jueves, 3 de mayo de 2007

Nuestra Laguna



La laguna muestra su magia al atardecer, saca a pasear todas las almas que cobija en sus aguas para llevarlas a sobrevolar un Pueblo quieto de nostalgias, las contiene y las mece en su espejo detenido en otros tiempos, acariciadas por las patas de las gallaretas que duermen sobre sus inmensos juncales. Los camalotes reflejan un sol de primavera...como una diapositiva veo aparecer toda mi infancia, siento su aroma, que trae desde adentro una ráfaga de barro y campo abierto.
La laguna acuna un sol cálido para dar paso a una enorme luna plateada... sus aguas saben de atardeceres, de almas, de guitarras y de amigos, y tuvieron la suerte de permanecer en la memoria de quienes no estamos, en el pasado de los que duermen en ella y en el presente de los que todavía se escapan a ver como se devora tarde a tarde los soles que la alumbraron.
“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).