viernes, 5 de octubre de 2007

Las Mirabilis de Don Abel...

Sorprendida escuchaba a Alejo durante un almuerzo en casa, cuando contaba, con mucha pasión, una increible historia sobre Don Abel y las "reina de la noche", como él las llamaba...

Decía "el Negro" que cuando Don Abel mateaba en el Puesto de Cepeda, ahi a escasos metros de la casa de mis viejos, no solo observaba la naturaleza, que siempre le guiñaba un ojo sino que también se le ocurrían nuevas experiencias para su tierra... siempre plantó mirabilis, de color fucsia, tirando a bordó, traía los gajos prendidos y las plantaba en el campo, cuando parecía que la planta tomaba fuerzas para empezar a crecer y perfumar las nochecitas de primavera, las mirabilis se secaban... Así, muchas veces, sistemáticamente las mirabilis de Don Abel, se secaban...
Hasta aquí, nada es sorprendente, no todos tenemos la misma suerte con las plantas, de hecho yo nunca pude tener "cretonas" porque siempre se me morían, y no porque no las cuidara, en fin...
Alejo retomó la historia, luego de tomar un trago para seguir animando el alma, entonces la cosa se puso interesante. Contó que por debajo de un tímido huequito, en aquella casa blanca donde descansan nuestros muertos, crece una desfachatada e impune "reina de la noche".
Y si, en todos los cementerios crecen flores, pensamos todos, acodados en la mesa, atentos al relato.
Alejo prosiguió diciendo: -¡Es increible! y no lo van a creer pero, por una abertura en la tierra, entre el cemento y la granza, en la tumba de papá, crece una enorme "reina de la noche" todas las primaveras.
A quienes no conocíamos la historia de que a Don Abel se le secaban las Mirabilis que plantaba no nos pareció sorprendente y Alejo aclaró la sorpresa expresando su desconcierto sobre estas cosas que la naturaleza y la sobrenaturaleza nos acercan para hacernos reflexionar.
Las Mirabilis de Don Abel, impecables, sin cuidados, sin riegos, sin caricias; acuden cada primavera desde su propio centro para recordarle que trascendemos a nuestra vida y que aunque ya no estemos, aún nuestros deseos pueden hacerse realidad.

La vida no le dio a Don Abel las Mirabilis que deseaba, pero quizá alguien las riegue en silencio, alguien les hable por él, alguien les corte los hierbajos dañinos y se las regale cada primavera para recordarle que aún después de haber vivido pudo tener sus "reina de la noche"...

Cuando pasen por la tumba de Don Abel, párense a contemplar las mirabilis, acarícienlas, háblenles quizá desde sus pétalos podamos decirle a él cuanto lo quisimos...

jueves, 4 de octubre de 2007

La Mirabilis

Primavera las “Buenas Noches, o Damas de Noche”, se han adueñado de mi jardin favorecidas por esta lluvia han desbordado con total impunidad los canteros; mientras las circunscribo, recuerdo que la primera vez que alguien las nombró "Mirabilis" fue Don Abel Cepeda… " me ha dicho un amigo que las llaman Mirabilis", dijo mientras recordaba que cuando era chico, en esas noches serenitas y llena de olores… “ entre sueños, distinguía la fragancia sutil de esas florcitas".
Don Abel Cepeda, solía decir frases cargadas de poesia como… “la dulzura de los atardeceres pampas”, … o recitar a León Felipe, o a Almafuerte de un tirón, o plagiarlo para jaranear con mi padre… como en este pedacito de papel por él manuscrito que mi papá guardó entre sus cosas, aquí se los dejo, la letra de Don Abel Cepeda y la de Madrid viejo, juntas… y aquí va la anécdota, estaban en la cocina de casa charlando los dos… y Don Abel desafiando la memoria de mi padre pidió una hoja de papel y escribió “ Si te caes 10 veces te levantas otras 10-otras 100, otras 5oo, no serán tus caídas tan violentas ni por ley serán tantas” entonces lo entregó para que mi padre lo leyera, conocedor de la memoria del amigo. Madrid, corrigió como se observa en el papelito y con lápiz.
-¡Estas viejito, pero todavía tenés memoria Negro, dijo Cepeda... y le quito el papel para continuar escribiendo “Eso decía Almafuerte. Ahora yo pienso de acuerdo a vos, (a mi no) que se equivocó Almafuerte Son caídas para siempre” y se lo devolvió a mi padre… y la cocina de Belgrano se llenó de risas.
Ese, Don Abel, era el mismo que despidió a nuestro abuelo Bernabé Madrid con estas palabras.
"Dolorosa misión la mía; despedir para siempre al amigo que se vá, en este caso más aún, por que más que un amigo se nos va un padre. Pareciera que el destino, como en la antigua mitología griega; para festejar el día de la tradición, eligiera en su holocausto su victima dilecta, y así esa madrugada fatal para nosotros nos lo arranca de la vida. Con el se apaga uno de los auténticos fogones de la tradición que irradiara por tantos años su luz y su calor. Don Bernabé; que allá en el cielo junto a tus familiares y amigos encuentres en las dulzuras de los atardeceres pampas, tu hermoso caballo overo, y en él galopando por los pagos de la tranquilidad y la paz; quiebre el pampero el ala de tu sombrero negro y nos deje ver desde aquí abajo tu sonrisa de siempre".

Entonces, cuando una viaja en el tiempo, vuelve a leer estas cosas, mira alrededor… comprende por que los Madrid decidieron en su momento que "el recado del abuelo Bernabé y sus banquitos de cadera volvieran a Gral. Guido y quedaran en manos de los hijos de Don Abel Cepeda"

Vuelvo al Jardín, a mis plantas, a controlar "las Mirabilis", y te dejo el espacio María Bernarda, para que nos cuentes a todos, la historia de esa plantita de Mirabilis que regresa cada primavera, a nuestro Gral Guido, abriéndose paso entre escombros para perfumar el silencio.

martes, 2 de octubre de 2007

No hay futuro sin pasado,no hay Museos cerrados, no hay pueblo sin memoria.

El Museo permanece cerrado, los políticos “desvelados” por el próximo 28, los vecinos ocupados en sus quehaceres diarios…, los jóvenes soñando futuros posibles, parece que nada ha cambiado en nuestro pueblo, sin embargo, casi invisible “El candil de la nona” comienza a iluminar las mesas familiares, pronto habrán de reunirse en el circulo de luz que proyecta, y entonces, con timidez, con vergüenza, con la culpa del olvido a cuestas, nos preguntaran... ¿llegamos tarde?... Y nosotros, los guardianes de la memoria, contadores de cuentos, resucitadores de anécdotas “apretaditos como trenza de ocho” al calorcito de la llama de la lámpara… les daremos la bienvenida, agrandaremos el espacio, para que se arrimen y escuchen esas historias que les pertenecen, que los trascienden.
Hoy, traigo una reflexión, un cuento de Mamerto Menapace. Monje Benedictino del Monasterio de Santa María de los Toldos en nuestra provincia Buenos Aires: “El Candil de la Nona”

El Candil de la nona ha quedado en mi recuerdo como uno de esos objetos sin edad.
Como si a fuerza de estar y de alumbrar, hubiera logrado vencer el tiempo y permanecer.
Era una lámpara antigua de bronce. Tampoco podría afirmar, al revivirla hoy en mi recuerdo, si lo que la adornaba eran dibujos o simplemente arrugas con las que la vida y los acontecimientos habían ido ganándole un rostro.
Tenía ese noble color del bronce, y la capacidad de alumbrar en silencio.
Era una lámpara con pie. Cuando se la encendía, se la colocaba siempre en el centro de la mesa familiar. De ahí que su recuerdo lo tengo acollarado a las noches de invierno. Porque en verano vivíamos a la intemperie, y entonces no se usaba la lámpara, sino un farol que se colgaba de las ramas del árbol del patio.
Pero la lámpara de bronce tenía esa rara cualidad de crear la intimidad. Objeto quedado, de entre miles de objetos idos, la vieja lámpara de bronce parecía haber asumido en lo más íntimo de sí su propia soledad, y quizá fuera de allí de donde sacara esa misteriosa fuerza para crear la comunión.
Cuando entrada la noche se encendía la lámpara, parecía que su luz quieta hiciera crecer a su alrededor el silencio, y no sé qué misterio viejo. Mirando su llamita, los niños dilatábamos las pupilas, y quietos de cuerpo y alma, remábamos tiempo adentro. Hacia esa época legendaria en que grandes vapores llenos de inmigrantes avanzaban por el mar hacia nosotros. En uno de ellos había venido a desembarcar en nuestra mesa aquella lámpara.
Entre nosotros su luz creaba esa misteriosa realidad de hacernos sentir con raíces, viniendo de un tiempo viejo. Sabíamos que en otros tiempos su luz había alumbrado fiestas bulliciosas; que en ocasiones había creado la sombra precisa para ocultar una mirada furtiva; y que su llama había mantenido la luz necesaria para alimentar las confidencias.
En aquellos tiempos viejos, quizá había sido en las noches de la llanura la única respuesta de luz en leguas a la redonda, para el diálogo de nuestros abuelos con las estrellas.
No la sentíamos vieja. Porque intuíamos que había superado el tiempo. De la misma manera no nos atrevíamos a llamar vieja a una fruta madura. Madura de alumbrar, había terminado por asumir la vida en sí misma. Uno sabía que esa madurez de vida era el combustible que le permitía seguir alumbrando quieto.
Porque tenía una rara manera de alumbrar sin hacer ruido: tenía una luz mansa.
Aparecía entre nosotros a eso de la oración; y su presencia en la mesa familiar convertía en liturgia esos ritos primordiales de partir en cada plato la polenta humeante y el guiso oscuro y fuerte.
Cuando luego de unos años de ausencia volví a mi familia, la vieja lámpara ya no estaba allí con su color bronce y su luz mansa. Pero su ausencia seguía creando ese hueco de silencio familiar.
El candil de la nona fue en mi vida uno de esos objetos vivientes que me enseñaron que los humanos también tenemos raíces".

domingo, 30 de septiembre de 2007

Decir Guitarra, en Gral. Guido,es decir Valentin Prunes.

La noche del lunes 24, mientras escuchaba en la Iglesia a las alumnas de guitarra, recordé esta foto y entre los acordes que crecían en la acústica de la Iglesia, remozada, linda como pocas veces la ví… los escuche decir, llegó el tiempo, buscá la foto, mostrala… y aquí está, enmarcada en la nostalgia. Ella cuenta historias… muchas, muchísimas ¡Gente de Guido!, tíos, abuelos, primos, amigos. Todos ustedes tienen a algún conocido en esta foto ¡Ayúdennos a contar las historia de ésta y otras tantas fotos! Ustedes son los protagonistas… yo, solo una heredera.

domingo, 16 de septiembre de 2007

"La Lobita del Parque Lezama"

El sábado 15 de septiembre leo en Clarín “Roban dos estatuas de 1921 en Parque Lezama”, y me detengo en foto… y viajo al pasado, a mi infancia.
Parque Lezama, otoño, ¿año?, no recuerdo con precisión, pero es la década del sesenta, la visita al Museo Histórico Nacional incluía un paseo por el parque, ellos, los tíos Madrid, asentaron precedente en esto de las visitas didácticas, tía María (la Negra Madrid) llevaba, caramelos, pero, los papelitos había que guardarlos en los bolsillos o dárselos a ella, nunca tirarlos, “no por que otros, ensucien la calle, vos tenés que hacer lo mismo. ¡Aquí está!, ¡de ahí viene! Ese, es el origen de esta costumbre, de acumular papelitos en los bolsillos y en las carteras!!!
El Parque Lezama, la Iglesia Ordoxa Griega con esas cúpulas, que María bien describe, cuando anota en su viejo cuaderno Laprida de 100 hojas…

“Es Otoño, el Parque gime, cruje, se queja cuando mis torpes pasos provincianos pisotean la alfombra de ocres, sepias y ambarinos que la mano competente y experta de los paisajistas han negociado con esta Capital derrochona, yo guardo en mi memoria los mustios, desteñidos y pálidos otoños que la naturaleza le ha obsequiado a mi pueblo.
El Sol se asoma tímido detrás de las nubes, de pronto como gigantescas cebollas de un hermoso color turquesa, que el cielo gris del otoño destaca con mayor énfasis aparecen ante mis ojos las cúpulas de la Iglesia Griega, y no me alcanza el asombro ante toda su belleza y pienso en la torre cuadrilonga de mi Iglesita, allá en Guido” (no tiene fecha)

¡Mira! allí está “La Lobita de Roma, amamantando a los niñitos” así llamo ella a la estatua, mientras me contaba la Leyenda de Rómulo y Remo, para acallar mi preguntadera, prometió, que cuando regresáramos me "prestaría" el libro de Historia de Roma donde yo “solita” podría leer la leyenda, y cumplió. María siempre cumplía lo que prometía.
Debo confesar que lo que más gusto de esa excursión, sin duda, fue la barranca sobre la Avenida Paseo Colon, ¡cuidado, nenita!, me advirtió, "es peligroso asomarse", siempre atenta, vigilante, protectora…

¿Habrás pensado ese día, María Madrid, en las barrancas de tu laguna de Guido? Hoy a la distancia y hojeando tu cuaderno, estoy segura que sí, y lo escribiste para que lo encontráramos algún día, detrás de la receta de la torta “perfumada” de naranja. Aquí está, no tiene titulo ¿importa eso?

Desde las Barrancas veo solo juncos
Donde ayer hubo agua, limpia y ondulante
Hoy solo crece junco y totoral
Algunos patos, unas cuantas gallaretas
Y esos teros cabeceadores y chillones
Que en vuelo raspante me descubren.
Dando aviso a otros nativos
Desde lejos un chajá vigilante
Me grita que la vieja laguna resiste
Se achica silente por el canal
Que la saca al mar, pero aún resiste.
Yo voy por el bajo juntando recuerdos,
Se me muere la tarde frente a mis ojos,
Se desangra en los montes del Mirador
Yo voy por el bajo juntando recuerdos,
La luna se apiada de tanta negrura
Y se viste de noche, se enjoya de nácar,
Se moja los pies en el último charco
Y mi vieja laguna se vuelve de plata
Y yo desde la barranca la miro
Y como ella, resisto.
(1964) Ofelia Madrid (Negra)


Continúo leyendo “La loba del Parque Lezama ya no tiene a quien amantar: entre la noche del jueves y las primeras horas de ayer, alguien se robo las figuras de Rómulo y Remo…”

lunes, 10 de septiembre de 2007

119 años y todavía grita ¡Eduquen Brutos...Eduquen!

Anduve revolviendo en el pasado, y miren lo que encontré Anecdotario de Sarmiento (300 anécdotas) Por la Profesora Normal María P de Duarte Directora de la Escuela Superior de Niñas Nº 37 Concepción Misiones. Talleres S.A. Casa Jacobo Peuser Ltda.1927 y quiero compartirlo con todos ustedes, aqui lo dejo, y les cuento que en la página. 164 leo ..."245. La ignorancia enemiga de la libertad.- Ha dicho Sarmiento:”No hay libertad donde el pueblo es ignorante”. “Tened escuelas y no habrá revoluciones”. “Educar al pueblo para que pueda ser libre”. “De la educación de la mujer depende la mejor suerte de las naciones” La instrucción y la Educación es su lado fuerte en todas las situaciones de su vida, aunque se lo haya tildado de “Maestro ciruela”. Poco importa que un pueblo consiga por la fuerza de las armas emanciparse del poder de un gobierno extraño, si no posee políticos, legisladores, y sobre todo maestros. La obra de San Martín, con ser tan grande, no hubiera sido eficaz sin la prodigiosa labor de Sarmiento, múltiple genio a cuyo impulso surgen escuelas, bibliotecas, periódicos, revistas, libros: luz, progreso en que volcaba su alma gigantesca. Por eso la elección de Sarmiento, el “maestro de escuela” a la presidencia, fue recibida como un feliz presagio y fue el triunfo inesperado de la obscura conciencia que tienen los pueblos de su porvenir”.


Recordemos a todos los Maestros, en su día y preguntemos a los abuelos, los nombres de aquellas maestras que como la Srta. Ernesta Roque,mi padre no la olvidó nunca y lo dejo escrito asi bajo el titulo "La escuela" que publiqué en El pueblo que heredé
, o la Sra. Juana Cambiaggi de Bialade La madre de Augusto Bialade, autor de "El Camino es Largo", recordada por su hijo en aquella anécdota que recordé para ustedes en "Los juguetes tambien cuentan historias", aqui en este mismo espacio. Para estas y otras tantas maestras que anduvieron por aquel Pueblo, entonces El Vecino, hoy General Guido, ésta rosa del jardín de mi casa.



Maestros de Ayer...Maestros de Hoy

¡GRACIAS!

sábado, 8 de septiembre de 2007

miércoles, 5 de septiembre de 2007

"Nunca es demasiado tarde"

¡Hola gente!, les comento, ayer paso Marilú por aquí, fue una visita cortita pero alcanzó para unas palmeritas riquísimas, que endulzaron los mates lavadísimos que cebo mi madre... y un abrazo que vino ¡muy bien!. Pudo ver los blogs, llevarse los libros que le había separado y hasta una planta de begonia... Bueno y ahora les pregunto - ¿Qué opinan de las novedades que tiene nuestra página?. Estoy aprendiendo, "Nunca es demasiado tarde" hoy me instalé a las 07,30 hs. frente a esta pantalla… y aquí estoy… les dejo el enlace con El Escaparate de Rosa para que los ayude a ustedes también, prueben está bueno.
Y para ir teminando les cuento... en el ángulo inferior izquierdo de un gastado rectángulo de corcho que cumple la doble función de salvar la pared de antiguas pegatinas, y de recordarme frases, facturas a pagar, cumpleaños que igual, terminare olvidando prendí ayer la Invitación para la inauguración del Museo, la que me habían enviado por e-mail ¿recuerdan?, bueno, Marilu me la entregó en mano, y ahora al mirarla observo que quedo debajo de una frase de El Talmud "Un sueño no comprendido es como una carta sin abrir" Palabra que es verdad...¡Gracias!...y ¡Hasta la próxima!...
“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).