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martes, 20 de abril de 2010

"Cosas"


El volumen caído que los otros

Ocultan en la hondura del estante
Y que los días y las noches cubren
De lento polvo silencioso. El ancla
De Sidón que los mares de Inglaterra
Oprimen en su abismo ciego y blando.
El espejo que no repite a nadie
Cuando la casa se ha quedado sola.
Las limaduras de uña que dejamos
A lo largo del tiempo y del espacio.
El polvo indescifrable que fue Shakespeare.
Las modificaciones de la nube.
La simétrica rosa momentánea
Que el azar dio una vez a los ocultos
Cristales del pueril calidoscopio.
Los remos de Argos, la primera nave.
Las pisadas de arena que la ola
Soñolienta y fatal borra en la playa.
Los colores de Turner cuando apagan
Las luces en la recta galería
Y no resuena un paso en la alta noche.
El revés del prolijo mapamundi.
La tenue telaraña en la pirámide.
La piedra ciega y la curiosa mano.
El sueño que he tenido antes del alba
Y que olvidé cuando clareaba el día.
El principio y el fin de la epopeya
De Finsburh, hoy unos contados versos
De hierro, no gastado por los siglos.
La letra inversa en el papel secante.
La tortuga en el fondo del aljibe.
Lo que no puede ser. El otro cuerno
Del unicornio. El Ser que es Tres y es Uno.
El disco triangular. El inasible
Instante en que la flecha del eleata,
Inmóvil en el aire, da en el blanco.
La flor entre las páginas de Bécquer.
El péndulo que el tiempo ha detenido.
El acero que Odín clavó en el árbol.
El texto de las no cortadas hojas.
El eco de los cascos de la carga
De Junín, que de algún eterno modo
No ha cesado y es parte de la trama.
La sombra de Sarmiento en las aceras.
La voz que oyó el pastor en la montaña.
La osamenta blanqueando en el desierto.
La bala que mató a Francisco Borges.
El otro lado del tapiz. Las cosas
Que nadie mira, salvo el Dios de Berkeley.

Jorge Luis Borges. (1899-1986)

Cosas. El oro de los tigres 1972

http://sololiteratura.com/bor/borobras.htm

jueves, 3 de septiembre de 2009

"...el amor se cocina entre el sueño y las ollas"


Tanto apetitoso comentario, trajo a mi memoria unos versos de A. Tejada Gomez. Recordé haberlos copiado sobre la contratapa de alguno de esos libros que relegué hace muchos años. “Entonces volveremos a tu casa y mi casa. / Entraremos callados a la sabiduría. / Yo hablaré con el viejo de huelgas y salarios / Y tú entrarás al templo breve de la cocina”
La memoria externa, a la que estoy conectada, me ayudó y aquí quedan con la recomendación de hacer una visita a la página del autor


“Me voy, estoy campante, soy la lengua del fuego,
pero cuando fundemos la casa frente al sol,
cuando entremos desnudos a tu cuerpo y mi cuerpo,
tendremos que saber cómo se cuecen habas,
cómo se pica el ajo, cómo se asa un pescado
para que nos amemos con los viejos rituales
que la sartén antigua escandaliza y fríe
otra vez, otro día, otro amor, otro fuego
y nos tenga paciencia porque somos muy jóvenes
y no nos damos cuenta que la vida se quema.
Entonces volveremos a tu casa y mi casa.
Entraremos callados a la sabiduría.
Yo hablaré con el viejo de huelgas y salarios
Y tú entrarás al templo breve de la cocina.
Y allí, sencillamente, como pollos mojados,
Iremos aprendiendo a saborear la vida.
Ese día sabré que el vino toca fondo
Y en tus ojos maternos reirá la cebolla:
Volverás de allí dentro trayéndome una lágrima
Vegetal y profunda de mujer jubilosa.
Todos nos reiremos del laurel hacia arriba,
Desde la flor del tuco al estofado orondo,
porque somos tan torpes que recién entendemos
que el amor se cocina en el sueño y las ollas.”

Armando Tejada Gomez El canto popular de las comidas. 1974

“Sustraido” de La Peña del colorado

viernes, 15 de mayo de 2009

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores,

Everness Jorge Luis Borges (1899-1986)

jueves, 5 de marzo de 2009

"la fotito"

Hay textos que son mágicos, que no se olvidan, que están ahí, sosteniendo recuerdos. Eso me sucede con:

Desmiento de Nira Etchenique
Abuela, no les creas.
Es posible que vengan a decirte
que olvidé las plantas de tu patio,
que ya no tiemblo de miedo en los zaguanes,
y ni siquiera canto.
También levantarán la sombra
de algún amor que anduve asesinando,
en esos tiempos de naufragios galerías,
y sótanos y oscuridad. Y basta.
Insistirán diciendo que he crecido,
que no reparto a ciegas la sonrisa,
que tengo un juicio claro de las cosas,
un estatuto de vivir a plazos,
y tantos otros modos positivos.
No les creas, abuela,
no he perdido mis salvajes costumbres,
sigo amando el fantasmal perfil de los otoños,
los eclipses en marzo,
la encendida tierra que engendró tu muerte,
y el áspero color de los limones.
Suelo llorar porque sí,
porque me duele regresar entre mendigos por las noches,
envenenada de perros y en silencio.
Además me sigo enamorando.
En síntesis, abuela, no he cambiado,
sólo la soledad un poco más madura,
y una violencia nueva y la tristeza.
Pero vos sabés, abuela, corresponde.


Más de Nira Etchenique
http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=14

La primera vez que leí, a Nira, fue hace muchos años, una tarde de marzo como ésta de hoy, en un diario que alguien dejo olvidado sobre un asiento del tren que me regresaba a Banfield, mientras leía repasé el patio, las plantas del pequeño departamentito que durante algunos años habían ocupado mis tíos. Instintivamente, cuando el tren se detuvo en la estación. tome el diario para mostrarle la poesía a tía María. Cuando llegue a casa había olor a tostadas, mi papá era el especialista en hacer tostadas, pero los mates se tomaban en el departamento Nº 2, pasillo al fondo, la casa de los tíos.
Entre mate y mate conte lo que me había pasado -el recuerdo del patio de Palacios- Entonces, María, sin pereza alguna, fue en busca de las cajas repletas de fotos, y las volcó sobre la mesa, revolvió, revolví, revolvimos hasta encontrar "la fotito", y me la dio, desde entonces está conmigo, es una foto especial, mágica, tiene el olor de las tostadas con manteca, ecos de voces antiguas, la risa de Tuly... y puede en el momento menos esperado darme ese empujón, sacarme al patio y confirmarme que aún “no he perdido mis salvajes costumbres”






domingo, 15 de febrero de 2009

Barbucho

¿Te acordás, Barbucho?
Si no jue un domingo, le pasa raspando...
Yo estaba en mi rancho, masticando un pucho
desos quen la boca dejan gusto amargo,
cuando vos llegaste, ¡yo ni sé de dónde!
y a partir dentonces comenzó el milagro.
¿Te acordás, Barbucho?
Ahí no hicieron falta las presentaciones
como en tantos casos necesita el hombre
pa dentrar en tratos,
ni las referencias o el pedir de informes,
que al final de cuentas sirven pa clavarnos.
Me jue suficiente saber quen las patas
tráibas la flojera de un trotiar muy largo
y leer en el arco de tus costillares
lo quescribe el hambre cuando ses honrado.
¿A qué más informes?
¿Y acaso vos mesmo no llegaste al rancho
sin más referencia que la de tu istinto,
que te iba diciendo que el dueño era un gaucho?
Y ya ve, mi perro: dende aquél entonces
llevamos cumplido cerquita del año
sin quentre nosotros haiga "un más" o "un menos"
pa echarnos en cara, como los crestianos.
¿Dice que me debe? ¡No piense zonceras!
¿Qué vale ese güeso que le habré alcanzadoo
esa matra vieja que tiré en el suelo
pa que su osamenta descanse en lo blando?¡
Conteste, Barbucho! ¿Qué vale esa sobra?
¿Qué vale esa nada si yo la comparo
con ese desvelo que pone en las noches
pa cuidar lo poco que queda en mi rancho,
con esa confianza que tiene en su dueño,
con esa pacencia que sigue mis pasos
y ese gusto sonso de ir tragando tierra
cada vez que salgo montao a caballo...
No me mire ansina, ni mueva esa cola
como quien no quiere seguir escuchando;
que ya ando con ganas, amigo Barbucho,
de soltar los rollos que tiene mi lazo.
Esa tardecita, cuando usté llegaba,
yo tenía una cuenta pa cobrar, de "algo"...
de algo que se cobra solamente en sangre
y a la vez se paga con encierro de años.
Y usté se me vino como un viejo amigo;
me miró a los ojos tal vez barruntando
la soncera grande que cometería
si me doy el gusto de ir a buscarlos,
y meneó la cola como pa decirme:
"No se pierda, amigo, por tan poca cosa;
si nada se gana con dir y matarlos".
¡Me valió el consejo! Aura ya soy otro.
Soy capaz de verlos y seguir de largo.
¡Y eso porque pienso, mi amigo Barbucho,
que ha de ser muy fiero tener que separarnos!

Boris Elkin. Bs. As.Chivilcoy 1905-1952

sábado, 31 de enero de 2009

A veces la vida nos mira desde una vieja foto

A veces / nos miramos en silencio /
la vida y yo / a veces duele, duele /
blanca, / lenta. Se hunde en la carne /
como una botella vacía se hunde en el /
estanque / que la va llenando.
A veces , en silencio, llora /
y algo sagrado brilla en el mundo /
en silencio, reverbera en las palabras.
A veces la Vida. Hugo Mujica
Para los que queremos a Guido, continúan “afligiendo” algunos comentarios publicados en el Blog de TN y la Gente.
“Cada uno de nosotros ha arrojado por lo menos una piedra para destruir lo que tuvimos y lo que pudimos tener…” Arturo Humbero Illia

El 28 de junio de 2008 recordé aquí otro 28 de junio, el de 1966, elegí entonces un fragmento del libro EL TESTAMENTO DE ILLIA de Rodolfo Terragno
“Todos somos culpables y, cuando todos son culpables, nadie lo es. Esta argentina no es el país que queremos… Cada uno de nosotros ha arrojado, por lo menos una piedra para destruir lo que tuvimos y lo que pudimos tener… En este punto todos somos indemnes…No pensemos esta indemnidad… No le tengamos miedo a la ley, que es la única autoridad no totalitaria…No tengamos miedo ante nada. Luchemos, yo no digo con generosidad: luchemos con sentido de responsabilidad. No nos quedemos con odios… No son buenos, ni el odio ni el temor. Hagamos política… valientemente, si cabe la palabra… Creo que de esa manera podemos marchar…”.
En esta dirección encontraran el libro que pueden bajar a su computadora.
http://www.terragno.org.ar/pdfs/El%20Testamento%20de%20Illia.pdf

El 13 de septiembre de 2008 María Bernarda en su Blog también recordó al Ex Presidente Illia y colgó esta foto.


Ing. Juan José Barbieri (Maipú). Humberto Esteban Guebara (Coco) el papá de María Bernarda y el Ex Presidente Dr. Arturo Humberto Illia.

Hoy termina enero, se acorta el camino, octubre está cerca. Es éste un año político por donde lo miremos. Llevamos 25 años ejerciendo la democracia, parecen muchos, pero en la historia son apenas minutos. Para llegar a este tiempo hubo otro tiempo que no deberíamos olvidar.
Para lograr el país justo que queremos es necesario recuperar la ética, es imperioso restablecer el diálogo, y rescatar esos valores que nunca envejecen solidaridad, honestidad, honradez política. A veces la vida nos mira desde una vieja foto... y algo sagrado brilla y en silencio reverbera en palabras.

sábado, 17 de enero de 2009




Guido esta convulsionado por la denuncia aparecida en TN y La Gente, no es para menos al tema lo atraviesa todo. Pudo pasar en cualquier otro lado, puede estar pasando en otro lugar, de hecho esta sucediendo pero en Guido y por aquello de la pertenencia duele más, huele peor. Algunos comentarios muestran un nivel de falta de educación que asustan. De metida me puse a opinar y salí escaldada, No por falta de boca, me calló, soy vieja y aprendí que no enferma lo que entra por la boca, sino lo que de ella sale, a mi no me gusta que me ofendan, menos ofender. Seguramente se sorprenderían si abro los archivos, no se salva nadie, puedo establecer las líneas de parentescos de casi todos, hasta de mis propios parientes. Repitiendo una vez más al gran Abelardo Castillo “Siempre he pensado que los pueblos son de vidrio, las paredes de las casas, quiero decir. Todo se ve a través de ellas. Todo el mundo sabe todo de todos, y lo que no se sabe se imagina o se inventa.” La que espera. El Espejo que tiembla Seix Barral Biblioteca Breve 2005.
Volvamos al tema que desato la discordia en "los Guidos" La Pileta del Polideportivo Municipal un problema, un olvido, una vergüenza que tiene solución y que seguramente entre todos dialogando (no con agravios como hasta ahora) la encontraran. Desde aquí, sin interferir, ayudare, si es que me lo piden… por ahora me quedo leyendo al Maestro Don Mario Benedetti


Estar en paz

Estar en paz no significa
dejar los odios en la cueva
y tapar los remordimientos
que todavía nos acosan
estar en paz es un delirio
que perseguimos en los sueños
y al que no siempre damos caza
antes que el sol nos despabile
a veces puede consistir
en una tarde de reposo
cuando miramos un paisaje
que intenta abandonar el marco
o también cuando desciframos
un jeroglífico del tiempo
y comprobamos que por suerte
sobrevivimos todavía
estar en paz / qué buena cosa
si fuera un riesgo permanente
y nos miráramos las palmas
limpias de culpas y perdones
la paz con paz es la aventura
más seductora de este limbo
especialmente cuando surge
como un epílogo de guerra

sábado, 1 de noviembre de 2008

La Libertad

Hoy mientras leía la última entrega del cuaderno de Gabriela, la viajera amiga de Diego, publicado en La Matera. Debo decir que las tres entregas fueron magnificas.
Esta tercera que tituló “Experiencia”, trajo a mi memoria las clases de francés de mi bachillerato, cuando Madame Beatrice leía “Liberté”, y traduje sin dudar, treinta y nueve años después “j’ecris ton nom, escribo tu nombre” .
Madame hubiera dicho “¡très bien mademoiselle!” y me hubiese aprobado con lo justo, como al resto del curso. Escaso vocabulario, pero suficiente para entender el pedido "Ne me quitte pas" de Jacques Brel.
Yo dije ¡Muy bien, gracias a Diego, gracias a Gabriela ¡me reencontré con Paúl Éluard y con Madame Beatrice!

Libertad
En mis cuadernos de escolar
en mi pupitre en los árboles
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.
En las páginas leídas
en las páginas vírgenes
en la piedra la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.
En las imágenes doradas
en las armas del soldado
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.
En la selva y el desierto
en los nidos en las emboscadas
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.
En las maravillas nocturnas
en el pan blanco cotidiano
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.
En mis trapos azules
en el estanque de sol enmohecido
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.
En los campos en el horizonte
en las alas de los pájaros
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.
En cada suspiro de la aurora
en el mar en los barcos
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.
En la espuma de las nubes
en el sudor de las tempestades
en la lluvia menuda y fatigante
escribo tu nombre.
En las formas resplandecientes
en las campanas de colores
en la verdad física.
escribo tu nombre.
En los senderos despiertos
en los caminos desplegados
en las plazas desbordantes
escribo tu nombre.
En la lámpara que se enciende
en la lámpara que se extingue
en la casa de mis hermanos
escribo tu nombre.
En el fruto en dos cortado
en el espejo de mi cuarto
en el cuenco vacío de mi lecho
escribo tu nombre.
En mi perro glotón y tierno
en sus orejas levantadas
en su patita coja
escribo tu nombre.
En el quicio de mi puerta
en los objetos familiares
en la llama de fuego bendecida
escribo tu nombre.
En la carne que me es dada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.
En la vitrina de las sorpresas
en los labios displicentes
más allá del silencio
escribo tu nombre.
En mis refugios destruidos
en mis faros sin luz
en el muro de mi tedio
escribo tu nombre.
En la ausencia sin deseo
en la soledad desnuda
en las escalinatas de la muerte
escribo tu nombre.
En la salud reencontrada
en el riesgo desaparecido
en la esperanza sin recuerdo
escribo tu nombre.
Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir nací para conocerte
para cantarte
Libertad.
Paul Éluard
Poeta Francés 1895 -1952

lunes, 13 de octubre de 2008

Dos poesías de Juan Carlos Pirali

MI LAZO
1
El recuerdo “desenroya”
historia de un viejo lazo,
que fue bandera en mi brazo
en ardua tarea “crioya”.
“Presiya”, yapa y “argoya”,
cuero crudo bien “sobao”
el tiempo dejó “grabao”
“meyas” de rudos eventos;
fuerte cuerda de seis tientos
con un prolijo “trenzao”.
2
Prenda de usanza campera,
herramienta de trabajo,
fiel servidor a destajo
“hermanao” a la asidera.
En la cancha de carrera
fue sentencia de llegada,
tensión en cada “pialada”
potenciada en los revuelos,
al encerrar dos brazuelos
en el hueco de su armada.
3
En cada brazada quieta
el tiempo desvira sueños,
de futuros halagüeños
y el vacío de esa meta:
“pial de volcao”, de paleta,
de revés, por sobre el anca,
corto tiro de payanca
invitando a echar verija,
“P’a” que aprisione de fija
las manos de una potranca.
4
El más indómito toro
no pudo con sus tirones,
cuando firme en los garrones
un palenque fue mi moro.
Lazo que tanto valoro
por aguantar la exigencia,
hoy lo guardo en mi querencia
cual reliquia pa’ la suerte,
hasta que corte la muerte
los tientos de mi existencia.


1º) Juan Carlos Pirali (DOLORES) con “Mi lazo”
2º)Raul Menéndez (Nueve de Julio) “La mejor herencia”
3º) Alicia Pérez (Bragado) con “Recordando el pasado”
MENCIONES:
Pablo Gallastegui (DOLORES) con El mate de mi rancho; Walter Rago (Bragado) con “El abuelo Don José”; Ovel Merlo (Mar del Plata) “Te falta hablar”
Entrega de premios: 30 de agosto en Bragado


PAYADOR

Payador, verbo y esencia
de repentinas canciones,
émulo de las tensiones
de provenzal ascendencia;
su literaria presencia
en América fulgura,
sus versos sin escritura
de meditante fermento,
afirman con fundamento
el valor de una cultura.

Con sus églogas creativas
en la décima espinela,
galopan en la vihuela
las expresiones nativas;
en sus coplas reflexivas
hay sentimiento y entrega,
con su música andariega
canta la trova rimada,
y rondan en su payada
Juan sin Ropa y Santos Vega.

Corre en sus líricas venas
sabia de argentinos trazos,
cuando el cordaje en sus brazos
incita en criollas verbenas;
de pretéritas escenas,
rancho, posta, pulpería,
a otra escenografía
de fina y lujosa alfombra,
en grandes urbes asombra
con su inspirada poesía.

Aguerrido en el embate
de los arduos contrapuntos,
sobre polémicos puntos
de acalorado debate;
cronista, docente, vate,
de sabiduría profunda,
y cuando su idea funda
vuelca en bordonas y primas,
el patriotismo hecho rimas
con su producción fecunda.

Andador de mil caminos,
resero de criollos versos,
triunfador en universos
urbanos y campesinos;
en valiosos pergaminos
muestra su gloria bizarra,
y para honrar esa garra,
vibra en el tenso cordaje,
el digno y justo homenaje
del canto de una guitarra.

Juan Carlos Pirali.
Los versos que acaban de leer han recibido un premio en Tandil ¡Felicitaciones Juan Carlos!

viernes, 12 de septiembre de 2008

A pedido, vuelve Pedro Boloqui

Desvirando


Si alguna vez los recuerdos
Con un pesar me acorralan;
Pensando en tus ojos negros
Vuelvo a ganar las bagualas.

Es, como si algo me diera,
No se que fuerzas extrañas,
Para empujar, puerta afuera,
Las amarguras del alma.

Recoje el poncho la pena,
Prende el candil la esperanza,
Y el corazón, abre huella,
Con la sonrisa más gaucha.

Vuelvo a templar con cariño
Las cuerdas de mi guitarra,
Punteo,de vicio,un estilo,
O endulzo alguna vidala.

Canto, y al oirme, en los Moyes,
Canta también la Calandria,
Y hasta el Zorzal me responde:
Sólo tu trino me falta…

Y mientras en el fogón
Se hacen brasitas de Tala,
La pava y el cimarrón
Parece que te esperarán!

Pedro Boloqui
Viento Arriba 1940 Imprenta “Baltar” de Ferretti Hnos y Cia. Chascomús.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Homenaje a nuestras maestras

Maestra

De la mano de Dora mi maestra primera
comencé los palotes y logré con paciencia
llegar a las palabras con tenaz insistencia
que alentó con su empeño de manera sincera.

Evoco de esos días su prestancia señera
brindando convencida su probada eficiencia
para educar segura de legar su experiencia
porque dentro sentía vocación verdadera.

Rememoro en el tiempo las mañanas de invierno
cuando el viento pampero parecía escarchado­;
el vasito de leche por ella convidado

tenía la tibieza de su calor materno.
¡Maestra de los años de apacible inocencia
mi corazón te ofrece la mayor deferencia!

He dejado que en versos fluya del sentimiento
en un canto sencillo la noble gratitud
para aquella que un día alumbró el conocimiento
que grabado en el alma perdura en plenitud.

Norma Ester Montenegro

martes, 12 de agosto de 2008

"La poesía es un arma cargada de futuro"

- Esto no es de Benedetti Ma, señalaba mi hija mientras releía un texto de los tantos que llegan vía e-mail, esos que se reenvían, sin leer.
- Cómo atribuirle esto a quien escribió:
“La palabra ojalá es como un túnel o un ritual por los que cada prójimo intenta ver lo que se viene /pero ojalá propiamente dicho sigue habiendo uno solo / aunque para cada uno sea un ojalá distinto”

Mientras la escuchaba ese domingo supe que algo había hecho bien en la difícil tarea de ser mamá, le había dejado siempre al alcance de su mano la poesía. “un arma cargada de futuro” y traje a la memoria aquellos versos de Gabriel Celaya “No es una poesía gota a gota pensada. / No es un bello producto. No es un fruto perfecto. / Es algo como el aire que todos respiramos / y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. / Son palabras que todos repetimos sintiendo / como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. / Son lo más necesario: lo que no tiene nombre / Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.”

El pasado domingo cuando leí en Critica Digital éste Ojalá de Marío Benedetti, recordé aquel, otro Ojalá de su autoría publicado en “La vida ese paréntesis”. Seix Barral. 1997 y no dudé en cortar y pegar.

Ojalá

Ojalá está después del horizonte
pero hay otro al alcance de la mano
cuando uno tiene ganas de ser alguien
y sueña con no estar equivocado

dice ojalá sin mirarse al espejo
para no entristecerse con motivo
sin mendigar lo que no se consigue
y tampoco dar algo por perdido

ojalá conquistemos la razón
en el escándalo de la conciencia
y ejerzamos el derecho a la vida
de ojos abiertos o sin darnos cuenta

ojalá que las muertes del camino
no se nos cicatricen en el alma
y armemos el futuro aunque sepamos
que el fin está en la puerta de la casa

ojalá que en el cándido arrabal
o en cualquier recoveco del otoño
más que confiado y menos que exigente
nos espere el amor / el generoso

Anoche, como todas las noches hablamos por teléfono mi hija y yo. Le comenté que Critica había publicado algunos poemas del último libro de Benedetti. “Testigo de uno mismo”. Le cuento entonces, que tengo ganas de traer el recuerdo de aquel domingo y este nuevo Ojalá a la Gallineta. Se ríe, sabe que estoy pidiendo su permiso.
- Estás autorizada Ma, pero nada de fotos advierte.

Cuando nos despedimos me dice: - Má, además de “Espejos” de Galeano, cuando vaya a casa te llevó el de Benedetti. ¿Si?

Algunas cosas cambiaron, ayer era yo la que compraba libros para ella. Otras en cambio no admiten “cismas”


sábado, 24 de mayo de 2008

Jorge Luis Borges...para que más


Elegía del recuerdo imposible

Qué no daría yo por la memoria
De una calle de tierra con tapias bajas
Y de un alto jinete llenando el alba
(Largo y raído el poncho)
En uno de los días de la llanura,
En un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
De mi madre mirando la mañana
En la estancia de Santa Irene,
Sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Que no daría yo por la memoria
De haber combatido en Cepeda
Y de haber visto a Estanislao del Campo
Saludando la primera bala
Con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
De un portón de quinta secreta
Que mi padre empujaba cada noche
Antes de perderse en el sueño
Y que empujó por última vez
El catorce de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
De las barcas de Hengist,
Zarpando de la arena de Dinamarca
Para develar una isla
Que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(La tuve y la he perdido)
De una tela de oro de Turner,
Vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
De haber sido auditor de aquel Sócrates
Que, en la tarde de la cicuta,
Examinó serenamente el problema
De la inmortalidad,
Alternando los mitos y las razones
Mientras la muerte azul iba subiendo
Desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
De que me hubieras dicho que me querías
Y de no haber dormido hasta la aurora,
Desgarrado y feliz.
Jorge Luis Borges

jueves, 3 de mayo de 2007

Un ángel trae esta zamba...

Mi viejo, Coco Guebara, nos dejó temprano, se fue sin pedir permiso, se escapó del pueblo para vivir en la memoria, se marchó con su valija de recuerdos, con un intenso calor en el pecho, con un amor inconmensurable en sus venas, con las manos y el corazón llenos de amigos, con sus ojos verdes llenos de nostalgias, con su garganta llena de coplas y con su espíritu repleto de risas.
Unos cuantos amigos lo recuerdan... unos tantos brindis se multiplican a su memoria...un centenar de veces sigo escuchando su nombre en boca de alguien... unas cuantas noches viene a acariciarme la frente para que me pueda dormir y en su ángel tierno trae el susurro de esta zamba que comparto con ustedes ...

PARA GUIDO

GUIDO MI PUEBLO NATAL
LUGAR DONDE NACÍ
SI MUERO LEJOS TUYO
BAJO TUS TIERRAS QUIERO DORMIR

GUIDO TE QUIERO CANTAR
HOY ME SIENTO FELIZ
HOY HE VUELTO A TUS CALLES
TUS VIEJAS CALLES DONDE CRECÍ

CUANDO ME VAYA Y TE DEJE
SABRÉ LO QUE ES SOLEDAD
COMO UNA ROSA EL RECUERDO
LAS FIBRAS DE MI ALMA TE RECUBRIRÁN

POR TUS CALLES PASEÉ
CON MI PRIMER AMOR
YO NUNCA TE HE DE OLVIDAR
LO LLEVO ADENTRO DEL CORAZÓN

CUANDO CAIGA LA NOCHE
JUNTO A MI SOLEDAD
YO TE ESTARE CANTANDO
PUEBLITO LINDO DE MI SOÑAR


MUSICA: VALENTÍN PRUNES
LETRA: HUMBERTO ESTEBAN GUEBARA (COCO)

Nuestra Laguna



La laguna muestra su magia al atardecer, saca a pasear todas las almas que cobija en sus aguas para llevarlas a sobrevolar un Pueblo quieto de nostalgias, las contiene y las mece en su espejo detenido en otros tiempos, acariciadas por las patas de las gallaretas que duermen sobre sus inmensos juncales. Los camalotes reflejan un sol de primavera...como una diapositiva veo aparecer toda mi infancia, siento su aroma, que trae desde adentro una ráfaga de barro y campo abierto.
La laguna acuna un sol cálido para dar paso a una enorme luna plateada... sus aguas saben de atardeceres, de almas, de guitarras y de amigos, y tuvieron la suerte de permanecer en la memoria de quienes no estamos, en el pasado de los que duermen en ella y en el presente de los que todavía se escapan a ver como se devora tarde a tarde los soles que la alumbraron.

miércoles, 2 de mayo de 2007

QUERENCIA

(A mi pueblo natal General Guido en la Prov. De Buenos Aires donde viví los años inolvidables de mi niñez y parte de mi Juventud.)

Yo he nacido en estos pagos
Por eso de tanto en tanto
Vengo a verlos... ando y ando
Y al recorrer la barriada
Me entristezco al ver que nada
De otros tiempos va quedando.
Muchos amigos se han ido
En el viaje sin regreso
Y la marcha de los tiempos
Va borrando a tranco lerdo
Lugares que en mi recuerdo
No habrán de morir por eso
Miro allá lejos la Iglesia
Donde nos catequizaban
Alta torre levantaba
Y una tarde, yo era chico
Se vino al suelo hecha añicos
Y en ruinas ella quedaba
Entre los ricos del campo
Y los humildes del pueblo
La levantaron de nuevo
Ayudando a su manera
Para que Guido tuviera
Su iglesia mirando al cielo.
En tus calles polvorientas
Jugué con otros purretes
Al trompo, a los barriletes
Y en noche de plata y luna
Pescamos en tu laguna
o desde tu viejo puente
Fuiste cuna de mis padres
Aquí formaron su nido
la iglesia que se vino
Al suelo haciéndose añicos
La unión de su amor bendijo
Y a Dios por eso bendigo.
Aquí emplumé de pichón
Después me largue a volar
Y en el rodar y rodar
Del mundo que he recorrido
Al lugar donde he nacido
Siempre quise regresar
Por eso te canto Guido,
Pueblo de mi mocedad
Si tu recuerdo se va
Borrando en tantas ausencias.
Para mi sos la querencia
Que nunca podré olvidar.
Leonardo Madrid 1962.-

“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).