“Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo” Julio Cortazar;
http://www.biblioteca.clarin.com/
Aqui encontraran cosas simples, nostalgia, añoranza, recuerdos personales. Fotos,Anécdotas,Relatos,Recetas de cocina de las abuelas,se amontonan en los estantes sombríos. Pasen,las puertas están abiertas.
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jueves, 10 de septiembre de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
Las ruinas circulares
Es uno de los primeros textos que leí de Jorge Luis Borges...
Nadie lo vio desembarcar en la unánime anoche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoran los incendios de antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo dios no recibe honor de los hombres. El forastero se tendió bajo el pedestal. Lo despertó el sol alto. Comprobó sin asombro que las heridas habían cicatrizado;
El texto completo en:
http://www.escribirte.com.ar/destacados/3/borges/textos/319/las-ruinas-circulares.htm
Nadie lo vio desembarcar en la unánime anoche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoran los incendios de antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo dios no recibe honor de los hombres. El forastero se tendió bajo el pedestal. Lo despertó el sol alto. Comprobó sin asombro que las heridas habían cicatrizado;
El texto completo en:
http://www.escribirte.com.ar/destacados/3/borges/textos/319/las-ruinas-circulares.htm
jueves, 13 de agosto de 2009
"La Aroma"
VFlor dorada que entre espinas
Tiene trono misterioso,
¡Cuánto sueño delicioso
Tú me inspiras a la vez!
En ti veo yo la imagen
De la hermosa que me hechiza,
Y mi afecto tiraniza,
Con halago y altivez.
El espíritu oloroso
Con que llenas el ambiente,
Me penetra suavemente
Como el fuego del amor;
Y rendido a los encantos
De amoroso devaneo
Un instante aspirar creo
De tus labios el dulzor.
Si te pone ella en su seno,
Que a las flores nunca esquiva,
O te mezcla pensativa
Con el candido azahar,
Tu fragancia llega al alma
Como bálsamo divino
Y yo entonces me imagino
Ser dichoso con amar.
Esteban Echeverría 1805-1851
Autor de El Matadero, crudo realismo que muestra el odio en la época de Rosas, y que junto a La Cautiva y del Dogma Socialista son lo más conocido de su obra.
Tiene trono misterioso,
¡Cuánto sueño delicioso
Tú me inspiras a la vez!
En ti veo yo la imagen
De la hermosa que me hechiza,
Y mi afecto tiraniza,
Con halago y altivez.
El espíritu oloroso
Con que llenas el ambiente,
Me penetra suavemente
Como el fuego del amor;
Y rendido a los encantos
De amoroso devaneo
Un instante aspirar creo
De tus labios el dulzor.
Si te pone ella en su seno,
Que a las flores nunca esquiva,
O te mezcla pensativa
Con el candido azahar,
Tu fragancia llega al alma
Como bálsamo divino
Y yo entonces me imagino
Ser dichoso con amar.
Esteban Echeverría 1805-1851
Autor de El Matadero, crudo realismo que muestra el odio en la época de Rosas, y que junto a La Cautiva y del Dogma Socialista son lo más conocido de su obra.
jueves, 19 de febrero de 2009
Más Consejos del Viejo Irala
II
Le dio otro besito al frasco
y ya azunbao por la tranca,
manotio su barba blanca
y sacudiendo las clinas
dentro a recordar las chinas
que había levantado en ancas
Aquí ande me ves, -me dijo-
las tuve a tuitas menas:
alazanas y morenas,
querendonas y bagualas,…
Los disgustos de las malas
me los pagaron las güenas.
Por ellas donde he llegado
hice rayar las lloronas,
y les cante en las bordonas
las causas de mis tormentos…
De galopiar contra el viento
se me han ladiao las caronas.
Pero aquel tiempo paso,
y ya viejo y cascarudo
como lomo de peludo
que anda escarbando en la arena
Solo me queda la pena
de haberme gastado al ñudo
Sin enbargo te he de señalar
pa asigurar tu confianza,
y si de oirme no se cansa
tu atención, precuraré
darte um resuello de fe
a no voltear tu esperamza
Las mujeres se parecen
lo mesmo que las estrellas
pero, en hallándose ente ellas
la prienda de nuestro amor,
siempre será la mejor
y más bella entre las bellas.
Mas no te fiés sin enbargo,
aunque te digan: Te quiero
debes probarle primero
la firmeza en sus deberes…
palabras de las mujeres
son palabras de pulpero
Aplicada al disimulo
nadie sabe lo que siente,
y la mentira en su mente
puede más que la verdá:
se afirma en su falsedá
y es la verdá la que miente
Por eso nunca trates
de escarbar en la maraña
y si una duda te araña
dejála sin aclarar
porque más vale dudar
que conocer que te engaña.
Ansí es la mujer mirada
del derecho y del revés;
pero si vos la querés
no hagás caso de este viejo
y ráite de mi consejo
aunque lo llores dispués.
Una sóla es esta vida
Y aunque es una la verdá
a veces la falsedad
contra ella mesma se empaca
y es triste matar la vaca
de nuestra felicidá
III
Le dio otro beso al porrón
hasta dejarlo tecleando;
y quedo como buscando
un recuerdo en la mollera
Volvió a manotear la pera
y ansí le siguió pegando:
Yo también quise entre tantas
a una china con tiernura,
y sentí tal amargura
el día que se me jué,
que a dos brazadas llegue
del corral a la locura.
Como es posible canejo,
-dije al probar su mudanza-
que haiga burlao mi confianza
sin darme tiempo a pensar?
y ya emprencipié a chairar
el fierro de la venganza.
Yo te he de encontrar a tiro
pa raboniarte la trenza
y has de pagar mi vergüenza
con la tuya ¡La gransiete!
Encerrado en ese brete
naide sabe lo que piensa
Pero Dios que es trenzador
que sabe trenzar muy fino
la ladio de mi camino
pa evitar el encontron…
¡Bien haiga tu protección
boyero de mi destino!
Tranco a tranco y sin pensarlo
templé mi propio sonido
hasta que ya de perdido
dentó el querer aflojar,
y me largue a galopiar
por los campos del olvido.
Por eso ensisto, cachorro
y aguantá que me denbande;
nunca dejes que te mande
el entripado del rencor
será muy grande el amor
pero el olvido es más grande
Pensá pues projundamente
y no lo tomés a broma
que por mucho que nos coma
esa peste endemoniada
la venganza más honrada
es la que nunca se toma.
Le dio otro besito al frasco
y ya azunbao por la tranca,
manotio su barba blanca
y sacudiendo las clinas
dentro a recordar las chinas
que había levantado en ancas
Aquí ande me ves, -me dijo-
las tuve a tuitas menas:
alazanas y morenas,
querendonas y bagualas,…
Los disgustos de las malas
me los pagaron las güenas.
Por ellas donde he llegado
hice rayar las lloronas,
y les cante en las bordonas
las causas de mis tormentos…
De galopiar contra el viento
se me han ladiao las caronas.
Pero aquel tiempo paso,
y ya viejo y cascarudo
como lomo de peludo
que anda escarbando en la arena
Solo me queda la pena
de haberme gastado al ñudo
Sin enbargo te he de señalar
pa asigurar tu confianza,
y si de oirme no se cansa
tu atención, precuraré
darte um resuello de fe
a no voltear tu esperamza
Las mujeres se parecen
lo mesmo que las estrellas
pero, en hallándose ente ellas
la prienda de nuestro amor,
siempre será la mejor
y más bella entre las bellas.
Mas no te fiés sin enbargo,
aunque te digan: Te quiero
debes probarle primero
la firmeza en sus deberes…
palabras de las mujeres
son palabras de pulpero
Aplicada al disimulo
nadie sabe lo que siente,
y la mentira en su mente
puede más que la verdá:
se afirma en su falsedá
y es la verdá la que miente
Por eso nunca trates
de escarbar en la maraña
y si una duda te araña
dejála sin aclarar
porque más vale dudar
que conocer que te engaña.
Ansí es la mujer mirada
del derecho y del revés;
pero si vos la querés
no hagás caso de este viejo
y ráite de mi consejo
aunque lo llores dispués.
Una sóla es esta vida
Y aunque es una la verdá
a veces la falsedad
contra ella mesma se empaca
y es triste matar la vaca
de nuestra felicidá
III
Le dio otro beso al porrón
hasta dejarlo tecleando;
y quedo como buscando
un recuerdo en la mollera
Volvió a manotear la pera
y ansí le siguió pegando:
Yo también quise entre tantas
a una china con tiernura,
y sentí tal amargura
el día que se me jué,
que a dos brazadas llegue
del corral a la locura.
Como es posible canejo,
-dije al probar su mudanza-
que haiga burlao mi confianza
sin darme tiempo a pensar?
y ya emprencipié a chairar
el fierro de la venganza.
Yo te he de encontrar a tiro
pa raboniarte la trenza
y has de pagar mi vergüenza
con la tuya ¡La gransiete!
Encerrado en ese brete
naide sabe lo que piensa
Pero Dios que es trenzador
que sabe trenzar muy fino
la ladio de mi camino
pa evitar el encontron…
¡Bien haiga tu protección
boyero de mi destino!
Tranco a tranco y sin pensarlo
templé mi propio sonido
hasta que ya de perdido
dentó el querer aflojar,
y me largue a galopiar
por los campos del olvido.
Por eso ensisto, cachorro
y aguantá que me denbande;
nunca dejes que te mande
el entripado del rencor
será muy grande el amor
pero el olvido es más grande
Pensá pues projundamente
y no lo tomés a broma
que por mucho que nos coma
esa peste endemoniada
la venganza más honrada
es la que nunca se toma.
La Biblia Gaucha de Alberto Vacarrezza 1936 una joyita!
miércoles, 8 de octubre de 2008
Cuento Jasídico
Siempre hay algo muy viejo que resulta ser muy pero muy nuevo!!.Este es un hermoso cuento jasídico, siempre vigente y del momento.
La historia cuenta de un famoso rabino (Baal Shem Tov)Baal Shem Tov, era muy conocido dentro de su comunidad, porque sabían que era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que el Señor de las alturas escuchaba sus palabras cuando él hablaba.
En ese pueblo había una tradición muy especial:Todos aquellos que tenían un deseo insatisfecho o necesitaban algo que les resultaba difícil de conseguir, se dirigían a ver al rabino.Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y los llevaba a todos juntos, a un lugar muy especial; único; en el medio del bosque, que él conocía.Y ya en ese lugar; (nos cuenta la leyenda) que Baal Sem Tov armaba un fuego muy particular con ramas y hojas, y de una forma muy hermosa, y entonaba una oración tan silenciosa; como si fuera para poder oírla el mismo.
La leyenda, propiamente la leyenda, sigue... y dice: Que a Dios le gustaban esas palabras que Baal Sem Tov pronunciaba.Tanto se fascinaba con el fuego que armaba de esa forma tan particular, tanto quería esa reunión de gente; en ese lugar del bosque... que era imposible resistir el pedido de Baal Sem Tov y concedía todos los deseos de aquellos que allí se habían reunido.Cuando el rabino murió, los que con él se reunían se dieron cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal Sem Tov decía. Cuando allí, todos reunidos iban a pedir algo...(Pero conocían el lugar en el bosque y sabían como armar el fuego).
Siguiendo la tradición que Baal Sem Tov había instituido, una vez por año; todos aquellos que tenían necesidades y deseos no cumplidos, se reunían en ese mismo lugar del bosque, prendían el fuego, de la forma en que habían aprendido del viejo sabio... y, como no conocían las palabras, cantaban canciones, recitaban un salmo, o contaban algunas de sus cosas en ese mismo lugar alrededor del fuego.
Y sigue contando la leyenda: Que Dios disfrutaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque... y de esa gente allí reunida... que aunque nadie decía las palabras exactas; igual concedía los deseos a todos aquellos, allí reunidos.(El tiempo fue pasando, y la sabiduría se ha ido perdiendo de generación en generación)Y he aquí; que nos encontramos todos nosotros.
-Que no sabemos cuál es el lugar en el bosque.
-Que no sabemos cuales son las palabras...
-Que ni siquiera sabemos como encender el fuego, a la manera que el Viejo Rabino: Baal She Tov lo sabía hacer... Pero sin embargo, algo que si sabemos: (Conocemos esta historia; y conocemos este viejo y hermoso cuento)
Y la leyenda continúa narrando: Que a Dios le agrada tanto este cuento; que tanto, es lo que le gusta esta historia... Que sólo basta que alguien la cuente; y alguien la escuche... para que El se dé por complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos aquellos que leemos este hermoso cuento, a todos aquellos que escuchamos estas hermosas palabras, y a todos aquellos que estemos compartiendo este momento!...Que se cumplan nuestros y vuestros deseos!!
(De esta manera nos damos cuenta que siempre hay una gran necesidad; a veces de contar; otras de escuchar; y muchas veces de compartir)
Recopilado por Manuel Rubacha
http://www.lavozylaopinion.com.ar/cgi-bin/medios/vernota.cgi?medio=lavoz&numero=febrero2003¬a=febrero2003-11
La historia cuenta de un famoso rabino (Baal Shem Tov)Baal Shem Tov, era muy conocido dentro de su comunidad, porque sabían que era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que el Señor de las alturas escuchaba sus palabras cuando él hablaba.
En ese pueblo había una tradición muy especial:Todos aquellos que tenían un deseo insatisfecho o necesitaban algo que les resultaba difícil de conseguir, se dirigían a ver al rabino.Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y los llevaba a todos juntos, a un lugar muy especial; único; en el medio del bosque, que él conocía.Y ya en ese lugar; (nos cuenta la leyenda) que Baal Sem Tov armaba un fuego muy particular con ramas y hojas, y de una forma muy hermosa, y entonaba una oración tan silenciosa; como si fuera para poder oírla el mismo.
La leyenda, propiamente la leyenda, sigue... y dice: Que a Dios le gustaban esas palabras que Baal Sem Tov pronunciaba.Tanto se fascinaba con el fuego que armaba de esa forma tan particular, tanto quería esa reunión de gente; en ese lugar del bosque... que era imposible resistir el pedido de Baal Sem Tov y concedía todos los deseos de aquellos que allí se habían reunido.Cuando el rabino murió, los que con él se reunían se dieron cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal Sem Tov decía. Cuando allí, todos reunidos iban a pedir algo...(Pero conocían el lugar en el bosque y sabían como armar el fuego).
Siguiendo la tradición que Baal Sem Tov había instituido, una vez por año; todos aquellos que tenían necesidades y deseos no cumplidos, se reunían en ese mismo lugar del bosque, prendían el fuego, de la forma en que habían aprendido del viejo sabio... y, como no conocían las palabras, cantaban canciones, recitaban un salmo, o contaban algunas de sus cosas en ese mismo lugar alrededor del fuego.
Y sigue contando la leyenda: Que Dios disfrutaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque... y de esa gente allí reunida... que aunque nadie decía las palabras exactas; igual concedía los deseos a todos aquellos, allí reunidos.(El tiempo fue pasando, y la sabiduría se ha ido perdiendo de generación en generación)Y he aquí; que nos encontramos todos nosotros.
-Que no sabemos cuál es el lugar en el bosque.
-Que no sabemos cuales son las palabras...
-Que ni siquiera sabemos como encender el fuego, a la manera que el Viejo Rabino: Baal She Tov lo sabía hacer... Pero sin embargo, algo que si sabemos: (Conocemos esta historia; y conocemos este viejo y hermoso cuento)
Y la leyenda continúa narrando: Que a Dios le agrada tanto este cuento; que tanto, es lo que le gusta esta historia... Que sólo basta que alguien la cuente; y alguien la escuche... para que El se dé por complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos aquellos que leemos este hermoso cuento, a todos aquellos que escuchamos estas hermosas palabras, y a todos aquellos que estemos compartiendo este momento!...Que se cumplan nuestros y vuestros deseos!!
(De esta manera nos damos cuenta que siempre hay una gran necesidad; a veces de contar; otras de escuchar; y muchas veces de compartir)
Recopilado por Manuel Rubacha
http://www.lavozylaopinion.com.ar/cgi-bin/medios/vernota.cgi?medio=lavoz&numero=febrero2003¬a=febrero2003-11
domingo, 28 de septiembre de 2008
Gato y Mancha

Ellos son mis dos caballitos de porcelana, muy pero muy antiguos. Nunca, los pierdo de vista. De chica, vidrio por medio, entre las copas del aparador, en el comedor de la casa de mis tíos; los caballitos de “loza” como los nombraba tía María, Gato y Mancha como los había bautizado yo, me esperaban “ramoneando”
-¿Qué hacen los caballitos María?
-Ramonean... “Cuando seas grande, te los voy a regalar”.
Y un día me los regaló. Son tuyos dijo, y yo me angustié, igualito que ésta mañana, cuando florero en mano, atropellada como de costumbre, pasé por arriba de mis caballitos, con las rosas, y casi que los pierdo. Pasado el sofocón, el sutil perfume de mis rosas me recordó “el cuento de verdad”. Ese relato que tanto le gustaba a mi primo Tuly.
Un, ¡dale Sigesio, (sólo él podía llamarme así) contá la historia de Gato y Mancha!, era suficiente para que yo iniciara el relato.
“Había una vez dos caballitos criollos, uno bayo oscuro, el otro overo manchado. Los abuelos, de ellos, de los caballitos, vinieron desde sur, donde hace mucho pero mucho frío. Un día, cuando eran ya grandecitos se fueron con un señor que se llamaba “Chifle” galopando, galopando con rumbo norte y llegaron a Nueva York. Mancha llegó a Nueva York, porque Gato se enfermó y tuvo que quedarse en otro país, pero no te pongas triste, lo cuidaron bien; escucha que sigue.
Tardaron como más de mil días pero ¡al fin llegaron!, porque eran criollos de ley. Mancha camino muchísimo, pero Gato también, pobrecito amigo, camino muchas “lenguas”. Después volvieron juntos “Chifle”, Gato y Mancha en un barco “grandioso” entonces, los llevaron de nuevo, a ver a su familia, mamá, papá y hermanos a la Estancia El Cardal, en Ayacucho.
- ¿Sabes dónde queda?
- ¿Nueva York? Preguntaba Tuly, que conocía bien la respuesta
- No, Ayacucho.
- ¿Dónde?, querida intervenía tía María
- Queda pegadito a Guido y tiene una placita con rosales, los más lindos y perfumados, que nunca, “jamás de los jamases” oliste.
-No seas bolacera Gesio, si vos no fuiste a Ayacucho.
-Yo no, pero mi papá sí, y él me lo dijo… y me va a llevar un día.
-¡Por supuesto que te va a llevar! sentenció tía María . Seguí con el cuento, querida.
-No, no es un cuento, no te dije pero que es de verdad. Me lo contó mí papá cuando fuimos a Lujan.
-¿A cuántas “lenguas” quedará Lujan, Sigesio? me interrogaba Tuly
Cuando iba a responder Tía María se interpuso:
-¡Si serás chiquilín, caracho!
-Seguí nenita, seguí con el relato, que es muy lindo.
-Mira que es triste eh! si te cuento lo que pasó, ¿no lloras?.
-Prometido, no lloraré, contame.
-Un día el señor “Chifle” fue de visita a El Cardal y silbo en la tranquera… y Gato y Mancha corrieron a saludarlo, relinchando de alegría. ¿Te gustó?
-¡Me encantó!, es un cuento de verdad, y es hermoso.
-Viste, dice mi papá que ellos no se habían olvidado del señor “Chifle”, él era su amigo, a los amigos no se los olvida nunca, “jamás de los jamases” .
-¿Y vos Sigesio cuándo viste, a Gato y a Mancha?. insistía Tuly
- Cuando fui a Lujan te dije… Pero ellos no están, porque están en los campos de Tata Dios, dónde van a descansar los caballitos cuando se hacen viejos.
-Entonces, no los viste.
-¡Sí, los vi! Tuly… pero no los vi "ramoneando". Pero los vi, son de maderita, están quietitos así y me quedaba en posición de estatua, (copiando la miniatura de porcelana, que me esperaba en el aparador del comedor) mientras “ramoneaba una masita”.
Tuly me pedía que repitiera la historia una y otra vez, hasta que una tarde descubrí el por qué de tanta aceptación.
“Chifle” no se decía así y la distancia recorrida eran leguas y no “lenguas” eso era el motivo por el cual mí querido primo, con su voz aguardentosa pedía:
-¡Dale Sigesio! contá el cuento de verdad, otra vez
-¡Chiquilin!, inolvidable y querido ¡chiquilín!
Mis caballitos de porcelana están sanos y “paciendo”, el cuento de verdad, a salvo del olvido y mis rosas… no serán aquellas de la Plaza San Martín de Ayacucho, pero perfuman.
¡Ah!, y la foto, la tomé con mi celular y hasta aprendí a subirla a Internet, ¡toda una hazaña!, insignificante si la comparo con las leguas recorridas por Gato, Mancha y Aimé Félix Tschiffely.
viernes, 5 de septiembre de 2008
"Todo se queda a esperar
de mi partida el regreso;
Cosas simples,pero es eso
Que no se puede olvidar!
Cosas que siempre han de estar
Con el recuerdo ingeridas,
Cosas que al verlas perdidas
Porque la huella las deja;
¡Cuanto más uno se aleja
Más cerca lloran sentidas!"
“Si Boloqui no hubiera decidido ya la publicación de sus poesías gauchas, de seguro lo habría hostigado para que lo hiciera.” Con esas palabras comienza el Prólogo de “Viento Arriba” que firma en Pila, San Antonio, Febrero 29 de 1940. Don Santiago H Rocca.
Polca E’ Damas.
Taba el baile que ardía! Y, ridepente,
Pa’anunciarnos la pieza, el guitarrero,
Dijo atando un pañuelo al clavijero:
“Polca e’damas”, pa’tuitos los presientes.
Hubo cierto murmuyo entre las mozas
Y enseguida domás, vide a las viejas,
Arrimarse la trompa a las orejas
Pa’decirse en secreto algunas cosas…
Nos paramos los mozos, por si acaso,
Y, ni bien arrancó, la “seguidora”.
Ya puertiaron las chinas como loras
Que las corren del nido a cascotazos!
¡Pucha! A mi me toco una alazancita
Que, altenderle la sarpa en los matambres,
S’hizo un arco lo mesmo que un alambre
Y se vino, golosa, más cerquita!
Dispués vino lo güeno; pa’los “dentres”
Sofrenó l’acordion, y el bastonero,
Dijo haciendole seña a los primeros
“A ver la rilación; ¡Salgan pal frente!”
Y hay domás, un mocito forastero
Que cayó a la oración con la tropiya
Dijo, echando pa´un hombro la goliya,
Del pañuelo bordao con tuito esmero:
“Aqu’istoy pa decirle, güena moza.
Que a diez leguas di aquí, pu el lau de Pila,
Teng’ un rancho sin dueña, ande tranquila
Viviría feliz… si es qu’es gustosa!”
Lo aplaudimos al gaucho y a “la güelta”,
Le habló ansina la moza entusiasmada:
“Yo no sé de rilación, pero… no es nada;
Si me quiere yevar… ¡Estoy risuelta!”
Y otra vez festejamos la ocurrencia,
Pero, al rato dispués, ya no jué broma:
La tropiya, el paisano y la paloma…
‘Se’bian hecho perdiz pa’otra querencia!
Pedro Boloqui
Viento Arriba. 1940 Imprenta “Baltar” de Ferretti Hnos y Cia. Chascomús.
Taba el baile que ardía! Y, ridepente,
Pa’anunciarnos la pieza, el guitarrero,
Dijo atando un pañuelo al clavijero:
“Polca e’damas”, pa’tuitos los presientes.
Hubo cierto murmuyo entre las mozas
Y enseguida domás, vide a las viejas,
Arrimarse la trompa a las orejas
Pa’decirse en secreto algunas cosas…
Nos paramos los mozos, por si acaso,
Y, ni bien arrancó, la “seguidora”.
Ya puertiaron las chinas como loras
Que las corren del nido a cascotazos!
¡Pucha! A mi me toco una alazancita
Que, altenderle la sarpa en los matambres,
S’hizo un arco lo mesmo que un alambre
Y se vino, golosa, más cerquita!
Dispués vino lo güeno; pa’los “dentres”
Sofrenó l’acordion, y el bastonero,
Dijo haciendole seña a los primeros
“A ver la rilación; ¡Salgan pal frente!”
Y hay domás, un mocito forastero
Que cayó a la oración con la tropiya
Dijo, echando pa´un hombro la goliya,
Del pañuelo bordao con tuito esmero:
“Aqu’istoy pa decirle, güena moza.
Que a diez leguas di aquí, pu el lau de Pila,
Teng’ un rancho sin dueña, ande tranquila
Viviría feliz… si es qu’es gustosa!”
Lo aplaudimos al gaucho y a “la güelta”,
Le habló ansina la moza entusiasmada:
“Yo no sé de rilación, pero… no es nada;
Si me quiere yevar… ¡Estoy risuelta!”
Y otra vez festejamos la ocurrencia,
Pero, al rato dispués, ya no jué broma:
La tropiya, el paisano y la paloma…
‘Se’bian hecho perdiz pa’otra querencia!
Pedro Boloqui
Viento Arriba. 1940 Imprenta “Baltar” de Ferretti Hnos y Cia. Chascomús.
viernes, 20 de junio de 2008
Algunos consejos de Martin Fierro
Que a veces las vuelve a hallar
Pero les debo enseñar
Y es bueno que lo recuerden
Si la vergüenza se pierde
Jamás se vuelve a encontrar
Los hermanos sean unidos,
Porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.
Respeten a los ancianos,
El burlarlos no es hazaña
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.
La cigüeña cuando es vieja
Pierde la vista, -y procuran
Cuidarla en su edad madura
Todas sus hijas pequeñas
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura
lunes, 2 de junio de 2008
¡Chicharrones!
“Grasa de cerdo, también se utiliza la de vaca, cortada en trozos pequeños que en una cacerola olvidaremos por un largo rato sobre fuego bien bajito. De vez en cuando les damos una vueltita, revolvemos, siempre con cuchara de madera. Al tiempo veremos flotar en el liquido unos pedacitos dorados he ahí los chicharrones. Colamos y listo para utilizar. ¡Que rico! Si no fuera por el colesterol.
Lo que traigo no hace mal, como pueden ver es un viejo librito Canciones-Bailes-Versos Gauchos y Biografias de los Grandes Payadores.
¿Su autor? J. Andrés González Pulido.
¿Años? Muchos.
Por Mi Patria y Por Mi Raza
Al Dr. Ezequiel P. Paz
Director de La Prensa
Peló su daga el paisano,
blasfemando una amenaza,
rayó el suelo con fiereza
con la punta de su arma,
y un fulgor como de odio
relampagueó en su mirada
Y dijo con voz tronante
¡¡Vayan saliendo los maulas!!
¡Sólo un silencio de muerte
respondió a toda su rabia;
ni un solo hombre de aquellos,
que poco antes bromearan,
copó el envite fierazo
de aquella vida machaza,
cuando su honor se fué al filo
de su bien templada daga!...
¡Naides hay!...rugió el paisano:-
¡Que quiera copar la banca!...
¡Salga pues el que hace un rato,
sobre mi patria tallaba!...
¡No hay que relinchar al cuete,
como trompeta en yeguada!
¡Al que se limpió la boca
con mi tierra y con mi raza,
vaya saliendo pá el medio
con su milonga de maula,
que naides ofende al ñudo,
mi bandera criollaza,
ni la tierra en que vivimos,
sin que mi daga le abra
por desbocao y sotreta,
mil bocas pá sus palabras!...
Nadie respondió; la gente
sin cruz, ni pelo, ¡orejana!...
se desparramó miedosa
como tropilla espantada.
El Gaucho fiero de un salto
se plantó en medio la cancha,
y dejando caer el brazo
clavó en el suelo la daga!...
A la nuca echo el sombrero
mostrando sus sienes blancas
y una enorme cicatriz
que en su frente culebreaba…
¡Vean la gloria que llevo
eternamente sin mácula;
la besó el fierro enemigo,
allá por Cancha Rayada!...
¡Sobre el mancarrón valiente
crucé las cumbres nevadas
siguiendo al gran San Martin
que dió libertad a otras patrias!...
Con el matungo cansado
desensillamos en Salta…
Donde Güemes pegó el grito;
¡Gauchos afirmen las lanzas!...
¡Y las tacuaras vibraron
enfurecidas sus cañas…
Independizando toda
la extensión de nuestra pampa!...
En Maipú y en Ayacucho.
de nuestros pingos los cascos
tronaron por esas tierras
persiguiendo derrotados.
En San Lorenzo, la gloria
ciño a su frente Belgrano
quien hacia el cielo lanzó
al galope su caballo,
volviendo envuelto en celeste
con una franja de blanco
y al Sol chispeando en su mano!...
¡¡Subió hasta Dios a buscar
La Bandera de los Gauchos!!...
Hoy los extranjeros tienen
las riquezas de mis pampas,
las llaves de su comercio,
las mujeres de mi raza.
La Justicia y los Gobiernos
es pura sangre agringada;
que no hay pá ellos hacienda
que tenga pelo ni marca!...
¡Aquí tuitos tienen todos;
sólo yo no tengo nada!...
¡Ustedes son para el queso;
sólo yo pá las patriadas!...
¡Pero el que hable un chiquito
Tan solo ANSI de mi patria,
de mi noble tradición
de la historia de mi raza,
que no sea pá rezarle
una oración con el alma,
lo voy a ensartar sin asco
con la punta de mi daga!...
Sólo un silencio profundo
fue la réplica al paisano,
quien desenclavando el arma
se fue arrimando al caballo,
que montó de un salto corto
cayendo en él horquetado
y afirmándole las riendas
lo talonió, y de un lonjazo
fue la señal pá que el pingo
partiera como un flechazo
¡Y a lo lejos parecía
que cabalgaba en sus ancas
como un trofeo machazo
lLa enseña celeste y blanca…!
¡La Bandera de los gauchos…!
Al Dr. Ezequiel P. Paz
Director de La Prensa
Peló su daga el paisano,
blasfemando una amenaza,
rayó el suelo con fiereza
con la punta de su arma,
y un fulgor como de odio
relampagueó en su mirada
Y dijo con voz tronante
¡¡Vayan saliendo los maulas!!
¡Sólo un silencio de muerte
respondió a toda su rabia;
ni un solo hombre de aquellos,
que poco antes bromearan,
copó el envite fierazo
de aquella vida machaza,
cuando su honor se fué al filo
de su bien templada daga!...
¡Naides hay!...rugió el paisano:-
¡Que quiera copar la banca!...
¡Salga pues el que hace un rato,
sobre mi patria tallaba!...
¡No hay que relinchar al cuete,
como trompeta en yeguada!
¡Al que se limpió la boca
con mi tierra y con mi raza,
vaya saliendo pá el medio
con su milonga de maula,
que naides ofende al ñudo,
mi bandera criollaza,
ni la tierra en que vivimos,
sin que mi daga le abra
por desbocao y sotreta,
mil bocas pá sus palabras!...
Nadie respondió; la gente
sin cruz, ni pelo, ¡orejana!...
se desparramó miedosa
como tropilla espantada.
El Gaucho fiero de un salto
se plantó en medio la cancha,
y dejando caer el brazo
clavó en el suelo la daga!...
A la nuca echo el sombrero
mostrando sus sienes blancas
y una enorme cicatriz
que en su frente culebreaba…
¡Vean la gloria que llevo
eternamente sin mácula;
la besó el fierro enemigo,
allá por Cancha Rayada!...
¡Sobre el mancarrón valiente
crucé las cumbres nevadas
siguiendo al gran San Martin
que dió libertad a otras patrias!...
Con el matungo cansado
desensillamos en Salta…
Donde Güemes pegó el grito;
¡Gauchos afirmen las lanzas!...
¡Y las tacuaras vibraron
enfurecidas sus cañas…
Independizando toda
la extensión de nuestra pampa!...
En Maipú y en Ayacucho.
de nuestros pingos los cascos
tronaron por esas tierras
persiguiendo derrotados.
En San Lorenzo, la gloria
ciño a su frente Belgrano
quien hacia el cielo lanzó
al galope su caballo,
volviendo envuelto en celeste
con una franja de blanco
y al Sol chispeando en su mano!...
¡¡Subió hasta Dios a buscar
La Bandera de los Gauchos!!...
Hoy los extranjeros tienen
las riquezas de mis pampas,
las llaves de su comercio,
las mujeres de mi raza.
La Justicia y los Gobiernos
es pura sangre agringada;
que no hay pá ellos hacienda
que tenga pelo ni marca!...
¡Aquí tuitos tienen todos;
sólo yo no tengo nada!...
¡Ustedes son para el queso;
sólo yo pá las patriadas!...
¡Pero el que hable un chiquito
Tan solo ANSI de mi patria,
de mi noble tradición
de la historia de mi raza,
que no sea pá rezarle
una oración con el alma,
lo voy a ensartar sin asco
con la punta de mi daga!...
Sólo un silencio profundo
fue la réplica al paisano,
quien desenclavando el arma
se fue arrimando al caballo,
que montó de un salto corto
cayendo en él horquetado
y afirmándole las riendas
lo talonió, y de un lonjazo
fue la señal pá que el pingo
partiera como un flechazo
¡Y a lo lejos parecía
que cabalgaba en sus ancas
como un trofeo machazo
lLa enseña celeste y blanca…!
¡La Bandera de los gauchos…!
jueves, 29 de mayo de 2008
Otro viejo libro
Impreso en Talleres Graficos Argentinos L.J.Rosso - Doblas 951 año 1936.
Comprado en librería Ulises Corrientes 579, hace más de setenta años.
Asi comienza Vacarezza describiendo al Viejo Irala
Era un viejito barbudo
que nunca podré olvidarlo;
los pelos sabían taparlo
de tal modo al infeliz
que pa verle la nariz
era preciso soplarlo
... Aqui van algunos consejos
Lo que menos cuesta hacer
Es lo que está mejor hecho;
Pa agrandarte en tu derecho
Ricordá esta cosa santa:
El lomo que más aguanta
Es el que cría más pecho.
De los flojos no hay historias
Y pa gupiar nunca es tarde;
Se priende en la base que arde
Hasta la leña mojosa…
Al lao de una güena moza
Ningún varon es cobarde.
Pero hay que ser perdonante
Contra toda acción ingrata
Por poca cosa no mata
Un hombre que se aprecea…
No por que el burro patea
Hay que cortarle la pata.
Acostumbrate a medir
El hambre por las raciones;
Ande hay harina a montones
Marchan de acuerdo los socios:
Cuando andan mal los negocios
Tuitas se vuelven cuestiones.
No hagas mal por hacer mal
Que esa es la pior chambonada;
Y afirmate en la cinchada
Dende la yerra a la esquila.
Una concencia tranquila
Será tu mejor almuada.
Asi comienza Vacarezza describiendo al Viejo Irala
Era un viejito barbudo
que nunca podré olvidarlo;
los pelos sabían taparlo
de tal modo al infeliz
que pa verle la nariz
era preciso soplarlo
... Aqui van algunos consejos
Lo que menos cuesta hacer
Es lo que está mejor hecho;
Pa agrandarte en tu derecho
Ricordá esta cosa santa:
El lomo que más aguanta
Es el que cría más pecho.
De los flojos no hay historias
Y pa gupiar nunca es tarde;
Se priende en la base que arde
Hasta la leña mojosa…
Al lao de una güena moza
Ningún varon es cobarde.
Pero hay que ser perdonante
Contra toda acción ingrata
Por poca cosa no mata
Un hombre que se aprecea…
No por que el burro patea
Hay que cortarle la pata.
Acostumbrate a medir
El hambre por las raciones;
Ande hay harina a montones
Marchan de acuerdo los socios:
Cuando andan mal los negocios
Tuitas se vuelven cuestiones.
No hagas mal por hacer mal
Que esa es la pior chambonada;
Y afirmate en la cinchada
Dende la yerra a la esquila.
Una concencia tranquila
Será tu mejor almuada.
sábado, 10 de mayo de 2008
Viejos libros
Para los amigos, que han preguntado por el "viejo" libro dónde encontré los versos que deje aquí el día jueves, respondo, y como corresponde aprovecho para agradecer a los asiduos concurrentes de La Gallineta - ya pasamos lss siete mil visitas- Entonces escaneo la tapa, para mostrarla. Aquí está
Selección Recitable. Poesia Gauchesca y Nativista.
el mismo que me permitio rescatar para La Quilmeña y Guidense, Laura Tredentti "Querencia de Yamandú Rodriguez"
En la primera hoja se lee
POPULIBRO DISA.Nº 3
Distribuidor en la Repíblica Argentina.
Capital Federal y Gran Buenos Aires
VACCARO Hnos. S.R.L.
Solis Nº 585
Interior: REYLA - S.A.I.C.I.F. y A.
Piedras 113 - Capital
Precio de venta al público m$n 70.00.
Editor responsable Distribuidora Ibana S.A, Paysandú 876 – Montevideo (R.O. del Uruguay). Hecho el Depósito que marca A.G.A.D.U. (Asociación General de Autores del Uruguay).
Se terminó de imprimir en imprenta Nueva Cork. Gobernador Viana 2272- Montevideo (R.O. del Uruguay)
Son varios autores y como no hay dos sin tres aqui va el tercero.
Tiento Sobao
De José Alonso y Trelles (El viejo Pancho) 1857-1924.
¿Quién jue el curioso
Que me dio este perro?
Naides; estos bichos, como el hombre zonzo
Cuando los halagan se dan ellos mesmos.
Jue en un mes de agosto de no se que invierno,
Muy pocos dias antes de morir el flaco
Mi cabayo overo.
Que cayo a mi rancho
Maltratado y rengo
Y clavo en las mías sus pupilas tristes
Sus pupilas yenas de sombra y misterio
¿Que de donde vendría?
¡Vaya uno a saberlo!...
¡Puede que viniese como yo del pago
De los desengaños y de los recuerdos!...
Le tire una achura
Y, aunque estaba hambriento
Sin hacerle caso me miro de un modo
Casi si dijera “ no vengo por eso”
Aunque sea zonzera,
Pensé yo por dentro:
¡Quien sabe estos bichos no sufren de amores,
Y como al cristiano, los matan los celos!...
Y viendo en tropiya
Venir mis recuerdos,
Le hice unas caricias, y, dende esa tarde,
Pa los dos alcanza mi pan y mi techo
Mientras tomo mate
S´echa cerca´el juego,
Y cuando al dormirse siento que soyoza
Como si al pasado lo volviese el sueño
Se enciende en la trenza
De mis pensamientos
Este tiento suave de tanto sobarlo:
“Mujeres y perros… tuitas son lo mesmo…”
De José Alonso y Trelles (El viejo Pancho) 1857-1924.
¿Quién jue el curioso
Que me dio este perro?
Naides; estos bichos, como el hombre zonzo
Cuando los halagan se dan ellos mesmos.
Jue en un mes de agosto de no se que invierno,
Muy pocos dias antes de morir el flaco
Mi cabayo overo.
Que cayo a mi rancho
Maltratado y rengo
Y clavo en las mías sus pupilas tristes
Sus pupilas yenas de sombra y misterio
¿Que de donde vendría?
¡Vaya uno a saberlo!...
¡Puede que viniese como yo del pago
De los desengaños y de los recuerdos!...
Le tire una achura
Y, aunque estaba hambriento
Sin hacerle caso me miro de un modo
Casi si dijera “ no vengo por eso”
Aunque sea zonzera,
Pensé yo por dentro:
¡Quien sabe estos bichos no sufren de amores,
Y como al cristiano, los matan los celos!...
Y viendo en tropiya
Venir mis recuerdos,
Le hice unas caricias, y, dende esa tarde,
Pa los dos alcanza mi pan y mi techo
Mientras tomo mate
S´echa cerca´el juego,
Y cuando al dormirse siento que soyoza
Como si al pasado lo volviese el sueño
Se enciende en la trenza
De mis pensamientos
Este tiento suave de tanto sobarlo:
“Mujeres y perros… tuitas son lo mesmo…”
martes, 1 de abril de 2008
La tierra, el suelo, el pueblo, el terruño
El terruño es la patria del corazón. De todos los sentimientos humanos, ninguno es más natural que el amor por la aldea, el valle o la barriada en que vivimos los primeros años. El terruño habla de nuestros recuerdos más íntimos, estremece nuestras emociones más hondas; un perfume, una perspectiva, un eco, despiertan un mundo en nuestra imaginación. Todo lo suyo lo sentimos nuestro, en alguna medida; y nos parece también, que de algún modo le pertenecemos, como la hoja a la rama. El amor al terruño existe ya en el clan y en la tribu, soberano en el horizonte exiguo de las sociedades primitivas. Ligado al medio físico desde que el grupo se adapta a la vida sedentaria, se acendra al calor del hogar. La consanguinidad lo alimenta y la amistad lo ahonda; la amistad lo extiende a todos los que viven en vecindad habitual. En el terruño se oyen las primeras nenias maternales y se escuchan los consejos del padre, se forman las intimidades de colegio y se sienten las inquietudes del primer amor; se tejen las juveniles ilusiones y se tropieza con inesperadas realidades; se adquieren las más hondas creencias y se contraen las costumbres más firmes. Nada en él nos es desconocido, ni nos produce desconfianza. Llamamos por su nombre a todos los vecinos, conocemos en detalle todas las casas, nos alegran todos los bautismos, nos afligen todos los lutos. Por ello sentimos en el fondo de nuestro ser una solidaridad intima con lo que pertenece a la aldea, el valle o la barriada en que transcurrió nuestra infancia. Ningún concepto político determina este sentimiento natural. Es necesario estimularlo con sugestiones educativas, por que es anterior a la escuela misma; se ama al terruño ingenuamente, por instinto, con espontaneidad. Es amor vivido y viviente, compenetración del hombre con su medio. No tiene símbolos racionales, ni los necesita; su fuerza moral es más honda, tiene sus raíces en el corazón. “Las Fuerzas Morales” José Ingenieros Buenos Aires, 1925
lunes, 10 de marzo de 2008
Marzo de 1883
¿Que pasaba hace 125 años en la provincia de Buenos Aires, en el país, en el continente, en el mundo? ¡Que sucesos trascendentes ocurrieron en el mes de marzo de hace 125? en el Partido de El Vecino. ¿Qué les parece si buscamos?. Eso sí , el día 28 ya tiene asignado el evento destacado, ese día dando cumplimiento a la Ley 1629 de la Legislatura Provincial quedo oficialmente fundado Nuestro Pueblo General Guido. ¿Buscamos?
Mientras esperamos, los invito a leer esta nota publicada en el Diario La Nacion en abril de 2001.-
http://www.lanacion.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=58481&origen=acumulado&acumulado_id
Mientras esperamos, los invito a leer esta nota publicada en el Diario La Nacion en abril de 2001.-
http://www.lanacion.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=58481&origen=acumulado&acumulado_id
lunes, 3 de marzo de 2008
Charlas de sobre mesa III
En la foto Deul Victoriano Madrid (Loro), fue tomada en la puerta de nuestra casa en Gral. Guido ¿año?, 1924 talvez 25, está dedicada de puño y letra a su mamá Isabel Algañaraz de Madrid.
La traigo hoy para ilustrar el relato que sigue. Uno de los tantos cuentos que abuelita inventaba para sus hijos y que mi papá y tía Maria decidieron un día recopilar. Por las tardes entre mate y mate, memoraban y pasaban al papel, más tarde entre risas y alguna lágrima los leian para mí. Pasados por el filtro de los tíos Mochi y Loro, con el último agregado Madrid Viejo (mi papá) quedaba autorizado a "martillarlos" en su vieja y destartalada Underwood.
De aquellas recopilaciones, hoy, rescaté para ustedes
El Toriano
Supo ser el caballo de Carmencito Bienvenido, un picazo, botas con delantal, incansable como el viento. Se habían encontrado en el claro de un montecito de tala espinudo, camino al saladero. El Carmencito andaba traveseando como siempre aquella tardecita. Pronto se hizo la noche, y ya no pudo salir del monte. Allí estaba “como ñandú en el cerco” cuando escuchó la voz.
-Perdió el rumbo y se me asustó Carmencito. No hay cosa más peor que espantarse en medio del monte. Que va para allá, que viene para acá y en un chis lechuza pierde el rumbo. Tiene que aquietarse "mijo". Sintió que le decía, pero no veía a nadie. El miedo ya le desbocaba el corazón cuando oyó el relincho, y un caballo se le apareció de la nada. Cogote de cisne, paradito frente a él.
-¡Cuanto tiene que aprender Carmencito! Dijo la voz. Cómo abriendo el camino, el caballo pasó junto a Carmencito.
-¡Sígame! ordenó. Y él, que del susto se había vuelto obediente, lo siguió sin un reclamo. Pronto salieron del monte, el cielo estaba estrellado y la luna hermosa redonda y brillante. En el claro, el caballo relinchó una y otra vez, corrió en círculos alrededor de Carmencito hasta que se detuvo frente a él, ahora sí podía verlo, lo tenía bien cerquita, ¡picazo botas con delantal! dijo el Carmencito en un ¡ay! de asombró y ¿es usté quien me habla?
-El mismo, respondió el picazo. Monte Carmencito ordenó el botas con delantal, que lo llevo pa` su rancho.
Carmencito estaba mudo, duro como piedra, no podía mover las piernas.
-Vamos repitió el Picazo, no me va a decir que me tiene miedo, y suavemente le dio ese empujoncito necesario. Ya en camino, el caballo se presentó.
Supo ser el caballo de Carmencito Bienvenido, un picazo, botas con delantal, incansable como el viento. Se habían encontrado en el claro de un montecito de tala espinudo, camino al saladero. El Carmencito andaba traveseando como siempre aquella tardecita. Pronto se hizo la noche, y ya no pudo salir del monte. Allí estaba “como ñandú en el cerco” cuando escuchó la voz.
-Perdió el rumbo y se me asustó Carmencito. No hay cosa más peor que espantarse en medio del monte. Que va para allá, que viene para acá y en un chis lechuza pierde el rumbo. Tiene que aquietarse "mijo". Sintió que le decía, pero no veía a nadie. El miedo ya le desbocaba el corazón cuando oyó el relincho, y un caballo se le apareció de la nada. Cogote de cisne, paradito frente a él.
-¡Cuanto tiene que aprender Carmencito! Dijo la voz. Cómo abriendo el camino, el caballo pasó junto a Carmencito.
-¡Sígame! ordenó. Y él, que del susto se había vuelto obediente, lo siguió sin un reclamo. Pronto salieron del monte, el cielo estaba estrellado y la luna hermosa redonda y brillante. En el claro, el caballo relinchó una y otra vez, corrió en círculos alrededor de Carmencito hasta que se detuvo frente a él, ahora sí podía verlo, lo tenía bien cerquita, ¡picazo botas con delantal! dijo el Carmencito en un ¡ay! de asombró y ¿es usté quien me habla?
-El mismo, respondió el picazo. Monte Carmencito ordenó el botas con delantal, que lo llevo pa` su rancho.
Carmencito estaba mudo, duro como piedra, no podía mover las piernas.
-Vamos repitió el Picazo, no me va a decir que me tiene miedo, y suavemente le dio ese empujoncito necesario. Ya en camino, el caballo se presentó.
-Hace tiempo que lo andaba buscando mi nombre es Toriano. Su Tata, tiene la razón usté ya es un mocito y debe prepararse para cuidar de la caballada, yo estoy aquí para convertirlo en mi discípulo, me oye.
Prendido a las crines de Toriano, Carmencito llegó al patio del rancho. Salió el padre, con el candil a la altura de los ojos, el Carmencito vio el enojo en esos ojos, salto del caballo y corrió a los brazos de su madre
-¿De donde viene, mi hijito? Me tenia muy angustiada dijo la buena de Eduviges
-¡De donde! grito Don Bienvenido, eso quiero yo saber, y antes de que respondiera agregó ¿y con caballo ajeno?.
Mientras le hacia un medio bozal al picazo y lo ataba a un poste, volvió a interrogarlo.
-¿De donde me dice que viene Carmencito?
-Del montecito de Tala. Tata.
-Como siempre traveseando masculló Don Bienvenido, agarrándolo de la oreja, diga que su madre está afligida que de no lo surto ¡caracho! ¡Que me ha salido ocioso Carmencito por que no aprende de sus hermanos, el Cirilo buen amansador, Cleto el mejor entropillador y usté nada, y pa' mal de males me viene esta noche con caballo robado ¡Caracho! Diga que su santa madre está afligida que sino lo surto ‘Caracho!
-¡Y por última vez ¿el caballo de donde lo sacó?.
-El me encontró y me trajo dijo Carmencito.
-Bolacero, no mienta, más. Mañana con las primeras luces vamos a devolver este Picazo, y usté y yo vamos a hablar ¡me oyo!
Por la mañana Carmencito se levantó temprano y al salir al patio vio como su padre rodeaba al caballo, con la galleta del mate en su mano izquierda.
- No tiene marca, mujer decía Don Bienvenido, entregándole el mate a la Eduviges que ya cebaba el siguiente.
-¿Dónde dice que lo encontró?
- En el monte de Tala, Tata, repitió Carmencito
- Me dijo que se llama Toriano
-¡No bolace, caracho!, mire que le va hablar el caballo, y me lo cuenta a mi que nadie mas que yo sabe de criollos en leguas a la redonda
-Él me lo dijo Tata.
-¡Pero que se ha creído usté, mocoso de mandinga! Y ya levantó el rebenque, para surtirlo. Fue entonces cuando relinchó el picazo, de un tirón corto la lonja que lo sujetaba al poste y vino derechito a pararse entre Don Bienvenido y el Carmencito… desde ese día, siempre juntos el Toriano y el Carmencito.
Todo lo que sabía Carmen Bienvenido de criollos, lo aprendió del Toriano y ¡sí que sabia de caballos!. Parecía un doctor cuando se baja en el patio de la estancia y el patrón preguntaba ¿Y Carmen que tenes para decirme?
-Si usted no dispone lo contrario patrón me lo voy a llevar al rocillo moro unos días.
-Hace nomás Carmen.
Y junto al Toriano marchaban con el rocillo de tiro. Cuando volvían el rocillo parecía otro.
-¿Cuánto decís que se te debe Carmen?.
- Nada patrón, todo lo ha hecho el Toriano, yo, solo soy su “Desipulo” Apoyaba la mano en el anca del animal sanado, y le daba una palmada cariñosa ¡vaya amigo!, ya sabe dónde encontrarme.
¡Carmencito! siempre con una ramita de pasto tierno en la boca y unas florcitas de paraíso, o de aromo, o de acacia o cualquier florcita en la oreja izquierda, montado en el Toriano salía con un hasta más ver patrón.
Nube en el ojo, Esparabana, Matadura de la cruz, Gabarro, Anca llovida, Galleta de rodilla, Curcuncho… De todo sabia Carmencito Bienvenido. ¿Caballo loco? En manos de Carmencito volvía hecho, manso y diestro. ¡Cuánto sabía el Carmencito, recordaban los abuelos que lo habían conocido. En las cuadreras, si el Carmencito no llegaba, el Pangare Buey no largaba. Y hasta sus hermanos mayores Cirilo y Cleto lo consultaban al respecto. Es que Carmencito parecía saber hasta lo que pensaban los ccaballos. Usaba un poncho que contaba se lo había regalado el mismísimo Yanquetruz la noche que el Toriano lo llevó a la toldería.
Prendido a las crines de Toriano, Carmencito llegó al patio del rancho. Salió el padre, con el candil a la altura de los ojos, el Carmencito vio el enojo en esos ojos, salto del caballo y corrió a los brazos de su madre
-¿De donde viene, mi hijito? Me tenia muy angustiada dijo la buena de Eduviges
-¡De donde! grito Don Bienvenido, eso quiero yo saber, y antes de que respondiera agregó ¿y con caballo ajeno?.
Mientras le hacia un medio bozal al picazo y lo ataba a un poste, volvió a interrogarlo.
-¿De donde me dice que viene Carmencito?
-Del montecito de Tala. Tata.
-Como siempre traveseando masculló Don Bienvenido, agarrándolo de la oreja, diga que su madre está afligida que de no lo surto ¡caracho! ¡Que me ha salido ocioso Carmencito por que no aprende de sus hermanos, el Cirilo buen amansador, Cleto el mejor entropillador y usté nada, y pa' mal de males me viene esta noche con caballo robado ¡Caracho! Diga que su santa madre está afligida que sino lo surto ‘Caracho!
-¡Y por última vez ¿el caballo de donde lo sacó?.
-El me encontró y me trajo dijo Carmencito.
-Bolacero, no mienta, más. Mañana con las primeras luces vamos a devolver este Picazo, y usté y yo vamos a hablar ¡me oyo!
Por la mañana Carmencito se levantó temprano y al salir al patio vio como su padre rodeaba al caballo, con la galleta del mate en su mano izquierda.
- No tiene marca, mujer decía Don Bienvenido, entregándole el mate a la Eduviges que ya cebaba el siguiente.
-¿Dónde dice que lo encontró?
- En el monte de Tala, Tata, repitió Carmencito
- Me dijo que se llama Toriano
-¡No bolace, caracho!, mire que le va hablar el caballo, y me lo cuenta a mi que nadie mas que yo sabe de criollos en leguas a la redonda
-Él me lo dijo Tata.
-¡Pero que se ha creído usté, mocoso de mandinga! Y ya levantó el rebenque, para surtirlo. Fue entonces cuando relinchó el picazo, de un tirón corto la lonja que lo sujetaba al poste y vino derechito a pararse entre Don Bienvenido y el Carmencito… desde ese día, siempre juntos el Toriano y el Carmencito.
Todo lo que sabía Carmen Bienvenido de criollos, lo aprendió del Toriano y ¡sí que sabia de caballos!. Parecía un doctor cuando se baja en el patio de la estancia y el patrón preguntaba ¿Y Carmen que tenes para decirme?
-Si usted no dispone lo contrario patrón me lo voy a llevar al rocillo moro unos días.
-Hace nomás Carmen.
Y junto al Toriano marchaban con el rocillo de tiro. Cuando volvían el rocillo parecía otro.
-¿Cuánto decís que se te debe Carmen?.
- Nada patrón, todo lo ha hecho el Toriano, yo, solo soy su “Desipulo” Apoyaba la mano en el anca del animal sanado, y le daba una palmada cariñosa ¡vaya amigo!, ya sabe dónde encontrarme.
¡Carmencito! siempre con una ramita de pasto tierno en la boca y unas florcitas de paraíso, o de aromo, o de acacia o cualquier florcita en la oreja izquierda, montado en el Toriano salía con un hasta más ver patrón.
Nube en el ojo, Esparabana, Matadura de la cruz, Gabarro, Anca llovida, Galleta de rodilla, Curcuncho… De todo sabia Carmencito Bienvenido. ¿Caballo loco? En manos de Carmencito volvía hecho, manso y diestro. ¡Cuánto sabía el Carmencito, recordaban los abuelos que lo habían conocido. En las cuadreras, si el Carmencito no llegaba, el Pangare Buey no largaba. Y hasta sus hermanos mayores Cirilo y Cleto lo consultaban al respecto. Es que Carmencito parecía saber hasta lo que pensaban los ccaballos. Usaba un poncho que contaba se lo había regalado el mismísimo Yanquetruz la noche que el Toriano lo llevó a la toldería.
-¡Mirelo que va a ser cierto Carmencito!, No Bolace quiere, 'ya no hay indios en estas tierras! Se reían los parroquianos en el boliche.
-¿De siguro? Preguntaba Carmencito, y el Toriano en la puerta del boliche, cerquita, nunca atado al palenque, pegaba un relincho y en el cielo aparecían todas las estrellas juntitas.
En sus horas libres, que eran todas, trenzaba. Contaba que también, esas “habeledades” se las había enseñado Toriano. ¡Y Sí que sabía de lonjas y sogas!. ¿tientos finos? Los del Carmencito para costurear. ¿trenzas? de criznejas, de alezna, ¿Botones? pastelitos, cimarrones, sureros. ¡Revestidos!, botón de orillo, de todo sabía. Al bozal de Toriano se iban todos los ojos cuando al paso cruzaba el pueblo.
A la sombra de un aromo trabajaba el Carmencito una tarde bajo la atenta mirada de Toriano “Sobre uno, bajo uno, sobre uno… confeccionaba un pasador cayu”. Cuando al galope en una nube de polvo se presentó el Gateado. Desde ese día los tres anduvieron juntos.
Regalaba sus trabajos y a quien quisiera aprender, él le enseñaba "Sobre uno, bajo uno sobre... lazos, revestidos, botón roseta de seis tientos, de todo sabía, ¡muy habilidoso!
Nunca cobraba un cobre, el mejor pago es el reconocimiento decía cuando se despedía montado en el Toriano.
Toriano me ha enseñado, estas son “habeledades” que hay que trasmitir para que no se pierdan jamás de los jamases, por que son nuestras de nosotros.
En sus horas libres, que eran todas, trenzaba. Contaba que también, esas “habeledades” se las había enseñado Toriano. ¡Y Sí que sabía de lonjas y sogas!. ¿tientos finos? Los del Carmencito para costurear. ¿trenzas? de criznejas, de alezna, ¿Botones? pastelitos, cimarrones, sureros. ¡Revestidos!, botón de orillo, de todo sabía. Al bozal de Toriano se iban todos los ojos cuando al paso cruzaba el pueblo.
A la sombra de un aromo trabajaba el Carmencito una tarde bajo la atenta mirada de Toriano “Sobre uno, bajo uno, sobre uno… confeccionaba un pasador cayu”. Cuando al galope en una nube de polvo se presentó el Gateado. Desde ese día los tres anduvieron juntos.
Regalaba sus trabajos y a quien quisiera aprender, él le enseñaba "Sobre uno, bajo uno sobre... lazos, revestidos, botón roseta de seis tientos, de todo sabía, ¡muy habilidoso!
Nunca cobraba un cobre, el mejor pago es el reconocimiento decía cuando se despedía montado en el Toriano.
Toriano me ha enseñado, estas son “habeledades” que hay que trasmitir para que no se pierdan jamás de los jamases, por que son nuestras de nosotros.
¡Hasta más ver! Saludaba el Carmencito y allá iban a encontrase con el atardecer en el horizonte los tres Toriano, Carmencito y el Gateado.
-Nadie como el Carmen Bienvenido para asistir a los criollos Don Victoriano créamelo.
Si hasta parece que los caballos le hablan.
-Nadie como el Carmen Bienvenido para asistir a los criollos Don Victoriano créamelo.
Si hasta parece que los caballos le hablan.
Don Juan, barajando la baraja recordó el día que en el Divisadero Carmnecito detuvo una cuadrera a arguyendo que el parejero de Iriart se negaba por que tenía adolorida las costillas.
-Y le hablan doy fe contaba Eulogio copa viene y viene, que había requerido los servicios de Carmencito aquel día que “la baguala, enviudó después de una cuadrera, mejor no ricordar”
-Una tarde de febrero, Carmencito llegó al pueblo montando el gateado. Todos alarmados preguntaron ¿ y el Toriano?
- Lo convocaron de urgencia al Tandil parece que ya no hay más nada que hacer, se cae la piedra que se mueve nomás y Toriano tiene que estar allí, con los suyos.
- ¡Bolacero que sos Carmen! dijeron en el boliche. Mira que el caballo…
Días después todos se enteraban que aquella “siesta bisiesta” de febrero la piedra se cayó nomás. El Toriano no volvió, pero Carmen Bienvenido viajaba con el gateado sin resuello devorando leguas cuando tenía casos difíciles, se encontraban al pie de una piedra desde donde Toriano vigilaba sus dominios y allí Carmen Bienvenido lo consultaba.
Un día Parmenio Cejas, por entonces, uno de los aprendices que seguían a Bienvenido, lo acompañó a Tandil por una consulta y al regresar, con la segunda vuelta de caña Paraguaya ardiéndole en el garguero, acodado en el mostrador del boliche contaba a viva voz que: -¡Tá que está viejo el Carmencito Bienvenido! y pa´ más, loco. Allá en el Tandil no hay “naides, solo piedras y más piedras, nomás” Él viejo Bienvenido hablaba al aire y “de mientras el gateao, ladino, animal que “disprecio” ramoneaba unas matas tiernas. Yo los relojeaba a la distancia y pensaba ¡Qué loco que esta Don Carmencito! De pronto, el gateao pegó un relincho y me miro como riéndose de mi, animal que “disprecio” pensé gateao maligno… Así declaraba ante la atenta concurrencia del boliche, Parmeino Cejas cuando de repente entró Carmen Bienvenido, rebenque en mano y golpeando el mostrador dijo:
-¡Si sos sotreta y marrullero Parmenio Cejas, dispreciarme así al Gateao y llamarme loco a mí, ¡ya no sos más mi aprendiz, menos mi “Desipulo” sentenció… Afuera del boliche contaban los abuelos que el Gateado, cerquita del palenque, nunca atado, relinchó como riéndose y el cielo se llenó de estrellas.
¡Cuánto que sabia de Criollos y de Trenza el discípulo de Toriano, el Carmencito Bienvenido!
-Y le hablan doy fe contaba Eulogio copa viene y viene, que había requerido los servicios de Carmencito aquel día que “la baguala, enviudó después de una cuadrera, mejor no ricordar”
-Una tarde de febrero, Carmencito llegó al pueblo montando el gateado. Todos alarmados preguntaron ¿ y el Toriano?
- Lo convocaron de urgencia al Tandil parece que ya no hay más nada que hacer, se cae la piedra que se mueve nomás y Toriano tiene que estar allí, con los suyos.
- ¡Bolacero que sos Carmen! dijeron en el boliche. Mira que el caballo…
Días después todos se enteraban que aquella “siesta bisiesta” de febrero la piedra se cayó nomás. El Toriano no volvió, pero Carmen Bienvenido viajaba con el gateado sin resuello devorando leguas cuando tenía casos difíciles, se encontraban al pie de una piedra desde donde Toriano vigilaba sus dominios y allí Carmen Bienvenido lo consultaba.
Un día Parmenio Cejas, por entonces, uno de los aprendices que seguían a Bienvenido, lo acompañó a Tandil por una consulta y al regresar, con la segunda vuelta de caña Paraguaya ardiéndole en el garguero, acodado en el mostrador del boliche contaba a viva voz que: -¡Tá que está viejo el Carmencito Bienvenido! y pa´ más, loco. Allá en el Tandil no hay “naides, solo piedras y más piedras, nomás” Él viejo Bienvenido hablaba al aire y “de mientras el gateao, ladino, animal que “disprecio” ramoneaba unas matas tiernas. Yo los relojeaba a la distancia y pensaba ¡Qué loco que esta Don Carmencito! De pronto, el gateao pegó un relincho y me miro como riéndose de mi, animal que “disprecio” pensé gateao maligno… Así declaraba ante la atenta concurrencia del boliche, Parmeino Cejas cuando de repente entró Carmen Bienvenido, rebenque en mano y golpeando el mostrador dijo:
-¡Si sos sotreta y marrullero Parmenio Cejas, dispreciarme así al Gateao y llamarme loco a mí, ¡ya no sos más mi aprendiz, menos mi “Desipulo” sentenció… Afuera del boliche contaban los abuelos que el Gateado, cerquita del palenque, nunca atado, relinchó como riéndose y el cielo se llenó de estrellas.
¡Cuánto que sabia de Criollos y de Trenza el discípulo de Toriano, el Carmencito Bienvenido!
viernes, 22 de febrero de 2008
Lo encontré!!!
Y para mi sorpresa entre sus páginas un recorte de revista o diario, vaya una a saber, dónde podemos ver en primer plano a Don Osvaldo Sosa Cordero y por detrás ,dos
La foto marca la página 39… reeleo los Romances que recordaba anoche, pero voy a transcribir el que me indica la foto… por algo quedó allí, y ustedes ya me conocen, saben que me avengo a lo que dictaminan "las casualidades"
FAENA DE VIENTO NORTE
La vida tiene veinte años,
Es mujer y huele a vicio;
Se la juega por que sí
Quien se ríe del destino.
La muerte esta en la botella
Y el cuchillo está en el cinto.
Con el luto en las espaldas
Y el presagio en el silbido,
Borracho de norte y soles
Por los montes y caminos
Dando tumbos anda el viento
Como un moceton perdido.
La muerte esta en la botella
Y el cuchillo está en el cinto.
Por sombras de los palmares
Vienen rencores dormidos.
Marte le tiende a la Luna
Su fino puñal rojizo.
La veleta del boliche
Mira al sur con su gallito.
Una cordiona sombría
Estruja un son campiriño
Y allá salta un sapukai
Como un borbotón de vino.
La noche esta traspasada
Por una urdimbre de filos;
Las estrellas son pupilas
Brillantes de maleficio
Dos payés miden sus fuerzas
Bajo el abrazo del cinto
Y en el boliche se encienden
Candiles de desafío.
La muerte paso a las copas
De las copas al cuchillo;
Ocho golpes, cuatro cauces
Que ruborizan el piso…
Buscó un simple por que sí
Para clavarle el colmillo
Y se cuaja de amapolas
Sobre dos pechos macizos.
(Por la puerta del boliche
Se va el viento enmudecido
Pisando los tibios ceibos
De los coagulados ríos)
Dos payés contra arma blanca
Se quedaron ateridos;
los palenques se prolongan
hacia el cielo como cirios;
la Luna devuelve a Marte
su fino puñal rojizo
y la muerte en la botella
sigue pidiendo cuchillos.
jueves, 21 de febrero de 2008
El Eclipse

¿Vieron el eclipse, verdad? Magnifico espectáculo.
Anoche, aquí en el patio de casa mientras veía a la luna desaparecer tras la sombra recordaba unos versos que dicen:
“En cada región la luna/ -que en todo cielo es la misma-/no sé por qué sortilegio/ se nos antoja distinta./ Y cada cual la contempla/ según su punto de mira/ pensando que allí en su tierra, es donde luce más linda”
El poema pertenece a Osvaldo Sosa Cordero, escritor, folklorista correntino, que mi padre admiraba y que yo conocí a mediados de los sesenta, en alguna de las tantas peñas hasta donde “me arreaban” los Madrid. No recuerdo cuantas veces habré leído aquel librito, si algunos versos…
“En cada región la luna/ -que en todo cielo es la misma-/no sé por qué sortilegio/ se nos antoja distinta./ Y cada cual la contempla/ según su punto de mira/ pensando que allí en su tierra, es donde luce más linda”
El poema pertenece a Osvaldo Sosa Cordero, escritor, folklorista correntino, que mi padre admiraba y que yo conocí a mediados de los sesenta, en alguna de las tantas peñas hasta donde “me arreaban” los Madrid. No recuerdo cuantas veces habré leído aquel librito, si algunos versos…
“Por el río de cobalto /viene bailando la barca;/ terciopelos y brocados / sobre ansiedades en marcha./ Alto y cruz en tierra firme / junto a un recodo del agua / y un sabor de incertidumbre/ agitado en la maraña / Ah!, el jubon de Juan de Torres,
Ah!, su pecho y ah! su espada. / Arroja sobre la arena/ un puñadito de España/ y queda San Juan de Vera/ de las Corrientes fundada./ Abril salta por los aires…"
O aquel
“Matronas de cromo antiguo/ rosario, libro y matilla,/desandan fervor adusto, los caminos de la misa. /Va la mañana trigueña chorreando tinta amarilla y la vieja plaza ofrece/tregua de fuente y de brisa./ En la simple calle estrecha /sol de infierno en lluvia fina;/ tras el crochet de las rejas/ estancia fresca y sombría./ Selva en síntesis los patios / donde la siesta aburrida/ digiere pesadamente/ su hartazgo de lagartijas./ Toda Corrientes es eso: ecuador y pesadilla”
Hoy he buscado el libro, sé que esta por aquí, en algún estante, entre tanta “bibliografía” Quería releer el "Romance de La Luna y el río", mostrarles el libro autografiado por el autor, no lo enconté...pero acabo de recordar su título "Romancero Guarani" Libro que se lee no se pierde decía Don Abel Cepeda y tenía razón.
viernes, 15 de febrero de 2008
Postales de Nuestro Pueblo

Del Blog Vivir en Guido.
“Hace muchos años...”
Por la Sra. Stella Díaz -2005-
Hoy tengo ganas de contarles algo más. Los invito a tomarnos de la mano y que juntos vayamos a pasear por nuestro pueblo.
General Guido, hace 60 años atrás, era largo y angosto como hoy, los bulevares eran más angostos, con árboles y las calles anchas.
Donde hoy esta el Asilo y donde vive la familia Ohaco había Hoteles, donde la gente que venía de Santo Domingo o del campo, se quedaba a dormir para en las mañanas realizar trámites en el pueblo. Al lado de lo de Tito Barragán también funcionaba un hotel, el propietario era de apellido Catalín. Además de alojamiento, tenía un comedor y una cancha de paleta. Donde esta el Centro de Jubilados había una Farmacia y al lado una tienda de Feliciano Gimberg. En la esquina frente a lo de Malagamba (calle Pizarro) había un negocio de venta de lubricantes, propiedad de la familia Bazzigalupi, concesionario de Y.P.F. Pasando el puente, frente al negocio de Macchi hubo una panadería. Otra funcionó enfrente, en la esquina de la carpintería de Loubet. En ambas había hornos para cocinar el pan que funcionaban a leña, y que fueron comprados cuando se instaló la panadería de Fernández, en la esquina frente a Pilchería Shirley. En la esquina frente a lo Macchi (calle 3 de Febrero y San martín) funcionó un negocio de Ramos Generales que atendía el Sr. Aranaga y posteriormente su viuda. El lugar que ocupa el mercadito de Macchi, fue un taller mecánico propiedad de Julio Vera, quien tenía su vivienda al lado. Junto a la actual casa de Gayo, donde funciona la venta de diarios y revistas, funcionó durante varios años el Telégrafo de la Provincia, el que dejo de funcionar en la década del 80. Enfrente entre lo Madrid y lo Arruti, estaban las oficinas de la Unión Telefónica, (posteriormente se llamo E.N.tel). Donde se encuentra la peluquería de Beto Allegue, funcionó durante muchos años la farmacia que fuera de Dirazar, y posteriormente de Mini quien la mudó a su actual localización. Donde funciona la panadería “La Magdalena”, hubo distintos negocios a lo largo de los años. Se destaca el Bar y Confitería que atendía el Sr. Martínez, que se caracterizaba por tener varios billares; al fallecer Martínez su viuda y su hija cerraron el Bar y continuaron con un almacén que funcionaba donde son las actuales viviendas de Antonio Jaurena y la Sra. de Tiberio (calle Anselmo Cepeda).En la actual Pilchería Shirley funcionó el comercio de electrodomésticos y repuestos en general de Ganduglia. Al lado estaba el Bazar y librería de Antoniazzi. En la casa de Arruti funcionaba modas “Alicia de la Sra. Alicia de Cabo. En el actual Cicles Club, hace muchos años, había una tienda que se llamaba “La Confianza”, propiedad de Miguel Tanuz. La Sala de Primeros Auxilios tuvo una de sus primeras localizaciones al lado de la Iglesia en la casa de Marilú Gascue. En la esquina del Ciber (25 de Mayo y San Martín) había un almacén de ramos generales muy grande (Casa Galli), cuyo edificio llegaba desde la actual farmacia hasta el Jardín de Infantes.
Desde el actual Circulo Médico hasta el baldío frente a la sala (ocupando la carnicería de Aranciaga y la vivienda de su familia) había una casa que tenía un gran Salón a la calle, donde funcionaba un comedor, y hacia atrás tenía habitaciones, donde generalmente se quedaban las maestras. Frente al actual Circulo Médico, funcionó un negocio de rubro ferretería y venta de combustibles del Sr. Ernesto Augelli. Luego de su cierre permaneció sin actividad durante muchos años hasta que Carlos Etchepare lo reabriera con el rubro de Corralón. La esquina de Torme siempre fue un negocio, aunque cambiara el propietario a lo largo de los años. En la esquina del almacén de Hugo Suarez, funcionó un hotel comedor, más tarde el almacén de Guillermo Gari. Enfrente un negocio del que, en la década de 60, fue dueño el Sr. Quiroga y posteriormente funcionó la lechería, comercializando los productos de la firma Gándara, que fuera propiedad de la familia Loubet. En la actual casa del Sr. Luengo (Sarmiento y San Martín), funcionaba la Barraca de Lago, que tenía el galpón que se conserva al lado de la casa del Intendente Loubet. En la última esquina (Lavalle y San Martín) siempre hubo un bar y expendio de bebidas que cambió de dueños varias veces.En casi todos los negocios (especialmente en los bares), había en las veredas palenques en los que los viajeros podían atar los caballos de sus carruajes. El primer Barrio Obrero (calles Justo P. Saenz, Alberdi, Francisco Canciani y Homero Manci) se construyó en la década del ‘50. Posteriormente se fueron creando las otras viviendas. La plaza de juegos fue creada entre los años 1976 y 1978.Al lado de la ferretería que atiende Bortolotti (calle 9 de Julio) funcionó durante varios años la Oficina del Registro Provincial de las Personas. En la actual ubicación de la frutería fue la última localización del negocio del Sr. Quiroga.Donde se encuentra el Correo Argentino, funcionó el negocio del Sr. Grosso, que vendía vacunas y productos para el campo. Enfrente (depósitos de EDEA) funcionaban las Oficinas de la Cooperativa de Electricidad.Donde es la veterinaria de Cedarri funcionó un negocio que vendía alimento balanceado y otros productos para el campo, propiedad del Sr. Russo. Frente a lo de Anita Loubet funcionó por muchos años ENCo Tel. Donde se encuentra la casa velatoria Conti se encontraba la Usina Eléctrica,La Comisaría, La Municipalidad y Obras Sanitarias siempre han tenido la misma ubicación.En la esquina del Banco Provincia había un espacio con juegos donde los abuelos de ustedes venían a divertirse.Y así, después de mucho caminar volvemos a nuestra escuela, que tuvo su primera ubicación en otro lugar. El actual emplazamiento es de 1891 y el edificio que hoy tenemos data de la década del ´50. Esperamos les haya gustado...
Desde el actual Circulo Médico hasta el baldío frente a la sala (ocupando la carnicería de Aranciaga y la vivienda de su familia) había una casa que tenía un gran Salón a la calle, donde funcionaba un comedor, y hacia atrás tenía habitaciones, donde generalmente se quedaban las maestras. Frente al actual Circulo Médico, funcionó un negocio de rubro ferretería y venta de combustibles del Sr. Ernesto Augelli. Luego de su cierre permaneció sin actividad durante muchos años hasta que Carlos Etchepare lo reabriera con el rubro de Corralón. La esquina de Torme siempre fue un negocio, aunque cambiara el propietario a lo largo de los años. En la esquina del almacén de Hugo Suarez, funcionó un hotel comedor, más tarde el almacén de Guillermo Gari. Enfrente un negocio del que, en la década de 60, fue dueño el Sr. Quiroga y posteriormente funcionó la lechería, comercializando los productos de la firma Gándara, que fuera propiedad de la familia Loubet. En la actual casa del Sr. Luengo (Sarmiento y San Martín), funcionaba la Barraca de Lago, que tenía el galpón que se conserva al lado de la casa del Intendente Loubet. En la última esquina (Lavalle y San Martín) siempre hubo un bar y expendio de bebidas que cambió de dueños varias veces.En casi todos los negocios (especialmente en los bares), había en las veredas palenques en los que los viajeros podían atar los caballos de sus carruajes. El primer Barrio Obrero (calles Justo P. Saenz, Alberdi, Francisco Canciani y Homero Manci) se construyó en la década del ‘50. Posteriormente se fueron creando las otras viviendas. La plaza de juegos fue creada entre los años 1976 y 1978.Al lado de la ferretería que atiende Bortolotti (calle 9 de Julio) funcionó durante varios años la Oficina del Registro Provincial de las Personas. En la actual ubicación de la frutería fue la última localización del negocio del Sr. Quiroga.Donde se encuentra el Correo Argentino, funcionó el negocio del Sr. Grosso, que vendía vacunas y productos para el campo. Enfrente (depósitos de EDEA) funcionaban las Oficinas de la Cooperativa de Electricidad.Donde es la veterinaria de Cedarri funcionó un negocio que vendía alimento balanceado y otros productos para el campo, propiedad del Sr. Russo. Frente a lo de Anita Loubet funcionó por muchos años ENCo Tel. Donde se encuentra la casa velatoria Conti se encontraba la Usina Eléctrica,La Comisaría, La Municipalidad y Obras Sanitarias siempre han tenido la misma ubicación.En la esquina del Banco Provincia había un espacio con juegos donde los abuelos de ustedes venían a divertirse.Y así, después de mucho caminar volvemos a nuestra escuela, que tuvo su primera ubicación en otro lugar. El actual emplazamiento es de 1891 y el edificio que hoy tenemos data de la década del ´50. Esperamos les haya gustado...
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jueves, 31 de enero de 2008
"El HOMBRE ES TIERRA QUE ANDA"
Durante la mañana de hoy escuche varias veces que se cumplía el natalicio número 100 de Atahualpa YupanquI (1908-1992) y por supuesto recordé las veces que protestaba por que Yupanqui, madrugaba los domingos y sonaba desde temprano en “el Winco” Marca, ésta que, irremediablemente confirma mi edad.
- ¡Ya llegará el día que vos, solita vas a querer escucharlo, lo mismo te sucederá con Gardel y otros tantos que hoy son causa de “desavenencia”!
- ¡Ya llegará el día que vos, solita vas a querer escucharlo, lo mismo te sucederá con Gardel y otros tantos que hoy son causa de “desavenencia”!
Y la sentencia de mi padre se cumplió, él pudo saberlo. Para cuando yo buscaba leer o escuchar a Yupanqui fue él, "Madrid viejo", quien me acercó este librito, que rescato hoy, Cómo podrán apreciar en mi casa no sólo hay recuerdos… ¡Hay mucha bibliografía!
El librito sólo tiene 46 páginas (año de impresión noviembre de 1948), elijo para ustedes las seis finales… Conocer el pasado ayuda a comprender el presente.
Carta para mi pueblo
“Ahora que la Inspección General de Espectáculos Públicos de la Municipalidad de Buenos Aires, por intermedio de su organismo de Policía y “Cultura”, y “en nombre del señor Intendente”, ha prohibido mi actuación personal como artista especializado en motivos folklóricos argentinos, advirtiendo a los propietarios y empresarios de ciertos centros que “les conviene” no contratarme; ahora que comienzan los elementos reaccionarios y pronazis incrustados en el gobierno a mostrarse tal cuales son desde sus bien rentadas posiciones de burocráticos salvapatria; ahora que el manotazo del más puros gestapista pretende ahogar la voz de un argentino, entiendo que debo hablar al pueblo de mi país.
No tengo nada que aclarar, de manera que estas líneas no significan una aclaración. No tengo nada que rectificar acerca de mi conducta como artista y mi posición como ciudadano.
Es bien clara mi vida con mis aptitudes y mis defectos. Es pública mi afiliación al Partido Comunista, partido del pueblo y de la clase obrera.
Es pública mi lucha desde siempre contra la injusticia, contra el nazifascismo, contra la penetración imperialista, contra la explotación y el fraude.
Es público mi gran amor por la música universal y mi preocupación por elevar –dentro de lo posible- la sencilla canción expresadota de las cosas del campo y el hombre argentinos.
Es pública mi producción de ciento cincuenta canciones, editadas, grabadas en discos o regaladas por ahí, a cualquier cantor del país, a lo largo de veinte años de viajes, afanes, estudios, dudas y meditaciones.
Es público, también que no le debo a ningún gobierno nacional, provincial o municipal, becas, ayudas, viáticos ni “gauchadas” de ninguna naturaleza.
Mi música pertenece al pueblo, a la masa trabajadora para la cual compongo mis canciones, y de la cual siempre he tenido el único y grande homenaje de un “¡Adiós, amigo!” en cualquier senda de mi patria.
Es pública, pues mi obra, como es notoria mi pobreza.
Siempre fui un artista pobre, como lo es la mayoría de los artistas criollos. Siempre las preocupaciones de orden económico limitaron mi vida, postergando mis sueños y auspiciando mis vigilias.
Con grande esfuerzo, y a veces con verdaderos sacrificios, he logrado viajar por todos los pueblos de mi país. Viajero sin smoking ni dineros; apenas mi solo traje ciudadano, mis ropas de paisano, mis viejas botas y mi guitarra.
Ahí radica mi fuerza: en mi Guitarra.
En ella caben todas las angustias de mi pueblo. Pocas veces canté sus alegrías. Par los estados de felicidad, mi tierra tiene otros artistas, otros cantores. Yo siempre ahondé en el silencio, en la pobreza con remiendos, en el desamparo, el hambre y la soledad de los paisanos, para componer así mis coplas y cantarlas o gritarlas por todos los caminos de mi patria.
No me interesó nunca alegrar ni halagar a la burguesía que cotiza al artista mercenario, vanidoso y sin profundidad. Me interesó preocupar a mis oyentes. Hacerlos pensar acerca de todo lo injusto, de todo lo “por arreglarse” que hay en mi tierra.
Hace tres años que estoy afiliado a un partido político; y hace más de veinte años que canto a las pobrezas de mis paisanos, el desamparo de los montañeses, la niebla de mi pueblo.
Aprendí a tocar la guitarra por irresistible vocación a los cinco años de edad. Desciendo de argentinos de pura cepa; campesinos y obreros. En mi familia hay puntanos, pampeanos y santiagueños.
Soy de la base; del pueblo. Si mis trabajos me han llevado a significar algo para el pueblo, eso no se lo debo a ningún escalafón, acomodo o prebenda. Se lo debo, sí, al pueblo anónimo; a la tierra, a sus montañas, a sus ríos, a sus selvas, a sus caminos. Para mi la tierra es canto. Para ella vivo. Por ella lucho.
Oficialmente, el premio que ha merecido mi labor es la prohibición sistemática de realizar recitales y conciertos.
No se dan razones ni sanciones de tipo legal. Todo se ha concretado a “mandar decir” o “sugerir” dejando una amenaza colgada sobre las posibles empresas contratantes.
Es censurable esta actitud. Censurable y también despreciable, por lo injusta y por lo cobarde. Dejo al pueblo en la libertad de calificar estos hechos.
Por cientos han llegado al país artistas extranjeros. No falta tampoco la invasión de tipo reaccionario, de elementos no representativos. Gran publicidad, gran auspicio para ellos.
¡Pero un argentino no puede trabajar en su tierra por que no trota al costado del caballo del comisario!
Hay en los bosques tucumanos una planta pequeña muy espinuda, de color verdegris, que los nativos llaman “nananchi”. Esa planta, de dardos venenosos, crece y vive debajo de las matas aromadas, junto a los helechos y los amancares. Persona o bestia o planta que sus dardos toca siente de pronto los efectos destructores, los síntomas del ahogo.
Por eso la llaman “nananchi”; “que produce dolor”.
Ese es su destino: hacer daño. Vive para el daño, y para hacerlo se disimula entre hierbabuena y helechos.
Incrustados en el aparato administrativo, hay elementos que viven como el “nananchi” de los bosques tucumanos…
Es posible que mi guitarra no se oiga por algún tiempo en recitales o conciertos. Pero nada podrá ahogar mi voz, porque no es sólo mía, sino de todo el pueblo argentino.
Los elementos de tipo regresivo que medran en algunos puestos oficiales tendrán el éxito que les producirá la alegría de saber que un artista argentino no puede trabajar en su labor vocacional.
Es molesto y es lamentable. Pero no hunde a nadie, y menos a mi.
Hoy más que nunca estoy orgulloso de mi condición de criollo, de cantor popular, de compositor de temas campesinos. Hoy más que nunca estoy al lado de mi partido el gran Partido Comunista.
No tengo rencores contra el Gobierno. Desprecio y combato a los reaccionarios que ordenan sus oscuras leyes desde algunas posiciones oficiales, abochornando a los que sinceramente aspiran a vivir dentro de la justicia y la democracia.
Y si alguna vez mi patria fuera ofendida por alguna potencia extranjera no vacilaré, como no vacilaron mis abuelos. No importa cual sea el gobierno ni cómo me haya tratado, Buscaré mi sitio junto al pueblo para luchar por la liberación y por la dignidad argentinas. Y el pueblo comprenderá mi razón y mis derechos, que son los mismos que amparan a todo argentino y que establece la Constitución Nacional.
Quiero agradecer con estas líneas a todas las personas y entidades que me han hecho llegar su voz y su saludo de solidaridad. No deben afligirse. La vida empuja hacia delante y hacia arriba, hacia la luz. Para el goce de mi alma criolla quedan muchas guitarras en mi tierra, tantas como pesares y sueños y esperanzas contiene el alma humana. Y para mi lucha por la vida tengo todo el ancho de esta Argentina hermosa. No le faltará trabajo al que tiene salud, buenos brazos y una gran voluntad para vivir en su tierra, amándola y honrándola.
¡Buen oficio el del sembrador, ya de cantares o semillas!”
El librito sólo tiene 46 páginas (año de impresión noviembre de 1948), elijo para ustedes las seis finales… Conocer el pasado ayuda a comprender el presente.
Carta para mi pueblo
“Ahora que la Inspección General de Espectáculos Públicos de la Municipalidad de Buenos Aires, por intermedio de su organismo de Policía y “Cultura”, y “en nombre del señor Intendente”, ha prohibido mi actuación personal como artista especializado en motivos folklóricos argentinos, advirtiendo a los propietarios y empresarios de ciertos centros que “les conviene” no contratarme; ahora que comienzan los elementos reaccionarios y pronazis incrustados en el gobierno a mostrarse tal cuales son desde sus bien rentadas posiciones de burocráticos salvapatria; ahora que el manotazo del más puros gestapista pretende ahogar la voz de un argentino, entiendo que debo hablar al pueblo de mi país.
No tengo nada que aclarar, de manera que estas líneas no significan una aclaración. No tengo nada que rectificar acerca de mi conducta como artista y mi posición como ciudadano.
Es bien clara mi vida con mis aptitudes y mis defectos. Es pública mi afiliación al Partido Comunista, partido del pueblo y de la clase obrera.
Es pública mi lucha desde siempre contra la injusticia, contra el nazifascismo, contra la penetración imperialista, contra la explotación y el fraude.
Es público mi gran amor por la música universal y mi preocupación por elevar –dentro de lo posible- la sencilla canción expresadota de las cosas del campo y el hombre argentinos.
Es pública mi producción de ciento cincuenta canciones, editadas, grabadas en discos o regaladas por ahí, a cualquier cantor del país, a lo largo de veinte años de viajes, afanes, estudios, dudas y meditaciones.
Es público, también que no le debo a ningún gobierno nacional, provincial o municipal, becas, ayudas, viáticos ni “gauchadas” de ninguna naturaleza.
Mi música pertenece al pueblo, a la masa trabajadora para la cual compongo mis canciones, y de la cual siempre he tenido el único y grande homenaje de un “¡Adiós, amigo!” en cualquier senda de mi patria.
Es pública, pues mi obra, como es notoria mi pobreza.
Siempre fui un artista pobre, como lo es la mayoría de los artistas criollos. Siempre las preocupaciones de orden económico limitaron mi vida, postergando mis sueños y auspiciando mis vigilias.
Con grande esfuerzo, y a veces con verdaderos sacrificios, he logrado viajar por todos los pueblos de mi país. Viajero sin smoking ni dineros; apenas mi solo traje ciudadano, mis ropas de paisano, mis viejas botas y mi guitarra.
Ahí radica mi fuerza: en mi Guitarra.
En ella caben todas las angustias de mi pueblo. Pocas veces canté sus alegrías. Par los estados de felicidad, mi tierra tiene otros artistas, otros cantores. Yo siempre ahondé en el silencio, en la pobreza con remiendos, en el desamparo, el hambre y la soledad de los paisanos, para componer así mis coplas y cantarlas o gritarlas por todos los caminos de mi patria.
No me interesó nunca alegrar ni halagar a la burguesía que cotiza al artista mercenario, vanidoso y sin profundidad. Me interesó preocupar a mis oyentes. Hacerlos pensar acerca de todo lo injusto, de todo lo “por arreglarse” que hay en mi tierra.
Hace tres años que estoy afiliado a un partido político; y hace más de veinte años que canto a las pobrezas de mis paisanos, el desamparo de los montañeses, la niebla de mi pueblo.
Aprendí a tocar la guitarra por irresistible vocación a los cinco años de edad. Desciendo de argentinos de pura cepa; campesinos y obreros. En mi familia hay puntanos, pampeanos y santiagueños.
Soy de la base; del pueblo. Si mis trabajos me han llevado a significar algo para el pueblo, eso no se lo debo a ningún escalafón, acomodo o prebenda. Se lo debo, sí, al pueblo anónimo; a la tierra, a sus montañas, a sus ríos, a sus selvas, a sus caminos. Para mi la tierra es canto. Para ella vivo. Por ella lucho.
Oficialmente, el premio que ha merecido mi labor es la prohibición sistemática de realizar recitales y conciertos.
No se dan razones ni sanciones de tipo legal. Todo se ha concretado a “mandar decir” o “sugerir” dejando una amenaza colgada sobre las posibles empresas contratantes.
Es censurable esta actitud. Censurable y también despreciable, por lo injusta y por lo cobarde. Dejo al pueblo en la libertad de calificar estos hechos.
Por cientos han llegado al país artistas extranjeros. No falta tampoco la invasión de tipo reaccionario, de elementos no representativos. Gran publicidad, gran auspicio para ellos.
¡Pero un argentino no puede trabajar en su tierra por que no trota al costado del caballo del comisario!
Hay en los bosques tucumanos una planta pequeña muy espinuda, de color verdegris, que los nativos llaman “nananchi”. Esa planta, de dardos venenosos, crece y vive debajo de las matas aromadas, junto a los helechos y los amancares. Persona o bestia o planta que sus dardos toca siente de pronto los efectos destructores, los síntomas del ahogo.
Por eso la llaman “nananchi”; “que produce dolor”.
Ese es su destino: hacer daño. Vive para el daño, y para hacerlo se disimula entre hierbabuena y helechos.
Incrustados en el aparato administrativo, hay elementos que viven como el “nananchi” de los bosques tucumanos…
Es posible que mi guitarra no se oiga por algún tiempo en recitales o conciertos. Pero nada podrá ahogar mi voz, porque no es sólo mía, sino de todo el pueblo argentino.
Los elementos de tipo regresivo que medran en algunos puestos oficiales tendrán el éxito que les producirá la alegría de saber que un artista argentino no puede trabajar en su labor vocacional.
Es molesto y es lamentable. Pero no hunde a nadie, y menos a mi.
Hoy más que nunca estoy orgulloso de mi condición de criollo, de cantor popular, de compositor de temas campesinos. Hoy más que nunca estoy al lado de mi partido el gran Partido Comunista.
No tengo rencores contra el Gobierno. Desprecio y combato a los reaccionarios que ordenan sus oscuras leyes desde algunas posiciones oficiales, abochornando a los que sinceramente aspiran a vivir dentro de la justicia y la democracia.
Y si alguna vez mi patria fuera ofendida por alguna potencia extranjera no vacilaré, como no vacilaron mis abuelos. No importa cual sea el gobierno ni cómo me haya tratado, Buscaré mi sitio junto al pueblo para luchar por la liberación y por la dignidad argentinas. Y el pueblo comprenderá mi razón y mis derechos, que son los mismos que amparan a todo argentino y que establece la Constitución Nacional.
Quiero agradecer con estas líneas a todas las personas y entidades que me han hecho llegar su voz y su saludo de solidaridad. No deben afligirse. La vida empuja hacia delante y hacia arriba, hacia la luz. Para el goce de mi alma criolla quedan muchas guitarras en mi tierra, tantas como pesares y sueños y esperanzas contiene el alma humana. Y para mi lucha por la vida tengo todo el ancho de esta Argentina hermosa. No le faltará trabajo al que tiene salud, buenos brazos y una gran voluntad para vivir en su tierra, amándola y honrándola.
¡Buen oficio el del sembrador, ya de cantares o semillas!”
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miércoles, 30 de enero de 2008
"COMLOIPI - IAPA"
Hoy como siempre los amigos maipuenses acercándome esos "cachitos" de historia compartidos Hoy Juan Naddeo me envía la biografía de Don Justo P Saenz (H); entonces, le digo que voy a contar porque lo nombro tan seguido en mis escritos y aquí estoy recordando las siestas de aquellos lejanos veranos de mi infancia cuando de la mano de mi tía llegaba Baguales y su voz dibujaba en la penumbra de la habitación lo que con maestría Don Justo, había escrito Mientras tanto yo imaginaba
que en ese momento, talvez, en el corazón del Vecino, en sus campos "La Protección" donde supo haber una pulpería, donde todavía quedaban viejos mojones que marcaban el antiguo camino real ese señor al que llamaban Justo P Saenz ,hijo, escribía cuentos para que mi tía los leyera para mi. El Rastreador “apuntaba” tío loro desde la otra habitación “léele El Rastreador”.
- No, léeme “El de las once y ocho, justitas” pedía yo.
- “Cosas de perros” reclamaba tío Mochi, en tanto preparaba las “herramientas” para concluida la siesta, cortar el pelo de tío Loro y de mi papá como cada domingo.
– No, que ese me asusta María “El de las Once” dale…
“Costa del Arroyo Grande. Campos que se quiebran y ondulan en alegre sucesión de cerrilladas abruptas y lomas de suave comba. Monte natural que el dueño del paisaje desparrama a los cuatro vientos, los distintos matices de su verde, escalando las alturas hasta posesionarse de ellas rellenando las hondonadas con quince especies arbóreas, apretadas en tupidez de almácigo como anhelosas de ocultar el tesoro de los cursos de agua y arraigando sobre aquellos extraños verdugones roquizos que empotrados en los faldeos, semejan yacentes animales prehistóricos.”
No, no tengo tanta memoria, tengo el libro La tercera Edición de Baguales Ediciones Anaconda Florida 251 Buenos Aires Año 1942, abierto en la pagina 95. Sesenta y seis años tiene esta Edición y aquí está cincuenta años después en mi siesta y créanme si les digo que cuando abrí el libro buscando el cuento aparece marcando la página
la vieja tarjetita que están viendo, en el anverso se ve un sello, dos manos que se juntan en un saludo, es el logo de la Peña COMLOIPI-IAPA, a la que soliamos ir, la familia completa, allá por los sesenta... Y entonces pienso en “las casualidades” que acompañan, que llenan los silencios y los espacios vacíos, que aparecen, siempre aparecen… vuelvo a leer la tarjetita y digo: La Biografía de Don Justo, me llevo a buscar el libro y dentro del libro encontré la tarjetita y en ella la palabra exacta para designar a este Maipuense y en él a los amigos del Museo Kakel Huincul, que tanto colaboran con la memoriosa gallineta…
“COMLOIPI-IAPA” ¡GENTE AMIGA!. ¡Gracias Juan Naddeo!, ¡Gracias Maipú!
- No, léeme “El de las once y ocho, justitas” pedía yo.
- “Cosas de perros” reclamaba tío Mochi, en tanto preparaba las “herramientas” para concluida la siesta, cortar el pelo de tío Loro y de mi papá como cada domingo.
– No, que ese me asusta María “El de las Once” dale…
“Costa del Arroyo Grande. Campos que se quiebran y ondulan en alegre sucesión de cerrilladas abruptas y lomas de suave comba. Monte natural que el dueño del paisaje desparrama a los cuatro vientos, los distintos matices de su verde, escalando las alturas hasta posesionarse de ellas rellenando las hondonadas con quince especies arbóreas, apretadas en tupidez de almácigo como anhelosas de ocultar el tesoro de los cursos de agua y arraigando sobre aquellos extraños verdugones roquizos que empotrados en los faldeos, semejan yacentes animales prehistóricos.”
No, no tengo tanta memoria, tengo el libro La tercera Edición de Baguales Ediciones Anaconda Florida 251 Buenos Aires Año 1942, abierto en la pagina 95. Sesenta y seis años tiene esta Edición y aquí está cincuenta años después en mi siesta y créanme si les digo que cuando abrí el libro buscando el cuento aparece marcando la página
“COMLOIPI-IAPA” ¡GENTE AMIGA!. ¡Gracias Juan Naddeo!, ¡Gracias Maipú!
"Investigaciones de El Amigo.
Grandes Escritores de la literatura gauchesca nacional que desarrollaron parte de su actividad desde Maipú y Gral. Guido
Hoy: JUSTO P. SAENZ (h)
Biografía.
Por Matilde B. de Sáenz. *
Miembro de una familia llegada a la Argentina en el siglo dieciocho, Justo P. Saenz (h) nació en Buenos Aires en 1892, sus padres fueron Justo P. Saenz y Dalmira Quesada.
Escribano y deportista, Justo P. Saenz repartía su tiempo con sus viajes a Maipú donde residía temporariamente hospedándose en el viejo Hotel “Vasconia” (Alsina y Lynch) desde donde viajaba a su campo, ubicado en el Partido de Gral. Guido, llamado “La Protección”.
Entre la gente de nuestra ciudad era muy apreciado por su cordialidad y buen trato, pudiéndoselo observar por las tardes ubicado en el cruce de la calle Alsina con la actual Autovía 2 donde concurría munido de su reposera permaneciendo por espacio de varias horas leyendo los diarios capitalinos de “cara al pampero” como le gustaba decir en su lenguaje culto pero siempre autóctono.
Hombre de campo y estudioso apasionado de las costumbres y tradiciones de nuestra gente, escribió numerosos libros costumbristas; “Pasto Puna” (1928) – “Baguales” (1930) – “Cortando Campo” (1941) – “Equitación Gaucha” (1942) – “El Pangaré de Galván” (1953) – “Los Crotos” (1966) – “Pampas, Montes, Cuchillas y Esteros” (1967) - y “Blas Cabrera” (1970) (edición póstuma)
Tradujo al castellano “Los Caballos de la Conquista” de Robert Cunninghame Graham y “Un poblador de las Pampas” de Arthur Seymour.
Grandes Escritores de la literatura gauchesca nacional que desarrollaron parte de su actividad desde Maipú y Gral. Guido
Hoy: JUSTO P. SAENZ (h)
Biografía.
Por Matilde B. de Sáenz. *
Miembro de una familia llegada a la Argentina en el siglo dieciocho, Justo P. Saenz (h) nació en Buenos Aires en 1892, sus padres fueron Justo P. Saenz y Dalmira Quesada.
Escribano y deportista, Justo P. Saenz repartía su tiempo con sus viajes a Maipú donde residía temporariamente hospedándose en el viejo Hotel “Vasconia” (Alsina y Lynch) desde donde viajaba a su campo, ubicado en el Partido de Gral. Guido, llamado “La Protección”.
Entre la gente de nuestra ciudad era muy apreciado por su cordialidad y buen trato, pudiéndoselo observar por las tardes ubicado en el cruce de la calle Alsina con la actual Autovía 2 donde concurría munido de su reposera permaneciendo por espacio de varias horas leyendo los diarios capitalinos de “cara al pampero” como le gustaba decir en su lenguaje culto pero siempre autóctono.
Hombre de campo y estudioso apasionado de las costumbres y tradiciones de nuestra gente, escribió numerosos libros costumbristas; “Pasto Puna” (1928) – “Baguales” (1930) – “Cortando Campo” (1941) – “Equitación Gaucha” (1942) – “El Pangaré de Galván” (1953) – “Los Crotos” (1966) – “Pampas, Montes, Cuchillas y Esteros” (1967) - y “Blas Cabrera” (1970) (edición póstuma)
Tradujo al castellano “Los Caballos de la Conquista” de Robert Cunninghame Graham y “Un poblador de las Pampas” de Arthur Seymour.
Colaboró en diarios y revistas como “La Nación”, “Clarín”, “El Hogar” y “Caras y Caretas”.
Murió en Buenos Aires en 1970 a la edad de setenta y ocho años"
(*) El Amigo agradece a la Sra. Matilde B. de Sáenz, nuera del escritor,
y socia de nuestra Institución, quién, a nuestro requerimiento gustosamente aceptó colaborar con esta publicación, haciéndonos llegar la biografía conjuntamente con la donación de libros, de una de las personalidades de la “gauchesca” de nuestro país, que supo desarrollar gran parte de ella desde nuestra ciudad.)
Murió en Buenos Aires en 1970 a la edad de setenta y ocho años"
(*) El Amigo agradece a la Sra. Matilde B. de Sáenz, nuera del escritor,
y socia de nuestra Institución, quién, a nuestro requerimiento gustosamente aceptó colaborar con esta publicación, haciéndonos llegar la biografía conjuntamente con la donación de libros, de una de las personalidades de la “gauchesca” de nuestro país, que supo desarrollar gran parte de ella desde nuestra ciudad.)
domingo, 27 de enero de 2008
Somos porque fuimos
Hace unos días les contaba el por qué del nombre La Gallineta. Ahora ya saben que fue el nombre de aquel el almacén de ramos generales “La Gallineta de patas chuecas”, donde yo despachaba azúcar, yerba, fideos secos; armaba y desarmaba paquetes, mientras mi tía, era Doña María, otras veces Doña Rosa, la que entraba y salía con la bolsa cargada, nunca se cansaba. Armábamos el mostrador sobre la mesa de la cocina, y para darle más realismo, ella acomodaba cajas, y latas vacías, que eran, decía “muy necesarias para la escenografía”.
(Cinco, de los siete Madrid-Algañaraz. Gra. Guido
Benjamín,Leonardo, Ofelia,Rogelio y Deul )

Pero había otros juegos, tal vez después del almacén, el que más disfrutaba yo, era el de “Las Manuelitas”
- ¿Jugamos a las Manuelitas María?
Entonces, Ofelia Isabel asumía el papel de anfitriona, se transformaba en "Manuela Arratsaldeeldiabuenagoitía Castillo de Arena, Hacendada", yo aceptaba ser “Manuelita” Camino de Playa Grande, inquieta, andariega, joven y casadera.
-¿Cómo estás mi querida Manuelita? Me recibía abriendo las puertas de mi imaginación.
Y yo entre risas, respondía - ¡Bien!, Manuela "Arrastragoitía" Castillo de Arena “Hacenada”, y las carcajadas retumbaban en la pequeña cocina. No tenía yo, más de seis años, pero todo está intacto en mi memoria hasta , me cuesta aquel trabalengua devenido en apellido vasco que marcaba el linaje de Manuela.
¡Cuánto me divertía en aquellas lejanas tardes, de mi infancia!.
Las Manuelitas, siempre que podían se reunían los sábados por la tarde, se vestían para la ocasión y a las cinco en punto llegaban del brazo a la confitería Richmond, para “conversar” de cosas perdidas, mientras comían los famosos sanguichitos de queso y tomate, (la especialidad de tío loro), torta de vainilla y limón, o simplemente galletitas con mermelada de membrillo. El té para Manuela grande llevaba sólo “una cucharadita de leche”, mientras que para Manuela chica “un cucharón”, porque estaba creciendo". Ataviadas con sombreros y guantes, carteras y chales, llegaban a su cita de cada semana, Manuelita la viajera y Manuela la “Hacenada”.
Manuela, siempre iba y volvía de su Gral. Guido, con capelina de plumas, abría su cartera y convidaba cigarritos de chocolate, mientras Manuelita con soltura se abanicaba con un abanico de diario (confeccionado por tío Loro) última moda en “Bostón”, comentaba el mozo, muy atrevido, por cierto, que atendía aquella mesa, y al que Manuelita encontraba “igualísimo” a su tío Loro.
Entre jolgorios y alegrías las tardes de sábado transcurrían en el diminuto departamento de la calle Palacios. Pollera de tafeta azul lavanda, zapatos de taco aguja, chancleteados, sombrero de tul negro y el chal de hilo blanco que terminaba regresando a su lugar sobre la mesa del comedor y mucho tintineo de pulseras y collares, es que "la escenografía siempre fue importante".
Finalmente, en uno de los tantos paseos didácticos, la auténtica Richmond, abrió sus puertas de Florida cuatrocientos, boiserie de roble de eslabonia, sillas tapizadas en cuero rojo; arañas de bronce, blancos mantelitos; allí "las Manuelas" tomaron el té una tarde de 1963.
Te Canasta en el Savoy
Aún estando en mi casa, no se si vengo, o si voy
Es que he estado de canasta, tomando té, en el Savoy
De canasta no se nada, digo con sinceridad
Todo fue cosa de Pepa, mezclarme en la sociedad.
¡Me vieran, a mi sentada con las de doble apellido
Si estaba más asustada que perro que anda perdido
Unas Larreta Raymondi, otras Rodriguez Delgado
Maestras y secretarias y yo, ¡con mi cuarto grado!.
Queriendo hacer sociedad y sin imitar aquel
Hacia unas atropelladas, lo mismo que Don Fidel
y charlaba y me reía, haciéndome la canchera
Pero estaba más boleada que criollo que cae de afuera.
Y así en forma repentina, ya soy de la Sociedad
Aunque Madrid, Torme, Gascue, es mi colectividad,
En este ambiente distinto, me sentí sin Libertad.
Prefiero reunirme en Guido, y hablar con sinceridad
Contando nuestras pobrezas ¡esa, es mi sociedad!
Me comporte de lo fino, deseando sí un apagón
Para comer a mí gusto, de un sabroso mordiscón
Son más lindos los chorizos comidos junto al fogón
Debajo de las higueras con finito cascarón
Y yo para completar, por que fumar no sabía
Coloque en la cartera cigarros de chocolate
Que me compre en Casa Tía
Porque si fumaba los otros, seguro que me caía
Como paisano mamao, tirao en la pulpería
Damas colaboradoras, del Ceibo y otra Institución
Atendían con esmero aquella amable reunión
Y junto a esas señoras, sin omitir en mi lista
También estaba Mercedes con su corazón altruista
Ofelia Isabel Madrid (Negra)
Detrás de una foto siempre hay una historia, aguardándonos… “al calorcito del rescoldo, donde anida la memoria del corazón” esperándonos para recordarnos que - somos, porque fuimos -
(Cinco, de los siete Madrid-Algañaraz. Gra. Guido
Benjamín,Leonardo, Ofelia,Rogelio y Deul )
Pero había otros juegos, tal vez después del almacén, el que más disfrutaba yo, era el de “Las Manuelitas”
- ¿Jugamos a las Manuelitas María?
Entonces, Ofelia Isabel asumía el papel de anfitriona, se transformaba en "Manuela Arratsaldeeldiabuenagoitía Castillo de Arena, Hacendada", yo aceptaba ser “Manuelita” Camino de Playa Grande, inquieta, andariega, joven y casadera.
-¿Cómo estás mi querida Manuelita? Me recibía abriendo las puertas de mi imaginación.
Y yo entre risas, respondía - ¡Bien!, Manuela "Arrastragoitía" Castillo de Arena “Hacenada”, y las carcajadas retumbaban en la pequeña cocina. No tenía yo, más de seis años, pero todo está intacto en mi memoria hasta , me cuesta aquel trabalengua devenido en apellido vasco que marcaba el linaje de Manuela.
¡Cuánto me divertía en aquellas lejanas tardes, de mi infancia!.
Las Manuelitas, siempre que podían se reunían los sábados por la tarde, se vestían para la ocasión y a las cinco en punto llegaban del brazo a la confitería Richmond, para “conversar” de cosas perdidas, mientras comían los famosos sanguichitos de queso y tomate, (la especialidad de tío loro), torta de vainilla y limón, o simplemente galletitas con mermelada de membrillo. El té para Manuela grande llevaba sólo “una cucharadita de leche”, mientras que para Manuela chica “un cucharón”, porque estaba creciendo". Ataviadas con sombreros y guantes, carteras y chales, llegaban a su cita de cada semana, Manuelita la viajera y Manuela la “Hacenada”.
Manuela, siempre iba y volvía de su Gral. Guido, con capelina de plumas, abría su cartera y convidaba cigarritos de chocolate, mientras Manuelita con soltura se abanicaba con un abanico de diario (confeccionado por tío Loro) última moda en “Bostón”, comentaba el mozo, muy atrevido, por cierto, que atendía aquella mesa, y al que Manuelita encontraba “igualísimo” a su tío Loro.
Entre jolgorios y alegrías las tardes de sábado transcurrían en el diminuto departamento de la calle Palacios. Pollera de tafeta azul lavanda, zapatos de taco aguja, chancleteados, sombrero de tul negro y el chal de hilo blanco que terminaba regresando a su lugar sobre la mesa del comedor y mucho tintineo de pulseras y collares, es que "la escenografía siempre fue importante".
Finalmente, en uno de los tantos paseos didácticos, la auténtica Richmond, abrió sus puertas de Florida cuatrocientos, boiserie de roble de eslabonia, sillas tapizadas en cuero rojo; arañas de bronce, blancos mantelitos; allí "las Manuelas" tomaron el té una tarde de 1963.
Un catorce de marzo de mil novecientos noventa y dos Manuela Arratsaldeeldiabuenagoitía Castillo de Arena viajó a sus campos de General Guido, mucho antes ya habían renunciado a las tertulias de los sábados, nunca "a conversar de cosas perdidas".
Los tíos Madrid, los hermanos de papá, escribí otro domingo, aquí mismo… "Despertaron mi capacidad de imaginar, creando en mi mente lo que me describían. Buenos narradores, componían ordenadamente el escenario donde los sentidos se daban cita, olores, sabores, formas colores, texturas, sonidos. Aquellas historias reproducían con fidelidad la naturaleza de las cosas. En todas las historias Gral. Guido estaba presente. Todo fue grabándose en mi memoria"
Mas tarde lo mismo harían con mi hija, a la que le dedicaban todo el tiempo, horas de baraja, no sabía leer, ni escribir pero jugaba a la escoba de quince, sumaba, y para anotar los tantos dibujaba escobitas. Y las palabras cruzadas, claringrillas, preguntas hechas sólo para ser respondidas por ella; trabalenguas "Maria chuzena su choza techaba y..." cuentos, representaciones; armaban en el comedor el consultorio donde Danii atendía a sus pacientes -ellos- y les recetaba “aspilina bayar” para todas las dolencias… Hoy Danii es médica, otro día les cuento.
A la Quena, tía Negra para los demás sobrinos, definitivamente María para nosotros, le gustaba actuar, disfrazarse pero lo mejor era que sabía reírse de si misma, cierto día, recibió una invitación a un Te Canasta… pero mejor se los cuenta ella misma.
Los tíos Madrid, los hermanos de papá, escribí otro domingo, aquí mismo… "Despertaron mi capacidad de imaginar, creando en mi mente lo que me describían. Buenos narradores, componían ordenadamente el escenario donde los sentidos se daban cita, olores, sabores, formas colores, texturas, sonidos. Aquellas historias reproducían con fidelidad la naturaleza de las cosas. En todas las historias Gral. Guido estaba presente. Todo fue grabándose en mi memoria"
Mas tarde lo mismo harían con mi hija, a la que le dedicaban todo el tiempo, horas de baraja, no sabía leer, ni escribir pero jugaba a la escoba de quince, sumaba, y para anotar los tantos dibujaba escobitas. Y las palabras cruzadas, claringrillas, preguntas hechas sólo para ser respondidas por ella; trabalenguas "Maria chuzena su choza techaba y..." cuentos, representaciones; armaban en el comedor el consultorio donde Danii atendía a sus pacientes -ellos- y les recetaba “aspilina bayar” para todas las dolencias… Hoy Danii es médica, otro día les cuento.
A la Quena, tía Negra para los demás sobrinos, definitivamente María para nosotros, le gustaba actuar, disfrazarse pero lo mejor era que sabía reírse de si misma, cierto día, recibió una invitación a un Te Canasta… pero mejor se los cuenta ella misma.
Te Canasta en el Savoy
Aún estando en mi casa, no se si vengo, o si voy
Es que he estado de canasta, tomando té, en el Savoy
De canasta no se nada, digo con sinceridad
Todo fue cosa de Pepa, mezclarme en la sociedad.
¡Me vieran, a mi sentada con las de doble apellido
Si estaba más asustada que perro que anda perdido
Unas Larreta Raymondi, otras Rodriguez Delgado
Maestras y secretarias y yo, ¡con mi cuarto grado!.
Queriendo hacer sociedad y sin imitar aquel
Hacia unas atropelladas, lo mismo que Don Fidel
y charlaba y me reía, haciéndome la canchera
Pero estaba más boleada que criollo que cae de afuera.
Y así en forma repentina, ya soy de la Sociedad
Aunque Madrid, Torme, Gascue, es mi colectividad,
En este ambiente distinto, me sentí sin Libertad.
Prefiero reunirme en Guido, y hablar con sinceridad
Contando nuestras pobrezas ¡esa, es mi sociedad!
Me comporte de lo fino, deseando sí un apagón
Para comer a mí gusto, de un sabroso mordiscón
Son más lindos los chorizos comidos junto al fogón
Debajo de las higueras con finito cascarón
Y yo para completar, por que fumar no sabía
Coloque en la cartera cigarros de chocolate
Que me compre en Casa Tía
Porque si fumaba los otros, seguro que me caía
Como paisano mamao, tirao en la pulpería
Damas colaboradoras, del Ceibo y otra Institución
Atendían con esmero aquella amable reunión
Y junto a esas señoras, sin omitir en mi lista
También estaba Mercedes con su corazón altruista
Ofelia Isabel Madrid (Negra)
Detrás de una foto siempre hay una historia, aguardándonos… “al calorcito del rescoldo, donde anida la memoria del corazón” esperándonos para recordarnos que - somos, porque fuimos -
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“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).
