Bernarda, para que nos cuentes a todos, la historia de esa plantita de Mirabilis que regresa cada primavera, a nuestro Gral Guido, abriéndose paso entre escombros para perfumar el silencio.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Decir Guitarra, en Gral. Guido,es decir Valentin Prunes.

La noche del lunes 24, mientras escuchaba en la Iglesia a las alumnas de guitarra, recordé esta foto y entre los acordes que crecían en la acústica de la Iglesia, remozada, linda como pocas veces la ví… los escuche decir, llegó el tiempo, buscá la foto, mostrala… y aquí está, enmarcada en la nostalgia. Ella cuenta historias… muchas, muchísimas ¡Gente de Guido!, tíos, abuelos, primos, amigos. Todos ustedes tienen a algún conocido en esta foto ¡Ayúdennos a contar las historia de ésta y otras tantas fotos! Ustedes son los protagonistas… yo, solo una heredera.

domingo, 26 de agosto de 2007

Sumándome al recuerdo...

Hice una larga pausa después de recordarlo, tragué saliva, enjugué una lágrima y cerré los ojos, lo vi, sentado a la mesa de casa alguno de los tantos sábados que iba a almorzar con Macacho, contando sus anécdotas, todos en silencio, escuchando con admiración tanta experiencia y tanta entrega... luego venían las risas, de la mano de las anécdotas de Parroca, que había trabajado con Tota y fue como de la familia para los Stea.
Pancho estuvo en algunos de los momentos más lindos de mi vida, cuando me recibí de maestra me regaló una agenda negra que todavía atesoro junto a una hermosa dedicatoria, allá por sus últimas épocas de doctor, y lo quise siempre como a un abuelo porque fue el que trajo a mi papá al mundo.
Pancho también estuvo en mis momentos de dolor, cuando a mi viejo le tocó partir, ahí estaba, con la palabra más precisa y la mirada más tierna, con sus explicaciones simples sobre las cosas más complicadas. Y también estuvo para coserme ese día que me mordió el perro, ¡me hizo una estética!, hoy miro las heridas y ni se notan, y recuerdo su mirada madura, en el primer consultorio de la Sala, mientras enhebraba la aguja de suturar con su paciente forma de trabajar, esa tranquilidad propia de los que saben lo que hacen.
Pancho no escuchaba bien, es cierto, pero yo llegué a pensar que podía leer el alma, él sabía lo que a uno le pasaba y tenía el remedio para todo, o casi todo, y si no lo curaba, por lo menos lo aliviaba.
Su responsabilidad y su entrega lo guardaron en mi corazón como un modelo a seguir, habitualmente lo recuerdo y lo pienso, se me vienen a la memoria algunas frases muy puntuales, algunos tonos de su voz y alguna mirada desde sus ojos cristalinos, llenos de ejemplo, saturados de historia, ricos de sabiduría y colmados de amor por los demás.
Lamentablemente, Pancho no tuvo la vejez que merecía, de haber sido por mi, lo hubiera conservado en una cajita de cristal, pero las instituciones son injustas y algunos hombres también, su espíritu de lucha y de servicio no claudicó hasta los últimos instantes, su ideología siempre estuvo intacta, Pancho mereció más, de alguna manera alguien debería haberle devuelto todos los pedazos de vida que dejó en el camino en pos de la vida de los demás. De alguna manera, Pancho mereció un lugar mejor. Pero como por suerte todavía nos queda la memoria, todos los que realmente lo valoramos podemos eternizarlo como ejemplo en el corazón del pueblo al que entregó su tiempo y sus virtudes, al que volvió cuando venía volviendo y al que lo seguirá cobijando en el latir de algunos corazones memoriosos.
Vaya un abrazo imaginario para Pacho Stea, un hombre que jamás voy a olvidar, un abuelo que me regaló la vida.

El Caduceo de Esculapio

“Homenaje a Francisco Stea” dice el titulo de la nota aparecida en Semana Maipuense, y por supuesto leo también la nota referida a la inauguración del museo y veo la foto donde aparece Marilu Gascue, mi prima, flamante Presidenta de la Asociación Amigos del Museo. Pero vuelvo y releo la nota “Homenaje a Francisco Stea”, al Dr. Stea… ¿saben?, desde que puso un pie en Guido atravesó la galería de la casa Madrid, y se aquerenció en la cocina decía mi tío Rogelio Madrid cuando recordaba esos años, aquí compartió junto a los Madrid, charlas, sueños, bromas, baraja. Aquí al calor del fogón levo una amistad que duro por siempre. “Por que los verdaderos amigos no necesitan verse todos los días”, decía mi padre, era suficiente encontrarse a la pasada por Dolores, en una consulta después de una tragantona que mando a mi hermano a la cama, en la casa de los Gascue, allí estuvo el Dr. Stea, atendiendo al pacientito y recordando esos años en Belgrano 356.

Aquí les dejo esta foto, tomada en los primeros años cuando Francisco Stea (Pancho, el Negro) llego a General Guido siguiendo los consejos de Esculapio (dios de la medicina para los romanos, para los Griegos, Asclepio)
… “Piénsalo bien mientras estás a tiempo. Pero sé indiferente a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud; si sabiendo que te verás muchas veces solo entre fieras humanas, tienes el alma lo bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido; si te juzgas suficientemente pagado con la dicha de una madre que acaba de dar a luz, con una cara que sonríe porque el dolor se ha aliviado, con la paz de un moribundo al que acompañas hasta el final; si ansías conocer al hombre y penetrar en la trágica grandeza de su destino, entonces hazte médico, hijo mío”
Y fue así, llegó Médico, y para todos fue el Doctor Stea, el Médico del pueblo, y saben a partir de ahora cuando llegue a Guido en la parcela N° 1 de la manzana 25 , en el pino que se encuentra detrás de la ermita de Ceferino Namuncurá he de ver El Caduceo de Esculapio, La vara de ciprés, la fortaleza y la solidez ética en la que se debe apoyar el médico que es a la vez un instrumento de unión entre el cielo y la tierra y la serpiente, que representa el misterio de la vida y de la muerte, en suma la sabiduría, la prudencia y la prevención, tres atributos de un buen médico. Este es el verdadero símbolo de la medicina, no el que estamos acostumbrados a ver en la actualidad, la vara alada en la que se enroscan dos serpientes, ese es “el caduceo de Hermes” dios de los viajeros, comerciantes, ladrones, oradores, escritores, protector de la fecundidad y del trato social; mensajero entre los dioses, conductor de las almas de los muertos al inframundo y hacedor de las conexiones entre ambos mundos.
Entonces a partir de ahora, cuando mire el pino de la entrada a nuestro pueblo, veré El Caduceo de Esculapio y recordaré al medico, que conocí hace tantos años, que como la inmensa mayoría de los Médicos de este país no trabajo como Médico, fue un médico cumpliendo su vocación con todas las implicancias y obligaciones que el ejercicio de la profesión conlleva. Mi recuerdo para el Doctor Francisco Stea.

jueves, 26 de julio de 2007

Tantos años como anécdotas...



General Guido- Año 1982
Bajo la parra, mi hermano y yo le ayudabamos a soplar las velitas de aquellos jóvenes sesenta...
hoy ya son ochenta y dos...
Mar del Plata, 26 de Julio de 2007
Desde este corazón… desde el Sudeste, desde un extremo frío del Océano, desde la resaca del Mar Argentino, con su malestar invernal envuelto en las sales del recuerdo, con algún barco perdido en su lejanía, con sus vientos arremolinando inviernos, desde aquí, en esta costa que besa el agua congelada, me transporto…toco con una mano la vera escarchada de la laguna que transformada en un hilo plateado y parejito la mañana derrite con su tímida tibieza.
Hoy Humberto Guebara, mi abuelo, cumple 82 pirulos, ochenta y dos abriles, más guidenses que las gallaretas y mi corazón está mirando a su mesa, con una fuente de sorrentinos caseros, amasados a la siesta del día anterior, para que oreen… travesuras de la vejez… aburrimientos pueblerinos… costumbres que no se pierden… una torta con velitas blancas, como todos los años… y como todos los años… alguien que falta, pero es esa gente que está siempre, aunque falte, aunque no toque el timbre, aunque no llegue a decir feliz cumpleaños, aunque no se siente a la mesa…
El pueblo tiene fantasmas, algunos son aquellos de los que ya no están, otros aquellos de quienes los enviamos a hacerse presentes porque no podemos ir, fantasmas que nos representan y cuando vuelven nos dicen al oído que cumplieron con llevar el beso encomendado, nos traen una caricia y un olor del hogar impregnado en la solapa de la camisa, nos transmiten la felicidad que no pudimos presenciar, entonces sentimos que es como haber estado, es como haberse sentado a la mesa, como haber cantado el feliz cumpleaños y como haber abrazado… mi fantasma me ha hecho sentir que hoy estuve, me ha hecho cree que caminé con mi abuelo de la mano por la vera de la laguna, juntando pedacitos de escarcha mientras me mostraba las gallaretas que dormían en los pajonales y mientras su vida coleccionaba un año más para continuar sumando historia, enriqueciendo este pueblo que me permite cosas insólitas aunque esté lejos, me permite soñarlo y mandarle mi fantasma para poder sentarme en la falda de mi abuelo, con las trenzas revueltas por la friolera de julio y decirle: ¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!

viernes, 25 de mayo de 2007

Estoy repasando

nombres en los fragmentos de este viejo padrón de 1928, que los tíos Madrid guardaron por años. Marilu, me recordaba cada vez con más insistencia
–Gesio, busca el padrón, tenes que encontrarlo, busca, tiene que estar, ellos lo guardaban en… y me indicaba lugares posibles, en casa.
No hace mucho, el padrón reapareció, lo encontró mi hermano y junto a otras cosas, lo dejo sobre mi mesa de trabajo, donde se apilan papeles, fotos, objetos que los tíos cuidaban con recelo y que los regresaban a los años vividos en su pueblo, Gral. Guido. Yo estaba ocupada, así que me demore un rato en revisar lo que mi hermano (Jorge) había dejado, ¡sorpresa! al abrir la tapa negra del pequeño cuaderno índice y encontrar esos “pedacitos”, prolijamente archivados del viejo padrón.
Aquí está, General Guido, con calles numeradas. 18 entre 9 y 10 Vivian los Madrid Bernabé mi abuelo clase 1873, figuran empadronados los tíos Rogelio Félix (1905) Horacio Urbano (1903) y Tulio Nicasio (1906). Se encuentran dos Gascue, uno Juan Pablo Clase 1907 ubicado en 13 entre 15 y 16, el otro José Fermín Clase 1899 cuartel 1.o.
Tropiezo con un Gari Albino clase 1860 ubicado en 18 e 10 y 11.
Me detengo en los oficios, varios…Hojalatero ubicado en 1 esq.12 clase 1888 Picolli Emilio Dante. Hornero, Barragán, Martín Andrés Clase 1885, ubicado en 17 entre 3 y 4
Hacendados entre otros muchos, Mapelli Tomas Francisco Clase 1867 cuartel 1.o.
Cepeda, Juan Antonio Clase 1895 cuartel 1.o; Ithurriage, Juan Clase 1898 Cuartel 6.o
Criadores como José Ramón Jaurena Cales 1884 ubicado en 17 e/ 2 y 3.
Comerciantes entre otros, Landi Bernardino Clase 1891) 1 esquina 9.
Panadero Costas Francisco Clase1903 10 e/ 18 y 19
Martiniano Barragán clase 1877 ubicado en 17 e/ 4 y 5. Agricultor
Profesionales Bazzigalupi, Ricardo Clase 1886 1 esq. 10 Escribano
Viturro José Clase 1888 calle 10 esq. 18 P.U Médico
Periodista Clemente Raimundo Clase 1880 1 e/ 3 y 4
Jornaleros Yriarte Jacinto Clase 1886 1 e/ 12 y 13 - Arias Juan Clase 1889, La Quinua.
Peón de Campo Larraulet Ignacio Clase 1873 Cuartel 1.o
Empleado Torme Prudencio Clase 1907 esquina 19.
Herrero Loubet Enrique clase 1897 1 e/7 y 8 y en la misma dirección figura Juan Loubet.
Carpintero Marcelino Loubet, clase 1894 y se lo ubica en 1 e 8 y 9. Setenta y nueve años han pasado y ese maravilloso oficio “Carpintero” sigue ligado al apellido Loubet, ahora Francisco (Pancho).
Pintor Landaburu, Juan Anselmo Clase 1907 e/2 y 3.
Cortes, Reina Floro Clase 1882 ag. Policía 19 e/ 10 y 11
Los apellidos mutan y las personas viven en la misma casa, es el caso de Tróullet, Carlos Remigio Clase 1906 calle 7 entre 1 y 18 y Trullet Arturo clase 1889 en la misma dirección. La aclaración te la dejo a vos, María Guebara. Y te cuento que figura un Guevara (con v cortita como escribía tu apellido mi padre) Guevara Pedro Clase 1878 13 e/ 1 y 17. ¡Tarea para el próximo encuentro Amiga!
Bueno, aquí está el viejo padrón que cumplió este año sus primeros setenta, aquí está para ser consultado. Son frágiles piecitas, de un rompecabezas y nosotros “herederos de la nostalgiade la familia Madrid” vamos a entregar al archivo del futuro museo, cuando llegue el momento. Aquí están los nombres de abuelos, padres, tíos, Gente de Guido, que se aprestaban a elegir democráticamente, al igual que ustedes, ellos también tenían sueños.
“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).